Es probable que
muchos crean que ser jurado de un concurso donde participan niños tan pequeños
como los que nos tocó calificar, es algo fácil pues se juzgara “cosas de niños”,
pero se equivocan de acá al infinito y más allá.
Todo escritor, no
importa la edad, tiene con sigo mismo el compromiso y la obligación de plasmar
en el papel sus sueños transformados en historias para que alguien, en un
tiempo indefinido, pueda disfrutarlos y aprender de los amores, angustias,
travesuras y las vivencias encerradas en aquellos renglones.
Luego de leer los
77 cuentos y relatos de esta categoría, tanto mis compañeros como yo, nos hemos
dado cuenta que cada uno de los jóvenes autores han levantado la bandera de ese
compromiso. Esto se evidencia en la ardua tarea de selección, sobre todo, en los
dos primeros cuentos ganadores de esta categoría de los que quiero señalar:
En primer lugar, “La
pluma azul” Es un cuento que posee una voz propia, la cual transmite calma,
esperanza y belleza sin caer en sentimentalismos fáciles. Posee una estructura
sólida y un simbolismo bien desarrollado.
La prosa, probablemente su mayor virtud, está escrita con un lenguaje
poético, permitiendo al lector descubrir un mensaje profundo que no llega a
convertirse en moraleja.
Por su parte, “La
tinta del mañana” es un cuento de suspenso psicológico, relatado en primera
persona, lo que permite transmitir la paranoia de la protagonista. Tiene una
idea central atractiva la cual posee una atmosfera inquietante con un buen
manejo del misterio y la tensión que crece progresivamente hasta llegar al
final donde un giro resignifica toda la historia.
El tercer cuento, "El Gran Susto de Villa Espora y el Secreto Fruti" nos lleva a un diminuto mundo cuyos personajes pequeños y regordetes honguitos deben enfrentar sus miedos y descubrir que no todo es lo que parece. La ambientación y los personajes son una delicia para el lector.
Finalmente, quiero recordarles a todos los participantes, que no se desanimen y sigan escribiendo y participando de concursos como este, que el resultado de todo concurso es subjetivo y que el que no hayan sido seleccionados no significa que su trabajo estuvo mal hecho solamente que, esta vez, a los tres jurados que les tocó les gustó más otro cuento.
Una frase de autor anónimo, que
dice: “Un buen comienzo es el agüero de buen término”. Pero para verdaderamente
llegar a buen término y destacar deben seguir leyendo, escribiendo,
participando de talleres literarios que les darán distintas herramientas
para descubrir nuevos caminos en sus historias, pero, sobre todo, escuchar y observar
el mundo que nos rodea.
¡Muchas felicidades
y a seguir escribiendo!