Como dijo Emily Dickinson, “No hay mejor nave que un libro." Y si el viaje que se hace con
esa nave nos deja con sed de seguir viajando por los mismos parajes, no nos
queda otra que tomarnos la próxima.
Esto me ocurrió cuando Irina me comentó que la nave
llamada “Tierra” ya estaba en la bahía de partida. Y sin dudar, me comprometí
para estar hoy con ustedes… Aunque no tenía que ser hoy sino dentro de una
semana, pero… bueno, la nave debía partir YA.
“Tierra”, así se llama este nuevo transporte al pasado,
con una extensión de 298 páginas, 117 más que Hernandarias, es para mí, más
adictiva que esta. De hecho, la devoré en un día y haciendo lo que nunca hice,
dejar un libro a medio leer para masticar con insaciable deleite otro nuevo.
En “Tierra” nos encontramos con 4 historias principales en
las cuales sus personajes interaccionan entre sí en el ardiente caldo de la Sudamérica
del siglo XVII.
Es en este caldo, donde las pasiones encontradas (Amor,
odio, orgullo, compasión) son sazonados, por la autora, con una aguda
investigación, sobre documentos de la época, y con una pizca de prolífica
imaginación, sensaciones, sonidos, aromas y costumbres, garantizando un
placentero viaje.
Estas 4 historias, mencionadas anteriormente, son las de 4
personajes, 2 históricos, Hernandarias (Hernan) y Vergara (su antagonista, o sea el HDP de la novela) y dos
ficticios: Beatriz y Erasay. Los dos primeros, si bien están arropados con la
ficción literaria, sus cuerpos están construidos con la minuciosidad propia de la
investigación académica. Esta investigación, a mi parecer, permite a Irina Rafols
dar vida, de forma muy realista a ambos personajes con sus luces y sombras. En
cuanto a los dos personajes ficticios destaco a Erasay, un ser originario de
estas tierras que lleva a la espalda la pesada mochila cargada de tradiciones,
heroísmo y orgullo, con la cual lucha contra viento y marea tratando de
aferrarse a ese pasado de gloria en los montes de naturaleza salvaje mientras
ve como, poco a poco, es arrastrado por el turbio raudal de la “civilización de los Rocshe” que
fracciona y lotea lo que para él es indivisible: Su Tierra ancestral. El otro
personaje ficticio es Beatriz, la otra, para la sociedad, la principal para el
corazón de Hernán. Si bien, a mi parecer, este personaje pierde, un poco, de la
fuerza que tenía en “Hernandarias”, cuando su fuego de venganza se apaga, es
sin duda el motor por el cual y con el cual se mueve Hernán convirtiéndose en pieza
clave para esta novela y logrando que el lector empatice de manera muy fuerte con
este personaje.
Es cierto que, si bien la historia gira sobre estos 4
personajes, no hay que olvidar a los jesuitas y los bandeirantes, personajes
indispensables para narrar y describir la turbulenta historia de la Sudamérica
del siglo XVII.
Antes de despedirme, y teniendo en cuenta que el país
invitado a esta feria es EE.UU., les recuerdo la frase de Benjamín Franklin: "Gastar dinero en los libros es una
inversión que rinde buen interés."
Es por ello que, con Irina, invitamos a todos ustedes a convertirse en
grandes inversionistas y por tan solo Gs
70.000 adquirir un ejemplar de esta genial parcela de nuestra historia llamada
TIERRA
Preguntas
1- ¿Cómo es tu proceso de investigación?
2- ¿Qué le recomendarías a alguien que escribe
novelas históricas?
3- ¿Es fácil el acceso a fuentes primarias?
4- Si tuvieras la posibilidad de viajar dentro
de la novela Tierra ¿A qué personaje te acercarías para ayudar o entorpecer su
actuar? ¿Cómo lo harías?
5- Contamos, ¿En qué te basaste y como
construiste al personaje Erasay?
6- ¿Cómo descubriste al personaje histórico
Vergara?
7- Tendremos una tercera parte de esta saga?
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