Cuando se asume un cargo en el gobierno, las preferencias, gustos e ideologías particulares deben ser reemplazadas por las nacionales, por lo menos durante el periodo por el cual fue electo. No importa que haya sido electo como consecuencia de su nefasto antecesor y que la situación a solucionar parezca imposible, el presidente debe cumplir con su responsabilidad de acuerdo los principios básicos dictados por la Constitución y las leyes. Si entraste al baile para bailar tango tenes que bailar tango y no perrear porque te gusta hacerlo. Un presidente debe velar por el país, no ofrecer el ejercito nacional para una aventura bélica, en un país foráneo, donde los intereses nacionales no se encuentran afectados. Un presidente, elegido por sus connacionales, debe ser el primer ciudadano de ese país, no el primer ... ista (imperialista, comunista, sionista, o el "ista" que sea, salvo, ser nacionalista), y si con una bandera debe identificarse, esta debe ser la de su país, no la de cualquier otra nación que no fuere la que representa gracias al voto popular. Internacionalmente hablando, creo que un país debe fluctuar entre las corrientes mundiales sin embanderarse con ninguno del los "peces gordos", ni se deben tomar decisiones, que pueden afectar a la nación, por el simple hecho de agradar a esos "peces gordos". Por lo tanto, y volviendo al ámbito nacional, este mandatario, no debe permitir, como ocurrió el 22 de abril pasado, en el monumento de la bandera, en Rosario y en otros lugares de Argentina, que se enarbole en monumentos públicos otra bandera que no sea la nacional por más "amigo" sea ese país.
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jueves, 30 de abril de 2026
martes, 4 de noviembre de 2025
Hace más o menos 52 horas, completé la vuelta 59 alrededor del sol, o como diría Luis XIV, el sol acaba de completar su giro 59 a mi alrededor. (Si hay quienes dicen que la tierra es plana ¿Por qué no puede el sol girar a mi alrededor?) Desvaríos para un mundo desvariado. Lo que si es cierto es que la vuelta que acaba de concluir fue bastante movida con muchas altas y bajas, entradas y salidas y sobre todo un gran cambio que me arrancó de mi zona de confort, en el cual tuve que dejar mi cueva y selva después de 16 años, con todo lo que esto implica. Pero como siempre, lo bueno supera a lo incómodo. Este año el sol vio nacer a dos de mis hijos de papel y tinta y los pormenores de uno que está punto de hacer su aparición. Un año en el cual “El secreto de Paraguarí” alcanzó los 10.000 libros impresos y junto con otros 6 hermanitos fue adquirido por el Ministerio de Educación para ser distribuido en escuelas gracias a su programa de fomento de la lectura, escritura y oralidad “Ñeery”.
Antes de culminar
este sintético y simbólico resumen, agradezco a quienes, desde Paraguay, Argentina,
Egipto, Costa Rica, Perú, Italia, España y EE.UU., se acordaron de mí,
personalmente, llamándome o mensajeándome por distintas plataformas (y pensar
que hace unas pocas vueltas solo se enviaban cartas por correo)
Para concluir diré que
esta vuelta tuvo viajes y nuevos aprendizajes que me prepararon, eso espero,
para dar este nuevo giro, con el cual cumpliré 60 rotaciones alrededor del sol,
desde que abrí los ojos aquella mañana del 2 de noviembre de 1966.
miércoles, 11 de junio de 2025
Presentación de novela "Hernandarias" de Irina Rafols
Si uno desea viajar, elige un
medio de transporte adecuando dependiendo del lugar a ser visitado. Es así que,
dependiendo de la distancia, podemos abordar un bus, un automóvil, un avión, o
inclusive, en algunos casos hasta sea necesario un tren. Sin embargo, si
deseamos visitar un lugar verdaderamente lejano, separados no solo del espacio
sino del tiempo, como lo dijo Emily Dickinson, “no hay mejor nave que un
libro."
Hoy presentamos a Hernandarias, una
lujosa nave, de 181 páginas, cuya constructora, Irina Rafols, ha invertido
cinco años de minuciosa investigación. Como esta nave no es solo un libro de
historia, para que su experiencia de viaje sea verdaderamente placentera, la
autora, combinó su celosa investigación con una pizca de prolífica imaginación,
sensaciones, sonidos, aromas y costumbres, por lo que garantizamos que su
traslado al siglo XVII, será verdaderamente placentero y, como ocurre casi al
final de todo viaje, usted no deseará regresar, o en este caso, querrá negarse
a dar vuelta la última página.
De la mano de Irina, usted descubrirá
a un Hernandarias distinto al de las lecciones de historia. Conocerá a un Hernandarias
de carne y huesos con sus con aciertos, desiertos, pasiones, y su férrea
lealtad para con sus amigos y en especial para con la corona de España.
Al principio de este viaje
encontraremos a Hernandarias, Hernán para los viajeros de esta nave, en
Misiones, específicamente a la misión de San Ignacio Guazú, pero no en las
ruinas que todos conocemos, si no en la imponente reducción jesuita cuyos
clérigos, cumplen con la tarea de cristianizar a sus vecinos guaraníes y guaicurúes,
habitantes originarios de la casi indómita selva, ahora disputada por españoles
y lusitanos, garras distintas de una misma ave bicéfala. Es en este punto donde Irina nos llevará a un
privilegiado sitial en donde veremos a los clérigos, tratando de borrar del
disco duro de los originarios su cosmogonía, cultura y costumbres ancestrales
(satanizando algunas de ellas como la de beber mate) y regrabando en su lugar
la suya propia y, sobre todo, enseñando la existencia de un Dios distinto que
los suyos, pero ofreciéndoles a cambio el conocimiento de una manera distinta
de arte y música. También veremos a los españoles, soldados y encomenderos,
muchos de los cuales, a pesar de las disposiciones del lejano monarca español o
incluso del virrey en Lima, ven a los originarios como bestias de carga e
incluso, si es necesario, moneda de pago. Por último, observaremos como hacen
su aparición los bandeirantes, esos extraños comerciantes del territorio el
Brasil, transformados en salvajes piratas terrestres, que, a sangre y fuego, y sin
dar nada a cambio destruyen, saquean y esclavizan a los impotentes originarios
sin importar si estos habitan en los montes o las misiones jesuitas.
En este vertiginoso y atrapante viaje, también
están presentes, como inevitables caras de una misma moneda, el odio y el
romance, y como partes e este delicioso entramado, las intrigas, avaricia y
corrupción que como afiladas hachas tratan de derribar al inquebrantable
quebracho representado por aquel hidalgo, hijo de estas tierras, llamado
Hernando Arias e Saavedra conocido por todos como Hernandarias y por nosotros,
los lectores e esta nave, como Hernán.
Antes de despedirme recuerdo las
palabras de José Vasconcelos que dijo: "Un libro, como un viaje, se
comienza con inquietud y se termina con melancolía." Tal vez la melancolía
producida en cada uno de los viajeros-lectores de “Hernandarias” logre que
Irina construya otra nave para proseguir junto con Hernán este maravilloso
viaje a nuestro pasado y así conocernos un poco más a nosotros mismos.
jueves, 3 de abril de 2025
Una mezcla de tristeza y asco me despierta esta nueva moda de transformar fotos en dibujos, según el estilo japonés registrado del estudio Ghibli.
martes, 29 de octubre de 2024
Placer por el terror( Presentación de El Aprendiz de conjunto - Mia Duarte)
Desde que las
primeras personas se reunieron a la luz de un tímido fogón, tal vez en una
oscura caverna mientras los truenos los hacían temblar, las historias de terror
estuvieron presentes. Es muy posible, que a pesar del pavor que aquellas
historias despertaban en los oyentes estos insistían al relator que volviera a narrarlas
una y otra vez. Miles de años después, muchos de nuestros contemporáneos,
siguen consumiendo historias terroríficas, chorreantes de sangre y con
grotescos escenarios repletos de cadáveres, en busca de un solo objetivo.
Sentir miedo.
Este placer por lo tétrico compartido tanto
por los primeros Neandertal con los Millennials, o los jóvenes de la generación
Z de hoy, se debe a que, psicológicamente hablando, el miedo es una emoción
negativa que provoca que el cuerpo, segregue el neurotransmisor conocido como adrenalina,
el cual se encarga de activar la respuesta de lucha o huida ante la situación
de peligro. Paradójicamente, esta sensación que eleva la presión arterial,
aumenta los latidos del corazón, la respiración, inclusive después de varios
minutos de haber dejado de leer, es la que atrae a los amantes del género de
terror. Es así como el lector, al ponerse en la piel del protagonista,
experimenta los efectos de la adrenalina que debería sentir este, aunque en la
seguridad del mullido sillón de su sala o donde quiera que este leyendo.
Mia Duarte, autora de esta novela, desde muy
joven comenzó a sentir ese placer por la literatura de terror. Ferviente
consumidora de los cuentos y novelas de Poe, Shelley, Stoker, King y otros, no
tardó a crear sus propias historias. Y fue así que, en 2017, con solo 12 años,
publicó el libro de cuentos “La sonrisa y la sombra” y posteriormente, en 2020,
“Relatos espectrales”. Con este antecedente sus lectores nos preguntábamos
¿Para cuándo la novela?
“El Aprendiz de
Conjunto” es una novela construida como un intrincado puzle de atrapantes y espeluznantes
situaciones que van aumentando en intensidad hasta llegar al inesperado final.
Ambientada en un
lúgubre claustro, el personaje principal "Tirso" intenta, sin perder
su poca cordura, escapar del tenebroso lugar, rodeado por una muralla viva, de
espectros huecos, caníbales y tenebrosos seres devoradores de espíritus.
Espero que al leer
cada uno de los diecinueve capítulos su adrenalina se dispare, su pulso se
acelere y su corazón lata tan fuerte que se vean obligados a recomendar esta novela
a otro cultor del género de terror. Que lo disfruten.
Alejandro Hernandez
y von Eckstein
Descalzo en un Colegio
domingo, 8 de septiembre de 2024
Mi musa
A pesar de que todo
estaba dado, mis dedos se deslizaran torpemente sobre el teclado dejando en el
monitor tan sólo unos cuantos párrafos. Me serví otra taza de té, sorbí un
trago, y me dejé caer en el sillón del escritorio.
-
Por lo visto Calíope no han venido a
visitarte hoy ¿Qué te ocurre? - dijo una voz detrás de mí.
Lejos de inquietarme y a
pesar de saberme solo, aquella imposible voz, recorrió mi cuerpo con cálida y
eléctrica emoción. Voltee y ahí estaba.
Baja y menuda, como la recordaba, vestida con su trajecito de confección
y luciendo su característico peinado “globo” de los ochenta, allí se encontraba
mi profesora de historia.
-
Profe…-balbucee.
-
¿Acaso estamos en el aula? ¿No recuerdas
mi nombre? -respondió sonriente.
Sonreí también y fue entonces que recordé
la vez que, junto con un pequeño grupo de compañeros a los que hoy calificarían
de nerd, me permitió llamarla por su nombre de pila.
-
Margarita…
-dije mientras mi mente retrocedía en el tiempo.
Los recuerdos volvieron a
mí a raudales y la vi nuevamente frente al verde pizarrón, con las mangas
manchadas por la blanca tiza, enseñándonos a todos los que tuvimos la
suerte de conocerla, mucho más que una materia en un plan de estudio. Enseñándonos
a luchar, a seguir nuestros sueños y nunca dejarlos, aunque tengamos todo en
contra, que la mente es la mejor máquina del tiempo y que solo bastaba conocer,
imaginar y desear con el alma, para viajar por las arenas del tiempo.
-
Ahora sí nos entendemos. Y retomando mi pregunta ¿Qué
te ocurre? Te noto preocupado, distante. Si sigues así mejor ve a dormir ya que
Calíope,
la musa griega de la elocuencia, la belleza y la poesía épica no
ingresará esta noche por esa ventana.
-
Nada… Bueno, sí. Hay días, como hoy, que
me cuestiono si he seguido el camino correcto. ¿Nunca te cuestionaste el dejar
de enseñar? y…, dedicarte a otra profesión más rentable, menos exigente para
vos y tu salud y dedicarte más tiempo a vos misma.
-
¿Dejar de enseñar? ¿Y perderme de que
alumnos como vos me desafiaran en clase con sus investigaciones contrarias a mi
pensamiento político-histórico? -respondió riendo de buena gana y prosiguió- También,
en su momento, me hice una pregunta similar y el tiempo me respondió que por
más difícil que sea la situación o tentador que sea el motivo, dejar que nos
alejen de nuestra pasión, en tu caso la escritura, equivaldría a que nos corten
ambas manos, junto con parte del alma. Es cierto que postergué muchas cosas por
ustedes, y aunque al final pude disfrutar de la pintura y largos viajes, muchas
de ellas quedaron en el tintero para siempre, aunque jamás me arrepentiré de
acompañarlos, de compartir mis conocimientos y sobre todo de aprender de
ustedes y con ustedes.
-
Fuiste la primera que me dijo que tenía
que escribir, a pesar de mis horrores ortográficos y la opinión de la profesora
de Lengua Española… ¿Qué viste en mí?
-
¡Y te tomaste dos décadas para hacerme caso! –dijo sonriendo
dulcemente y prosiguió- Me preguntas ¿que vi en vos? Vi a alguien con una gran imaginación,
apasionado por la historia, y que leía mucho. Descubrí a alguien que lucharía
contra viento y marea para lograr sus sueños y, sobre todo, un cabeza dura como
yo. Alguien a quien pasarle la posta, alguien que con el tiempo seguiría, de
alguna forma, un camino que yo también seguí en su momento. También, algún día harás
lo mismo… Ahora debes despertar y retomar con tu trabajo.
Mis cansados parpados se
abrieron. La melodía seguía sonando, el té se había enfriado y un par de lágrimas
se deslizaban por mis mejillas.
-Querida Margarita- dije
suspirando-, cuanto lamento no haber podido agradecerte por todas esas horas que
compartimos, por tus charlas fuera de clase. Pero especialmente por tu
sacrificio y empeño dejando todo para hacer lo mejor que sabias hacer: Enseñar.
No sé si tu devoción al
trabajo, o el cigarrillo, fue lo que finalmente la arrebató prematuramente de
entre nosotros. Pero quiero que sepas que tu recuerdo y tus palabras están y
estarán siempre marcados a fuego en mi alma al igual que tu sonrisa.
¡Gracias Margarita por ser, además de mi profe de
historia, mi musa, y guía de vida!
miércoles, 3 de julio de 2024
Presentación de "Cuentos de Guerra" de Javier Viveros
Es por lo que acabo de mencionar, algunos escritores, tratan
de revertir esta situación abriendo, con su pluma, una ventana por la cual,
entrelazando a la historia con la ficción permiten, al lector, descubrir una versión
más amigable y agradable de un hecho histórico, ya que, gracias a la aventura planteada
en el texto, inconscientemente se descubre y conoce hechos, costumbres y situaciones
históricas.
Entre estos escritores se encuentra Javier Viveros, quien,
desde hace varios años, con sus cuentos, obras teatrales, guiones cinematográficos
y comics ha llevado a miles de lectores y espectadores a reencontrarse con
nuestro pasado.
Cuentos de guerra es un claro ejemplo de lo que les digo.
Dividido en dos grupos de 7 cuentos cada uno, esta obra transporta al lector con
sus vividas descripciones a la crudeza de la guerra contra la triple alianza
(1885-1870), entre las cuales rescato los cuentos “La falta” y “Decimatio”, y a
la agonía por el monstruo de la sed durante la guerra del chaco (1032-1935)
reflejada fielmente en “Yvy’a”.
De forma magistral, Javier Viveros, combina pulcramente su
erudición histórica con la ficción, haciendo que la camaradería de los antiguos
guerreros paraguayos y la infaltable magia de la tradición popular guíen al
lector a reencontrarse con nuestras raíces.
Amigo lector, déjese conducir por la cautivadora pluma de
Javier Viveros y, mientras es cubierto por las brumas del tiempo y el resonar
de los cañones y ametralladoras, disfrute de cada uno de estos cuentos mientras
descubre otra cara de nuestra rica historia.
