Cuentos en el blog

jueves, 30 de marzo de 2017

La justa de Roblin

En este mes de marzo salió de imprenta mi libro Nº 13, “La justa de Roblin”, el segundo en el género infantil, esta vez a cargo de Editorial “En Alianza”.
Si bien el cuento fue escrito hace varios años ha sufrido unas modificaciones debido al excelente criterio de edición, corrección a cargo de “Las Ramas”.
Como es bien sabido, un libro infantil debe tener ilustraciones de acuerdo al público al que va dirigido y generalmente es muy difícil encontrar dibujantes que, además de captar el espíritu del libro, lleguen a captar la atención del que yo creo el publico más exigente: los niños. Es así que se contrató en esta oportunidad a Gabriela Burin, una joven argentina, que con sus dibujos, llenos de luz y color, no sólo capta la atención de los más pequeños sino también de los grandes.

De esta manera “La justa de Roblin”, destinado para niños del 1 ciclo (8-10 años) y para todo aquel que quiera regalarse este nuevo libro para alegrar a su “niño interno”, ya está a disposición de todos en Editorial En Alianza (Juan de Salazar 486 e/ San José y Boquerón, Asunción.)

miércoles, 29 de marzo de 2017

Lo bueno también hay que decirlo

En el mundo de la inmediatez y la cultura chatarra, donde la destrucción de patrimonios arquitectónicos para la irreverente construcción de centros comerciales o estacionamientos pagos es cosa de todos los días, una noticia como la que tuve anteayer me sorprendió gratamente.
Es probable que los lectores de estas líneas recuerden un posteo, primero en este blog, después en facebook y por último, el año pasado, gracias a la buena predisposición de la periodista Milia Gayoso, en el diario La Nación, donde precisamente hablaba en general, sobre la indiferencia que muchos tienen sobre los patrimonios arquitectónicos y la manera como alegremente sus propietarios los derrumban, o dejan que la inclemencia del tiempo lo haga, para luego sacar provecho del terreno, y en particular, sobre la vivienda del general Resquín en Concepción.
Es cierto que desde el primer momento este posteo tuvo muchos comentarios y lamentos incluso de parte de autoridades que decían que “nada se puede hacer porque el inmueble en cuestión es propiedad privada”.
En noviembre del año pasado, durante una reunión de la Multisectorial del libro, aprovechamos para comentarle el caso al actual Ministro de Cultura, Fernando Griffith y posteriormente le acercamos una carpeta con las fotos del estado del inmueble en ese momento.
El pasado domingo volví a subir una foto actualizada del antiguo edificio haciendo notar como hasta pequeños arboles ya se estaban apoderando de sus columnas. Como era de esperar los “me gusta”, y demás símbolos, seguidos de comentarios no se hicieron esperar. Lo que no me esperaba y me llenó de alegría es un posteo del mismo Ministro diciendo que el problema estaba en vía de solución, que en mayo comenzarán los trabajos de restauración y que la próxima semana el mismo iría a interiorizarse en el lugar del verdadero estado de este patrimonio histórico.

Noticias como ésta normalmente no son noticias de periódicos, los que se ocupan de otras cosas, sin embargo creo que es un gran paso hacia la revalorización de nuestro patrimonio histórico-cultural lo que nos permitirá comprender un poco más nuestra actual situación y tener cimientos más fuertes para proyectarnos al futuro que queremos. Estoy seguro que el Paraguay y el general Resquín agradecen esta acción de la SNC y de todos aquellos que posibilitaron que este sueño de muchos se haga realidad

domingo, 26 de marzo de 2017

Bibliografía El secreto de Paraguari



El trabajo de investigación que se llevó a cabo para la creación de esta novela fue realizado casi en su totalidad a través de libros e Internet
Libros consultados
·         Lecciones de historia Paraguaya, Víctor Natalicio Vasconcellos, Edición del autor, Paraguay, 1970
·         Historia 2, Jose Cosmelle Ibañez, Editorial Troquel, Argentina, 1980
·         Popol Vuh, Libro sagrado de los mayas, Ediciones Libertador, Argentina, 2009
Entre las páginas Web Utilizadas se encuentran:


viernes, 27 de enero de 2017

“El saber y la razón hablan; la ignorancia y el error gritan”


Con esta frase del poeta italiano de ascendencia alemana Arturo Graff, quiero comenzar esta breve intervención debido a un desagradable acontecimiento que me toco vivir y que, debido a las redes sociales, se ha viralizado ligándome indirectamente con este bochornoso suceso.
El día de ayer, 26 de Enero de 2017, me encontraba realizando tramites personales en la Comandancia de Policía en Asunción cuando abruptamente irrumpió en la sala de espera un sujeto gritando e insultando a todo personal uniformado que apareciera en su camino, e incluso llegó a golpear con su puño, con fuerza y sin motivo aparente, a un “pobre escritorio” que se encontraba en el lugar (como dije todo esto se puede ver en un vídeo de más de media hora que este individuo se encargo de filmar con su celular y de viralizar por las distintas redes sociales).
Este sujeto, además de gritar, invadía el espacio individual con su teléfono móvil siendo éste un elemento más de hostigamiento a los uniformados quienes en ningún momento reaccionaron con violencia, que si hubiera recibido en otros países democráticos, como ser Alemania, Francia, entre otros, y ni que decir de los países cuyas practicas distan mucho de serlo.
 Este individuo, al ver que los oficiales le pedían que se calmara y tomara asiento para luego ser atendido como los demás, comenzó a gritar queriendo involucrar a los presentes prácticamente obligándonos a que opinemos y le demos la razón mientras nos filmaba con su teléfono móvil. Esto fue para mí la guinda que coronó el pastel, pues nadie tiene derecho a involucrarme en sus actos sin mi consentimiento y mucho menos filmarme y exponer mi imagen, como parte de este hecho, ante la mirada de conocidos y extraños.
Independientemente de las razones, justas o no, del citado personaje, de ninguna manera es esta la manera de actuar.
 Si pretende cambiar el modo de actuar de las autoridades e instituciones de este país, primero debe dar el ejemplo y empezar con su propia educación ya que el respeto y los buenos modales no riñen con una causa justa, al contrario la reafirman.
Mirando desde afuera la filmación, se podría argumentar que éste atropello fue montado para ganar notoriedad ante los ojos de sus seguidores (porque, lamentablemente, hay quienes piensan que esa es la forma en que se debe actuar).
 Según mi punto de vista, la actitud prepotente, arrogante y despectiva de este individuo no corresponde a alguien que dice querer cambiar al país en el que vivimos. Si queremos mejorar nuestro entorno debemos empezar por nosotros mismos y respetando a nuestro prójimo, aunque esto no sea retribuido. Pero de ningún modo podemos poner nuestra confianza en alguien que no tiene en cuenta que los derechos de uno terminan donde comienzan los de los demás.


miércoles, 2 de noviembre de 2016

Muchísimas gracias!!!!

Como corresponde a los tiempos en que vivimos el inicio de la mitad de mi vida empezó de forma vertiginosa.
Luego de abrir los ojos exactamente a la misma hora que hace 50 años o sea a las 5:55, ya para las 8:00 estaba en una reunión en la Secretaria Nacional de Cultura a las 9:30 en una reunión de la multisectorial del libro y más o menos para las 11 me encontraba firmando contrato para la edición de mis 3 próximos libros. Intercalando estos eventos también tuve que auxiliar vía telefónica y solucionar inconvenientes a clientes del seguro en apuros, que siguiendo la ley de Murphi no podían faltar.
Mientras esto pasaba, el teléfono sonaba y en Facebook, wassap y mails, se sumaban los saludos de Italia, España, Japón, Egipto, Costa Rica, Argentina, Colombia, de familiares, hermanos del corazón, amigos, conocidos, escritores de Paraguay y otros países, profesores de escuelas, muchísimos lectores de mis libros e inclusive dos arqueólogos, lo que para un verdadero fanático de la arqueología y la antigüedad, es como si a su cumpleaños vinieran Nefertiti y Cleopatra.
También he de resaltar que quede muy gratamente sorprendido por el saludo que me enviaran desde la Sociedad Argentina de Escritores (SADE Central), como también muy agradecido por los que me hicieron llegar los amigos de la Comisión Directiva de la Sociedad de Escritores del Paraguay (SEP).
Todos estos saludos, casi 400 en su totalidad hasta ahora, demuestran que uno esta haciendo bien las cosas por lo que este rumbo seguiré en estos próximos 50 años que comenzaron como acabo de narrar.
Es por todo esto que agradezco de todo corazón a cada uno de aquellos que enviaron sus saludos. Realmente estoy muy agradecido porque se hayan acordado hoy de mí.
Muchísimas gracias a todos!!!!



Próximos libros a ser lanzados

Muy buena noticia para los seguidores de mis libros!!!
Hoy, aprovechando mi cincuentenario firmamos un contrato con Editorial En Alianza para la publicación de tres nuevos Libros: Los ojos de Sejmet (novela), El secreto de Paraguarí (Novela) y La justa de Roblín (cuento infantil), los cuales serán publicados los primeros meses del 2017.
Con estas nuevas obras les prometo, como siempre muchas aventuras y diversión garantizada... además de algunas sorpresas para los jóvenes e inquietos lectores.

martes, 1 de noviembre de 2016

De como descubrí que 50 años no son nada.




Hace algunos años, digamos cuando comencé a tener conciencia de este misterioso mundo lleno de color y cosas nuevas, descubrí a un grupo de enormes personas que me protegían, se acercaban dándome caricias, besos, alzándome y atendiéndome en todo lo que necesitaba. Con el tiempo fui creciendo y estos gigantes, a los que empecé a llamarlos mamá, papá, Omi, Opi, abuela Julia, Abuelo Miguel, Tante Graciela,… quienes me llevaron sobre sus hombros, jugaban, leían sobre antiguas civilizaciones y desaparecidos animales o regalaban jirafas de peluche, fueron achicándose. 
Fue más o menos para esa época que me contaron que estos seres no eran gigantes, sino que algunos de ellos eran personas “grandes” y otros, los de cabellos blancos, eran “mayores”, aunque había quienes a este grupo también los llamaban viejos.
“Viejos los trapos”, decía mi abuela materna, “ya vas a ver cuando tengas mi edad” decía tiempo después mi mamá… Y si, como decía Albert Einstein, el tiempo es relativo y la perspectiva que uno tiene de las cosas cambia a medida que este va deshojando el almanaque. 
Mañana tendré dos años menos que mi abuela materna cuando nací y como ella en aquel tiempo, no me siento para nada viejo. 
A pesar que algunos me tratan de “Don Hernández” o simplemente “señor” con la implícita carga temporal que estos títulos acarrean, yo sigo siendo yo. El mismo de siempre, ni niño ni viejo, pero eso sí, con las mismas ganas de curiosear, viajar a lejanos países y épocas idas montado en libros, y porque no jugar juegos de mesa o ver dibujitos animados, claro está, guardando las formas y estrictamente acompañado por mis sobrinos.
Cuando era chico, 50 años me parecía una enormidad. Algo casi inalcanzable. Hoy, al escribir estas líneas, estoy a horas de llegar a esa frontera temporal y mirando en retrospectiva no fue tanto tiempo, aunque muchos jóvenes se me queden mirando como si fuera un dinosaurio cuando comento sobre como vi la transmisión de la llegada del hombre a la luna en 1969, la transmisión de la caída del muro de Berlín en 1989, o simplemente de cuando acompañado de mi abuela vi el estreno de SUPERMAN I en el lejano 1979.
Y sí, muchas cosas tuve la suerte de ver en este tiempo, como ser: la televisión en blanco y negro, la lapicera fuente, los mapas para tareas escolares hechos con tinta china sobre papel de calcar, el Beeper, la aparición de los teléfonos celulares, el casete, las computadoras Cómodor, el Atari, el Sega, el disquete… 
Estos 50 años pasaron volando y muchos de aquellos gigantes de mi niñez se mudaron a otro plano astral y otros aunque se siguen achicando para mí siempre serán gigantes.
Es cierto que en este tiempo ocurrieron algunas cosas malas, pero fueron las justas y necesarias para saber apreciar la infinidad de cosas buenas que me pasaron, pasan y estoy seguro seguirán pasando en los próximos 50 años o por lo menos 49 con 364 días, por eso de que “no hay mal que dure 100 años”… ¿Quién sabe?, capas si esperan hasta el 2066, y vaya a saber por que medio, les cuente sobre estos próximos 50 años que vertiginosamente se vienen con todo.

miércoles, 20 de julio de 2016

Prologo de "Ingrávidos, cuentos para flotar"

Muchos dicen que un libro es para el autor como un hijo, una parte de si mismo, sus vivencias, anécdotas, sentimientos y hasta inclusive ocultos resentimientos que afloran en la obra bajo el manto de un personaje que finalmente puede terminar de mala manera, convirtiéndose la obra un poco en la catarsis de la propia vida del autor y un reflejo oculto de su entorno.

Así como en la vida misma el hijo tiene rasgos del ADN del progenitor, en este caso de la madre, “Ingrávidos, cuentos para flotar” de Cintia Cañete, nombre este que figura en la partida de nacimiento (ISBN) de este su primer hijo de papel, refleja la personalidad y esencia de la autora.

Meticulosa, extremadamente detallista, pulcra en su manera sencilla y directa de decir las cosas, pero en especial una soñadora empedernida, Cintia, transfiere estas cualidades a cada renglón, cada palabra y cada silaba de estos cuentos, premiados todos, en diversos concursos a nivel local e internacional.

Cuando en el 2009 me toco ser parte del jurado del concurso de cuentos Cortos “Helio Vera”, que fuera organizado por la Sociedad de Escritores del Paraguay (SEP) y la Cámara Paraguaya de Editores y Libreros (CAPEL), descubrí entre varias decenas de trabajos un cuento que me llamó la atención. “El pozo del jardín”.

Es con este cuento de realidades paralelas con el cual conocí a Cintia quien, a pesar de haber obtenido en aquel concurso sólo “una mención”, no se desanimó y prosiguió afinando su estilo y persistiendo para lograr lo que  la autora siempre persigue en todo lo que se propone: La excelencia.  

La autora no tardó mucho en hacerse notar en el mundo de los concursos literarios donde casi siempre, en la apertura de sobres, su nombre comenzó a encontrarse entre los tres primeros puestos.
La cristalización de estos 7 años de arduo trabajo es este libro, compuesto por 11 cuentos, que demuestra que si deseamos algo con todas nuestras fuerzas, trabajamos duro sin desanimarnos con las dificultades que puedan aparecer en el camino, de seguro nuestros sueños se harán realidad, pues como dice ella, “Los sueños son realidades esperando cristalizar”

Por todo lo mencionado, es un orgullo para la SEP y para quien escribe estas líneas, que gracias a aquel concurso organizado junto a CAPEL y el tenaz trabajo literario de Cintia Cañete, hoy “Ingrávidos, cuentos para flotar” esté en las manos del lector ávido de lectura inteligente y refrescante a la vez.

Les garantizo que al zambullirse en el intrincado y deliciosamente combinado cúmulo de vivencias y sensaciones de cada uno de los relatos descubrirá, cubierto por el manto de la ficción, un mundo con el que podrá identificarse, reflexionar y fundamentalmente disfrutar esta pequeña joya de bolsillo.

Alejandro Hernández y von Eckstein
Vicepresidente SEP

(2012-2016)

sábado, 9 de julio de 2016

Independencia u...oro por baratijas

Se cuenta que luego de la rendición del teniente general John Whitelocke, comandante de las fuerzas inglesas que invadieron el Río de la Plata por segunda vez, este dijo que a los habitantes de estas tierras seria difícil vencerlos por las armas, sin embargo por ello deberían ser vencidos y conquistados a través de la economía.
Y así fue... y es. 
No pasó mucho de aquel 1807 para que depender económicamente de los ingleses y sus bancas, sea una realidad.
En la actualidad, sus herederos,y tantos otros, llámense Banco Mundial, FMI, etc, etc, que si bien, desembarcaron mucho después que Juan de Garay, siguen vendiéndonos inútiles espejitos y baratijas...porque nos gusta y dejamos que así sea, olvidándonos de los tesoros que tenemos y de todo lo que podemos y debemos hacer con ellos.
Tesoros que se esfuman, como los cerebros, que parten hacia otros horizontes; recursos naturales que se escurren entre nuestras manos a bolsillos ajenos; fauna, flora y cultura que es aplastada bajo las ruedas de un rally, son cambiados por espejitos que son aceptados porque, según el señor de la caja boba o de vaya a saber quien dice, el mundo globalizado lo exije.
Es de esta manera como baratijas que nada tienen que ver con nuestra identidad son cambiadas gustosamente por nuestras tradiciones, costumbres y recursos.
Es así como espejitos que encandilan con su brillo y nos hacen elegir lo que los otros quieren que elijamos y no lo que realmente debemos.

Baratijas transformadas en realitis, hamburguesas, shopings y transmisiones deportivas en pantalla gigante que nos distraen mientras se siguen llevando lo mejor que tenemos, pues nos inculcaron que lo que tenemos no sirve. Porque siempre, siempre, lo de afuera es mejor.
Pero,digo yo, si no sirve lo de adentro ¿Por qué los de afuera se lo llevan?
Ojalá que el bicentenario no sea solamente de globos y desfiles, o casitas de Tucumán recortadas de una revista.
Que no necesitemos otros 100 años para aprender el verdadero significado de la palabra independencia y que ser argentino es mucho más que gritar los goles de la albiceleste.
AHvE

jueves, 14 de abril de 2016

Prologo "Contemplar el abismo" de Melisa Ballasch

A pesar que “Contemplar el abismo”, novela ganadora del “5º Premio literario General Seguros”, organizado por la Sociedad de Escritores del Paraguay y General Seguros, puede clasificarse como una novela de ficción debido a que se desarrolla en una sociedad ficticia y en un futuro después del holocausto de la humanidad, su contenido y esencia distan mucho de serlo.

Según el diccionario de la Real Academia Española de la lengua, “la sociedad es un conjunto de personas, pueblos o naciones que conviven bajo normas comunes” Estas normas, conceptos y valores, concebidos originalmente y en su mayoría por un ente político-religioso, fueron trasmitidos a sus habitantes por medio de leyes para que al ser cumplidas se evitaran conflictos que pudieran llevar a la destrucción de la sociedad. Ahora bien, ¿qué ocurre cuando estos conceptos y valores se topan con otros de una sociedad distinta?, o ¿cuándo las fibras más íntimas del ser de un integrante de esa sociedad riñen con las normas impuestas? ¿Qué pasa cuando un individuo es distinto?

 Ballasch, juega con estas preguntas y conceptos sumergiendo al lector en las profundidades oceánicas y llevándolo a la mítica Atlántida.

Es en esta sociedad, rígida y estructurada en base a la igualdad de sus ciudadanos, donde vive Czell, quien luego de varios sucesos, descubre que sus sentimientos más profundos riñen con su drástica profesión y en especial con varias leyes que hasta ese momento había creído verdaderas e inviolables.

Maravillosamente ambientada tanto en un acuático mundo de ballenas, tortugas, peces y corales, como en los restos de un mundo destruido por la guerra, donde la vida volvió a abrirse paso, descubriremos en las páginas de esta novela que el ser diferente no es el problema en una sociedad, si no el que creamos que nuestras diferencias son las que nos hacen mejores.

Espero que disfruten de cada una de las páginas de esta novela así como yo lo hice.

Alejandro Hernández y von Eckstein
Vicepresidente Sociedad de Escritores del Paraguay






martes, 29 de diciembre de 2015

Margarita (Cuento)

                                         A Margarita B. Arias, con eterna gratitud
                                                                               
Imagen de la web
Llovía. Las frías gotas golpeaban los cristales del viejo taxi y resbalaban sobre él, reflejando y distorsionando a su paso las luces de neón que iluminaban la calle desierta.
Sin saber por qué, me orillé, detuve el motor, y me quedé mirando sin observar a ningún lugar en particular. Esperando que el día despierte.
Desde niño, y en especial durante mi adolescencia, me fascinaron los días de lluvia, al igual que las noches, para escribir. Creyendo, tal vez, que las musas o los duendes de la escritura bajaban del cielo en las gotas para contarme al oído aventuras de viajes realizados a lo largo del mundo, mientras la “nave” que los trajo a mí, solamente era una pequeña nube de vapor.
—¿Está libre? —preguntó una mujer, que de la nada apareció junto a la puerta del vehículo.
Destrabé el cerrojo y abrí la puerta trasera dejando que la mujer subiera.
Baja de estatura pero con una marcada elegancia, la mujer, quien desde el primer momento me pareció familiar, se sentó y mientras se quitaba el pañuelo que llevaba atado a la cabeza me indico la dirección a la que deseaba ir.
—Parece que está parando de llover —indiqué como forma de iniciar una conversación mientras la observaba por el espejo retrovisor.
—Así es. Una pena…
—¿Una pena? ¿Le gusta la lluvia?
—Tardé mucho tiempo en apreciarla. En entender que aquellos retrasos en mi itinerario por su causa eran una bendición. Un momento para reflexionar. Un momento para compartir, un momento para enseñar y trasmitir.
—Habla como filosofa. ¿Acaso es profesora de filosofía? —pregunté teniendo en cuenta que la dirección a la que nos dirigíamos correspondía a una antigua escuela de altos estudios.
—No. Era profesora de historia, pero hace unos años que ya no ejerzo.
—Entiendo, se jubiló.
—Algo así.
—¿Lo extraña? ¿Extraña enseñar?
La mujer sonrió y luego de un momento respondió.
—Extraño a esos ruidosos adolescentes que con sus preguntas capciosas me sacaban de mis casillas obligándome a estar bien preparada e informada. Recuerdo en especial a un estudiante de cabello castaño claro, alto y delgado, quien con otros dos compañeros iban a la biblioteca de la alameda especialmente para buscar información que pudiera contrariar a la próxima clase que yo debía dar.
—¿Quién le dijo?... ¿Cómo se enteró? —dije tartamudeando, como si el tiempo hubiera retrocedido y esperara una fuerte reprimenda de mi profesora.
—Es que íbamos a la misma biblioteca, pero como yo me encontraba en la sala de lectura para fumadores nunca supiste que era yo quien los espiaba a ustedes y sus travesuras. De hecho sin darse cuenta aprendieron y mucho.
—¡Profesora Margarita!... ¡Qué sorpresa verla! —dije efusivamente.
Al mirarla detenidamente, no había duda. Aquella mujer, para quien el tiempo poco había pasado, era sin lugar a duda mi querida profesora de historia del segundo y tercer año de secundaria.
—La sorpresa es mía al verte detrás del volante de un taxi —dijo con mirada recriminadora—. Recuerdo que deseabas ser arqueólogo. No es por menospreciar el trabajo que realizas pero siempre pensé que te convertirías en un historiador o un escritor. Recuerdo que una vez hablamos sobre el tema.
—Puede decirse que esa época donde creía que debía huir del bullicio del día a día y viajar a un mundo de aventuras y sueños, para volver con estos, crear y volcar el resultado en las hojas de papel para que lectores de todo el mundo los tomen como suyos y puedan seguir construyendo “sus sueños”, ya se acabo. El tener que llegar a fin de mes y enfrentarse finalmente a la cruda realidad de que uno tiene que vivir para trabajar, y no a la inversa como debiera ser, dieron por tierra con todos mis sueños…
—¡Fernández! —dijo imperativamente la profesora marcándose en su frente la línea en “V” que denotaba su grado de furia y que bien conocía—. ¿Quieres ser como don Quijote, quién murió al dejar de soñar? Es cierto que no podemos vivir eternamente en la irrealidad, como el personaje de Cervantes, pero tampoco podemos prescindir de nuestros sueños, a los cuales el mundo debe el avance tecnológico que hoy tenemos. Solamente se debe tener un cable a tierra con el cual comparar la fría y mundana realidad con nuestro mundo soñado. No debemos bajarnos o soltar a nuestros sueños, debemos aferrarnos a ellos aunque todo conspire contra nosotros, ya que no sabemos adónde estos nos puedan llevar.
—Pero profe… Es difícil vivir de la escritura salvo que uno tenga la suerte de escribir un best seller.
—¿Profe? ¿Acaso estamos en la escuela para que me llames así? Pero… ya que lo decís, quiero que me escuches atentamente: Sin sueños no somos más que un pedazo de carne ciega que vaga sin rumbo durante toda la vida.
—Sé que tenés razón, Margarita, pero es muy difícil cumplir lo que decís.
—Escuchá bien Eduardo. Hace muchos años una profesora me entregó un papel con dos frases que me acompañaron desde ese momento. La primera, de autor anónimo dice “Con esfuerzo y esperanza todo se alcanza”, y la otra del romano Tito Livio, que dice “Cualquier esfuerzo resulta ligero con el hábito”. Puede que al principio sea difícil y debas compartir tu pasión y sueños con tu actual fuente de ingresos. Sin embargo, gracias a tu trabajo, dedicación y fe en ti mismo, llegará el día en el que los sueños dejen de serlo… nunca dudes de ello. Sé que así será.
—Sin darnos cuenta ya llegamos —dije señalando el gran portal de la universidad a la que nos dirigíamos—. Como siempre, disfruté mucho nuestra conversación. Me alegró mucho volver a encontrarte. ¡Ojalá se repita!
—Por ahora no lo creo… debo partir.
—De seguro, aprovecharás que estás jubilada y viajarás a Egipto como siempre lo deseaste. Pero a tu vuelta… tal vez…
Margarita no dijo nada, simplemente sonrió y comenzó a buscar en su bolso.
—Ni se te ocurra pagarme —dije firmemente—. El estar estos minutos conversando es la mejor paga que he recibido en mucho tiempo. Además nunca tuve la oportunidad de agradecerte todas tus enseñanzas, esfuerzo, dedicación, aliento, en fin, todo lo que hiciste por mí en los años que fuiste mi profesora. Porque aunque no quieras que te llame así tu siempre serás mi profesora ¡y con mayúsculas!
—Gracias. Gracias por acordarte de mí.
—Nunca podré olvidarte. Mi gratitud será por siempre.
Margarita descendió del taxi y se alejó.
Había dejado de llover y los alumnos de la universidad comenzaban a llegar aunque todavía el día no quería despertar.
Bajé la bandera del taxímetro cuando una joven hizo la parada.
Luego de unos minutos la mujer dijo:
—Disculpe, alguien olvidó su billetera.
—Gracias, señorita, debe ser de mi profesora de historia que se acaba de bajar. En cuanto pueda se la devolveré. De seguro en la universidad sabrán su dirección —dije, luego de verificar que dentro se encontraban su cédula de identidad y unos pocos billetes.
Había pasado el mediodía y el sol ya se abría paso entre las nubes cuando regresé a la universidad y luego de estacionar me dirigí al portero.
—Buen día señor. Hoy traje de pasajera a una profesora jubilada que se olvidó en mi taxi su billetera. ¿Podría darme su dirección?
—¡Por supuesto!¿Cómo no voy a darle lo que pide? Es raro ver que alguien devuelva algo en estos días… la mayoría se la hubiera guardado ¿Cómo se llama la señora?
—Margarita… Margarita Arias.
—¿Está seguro que es de ella? Hace tiempo que no da más clases en la institución.
—Este es su documento, además, la conozco. Fue mi profesora—dije orgulloso.
—Si usted dice, voy a ver si su dirección todavía está en el archivo. Aguárdeme.
Quince minutos después, el portero, regresó con una dirección escrita en una hoja de papel.
—Esta es su última dirección… ¿Está seguro que era Margarita?... Tal vez era su hija… Bueno, no me haga caso y dele mis saludos.
Leí lo escrito y de inmediato reconocí la dirección donde al parecer siempre vivió la docente.
Sin demora, encendí el taxi y luego de dos horas llegué al lugar.
La tarde comenzaba a caer y los álamos que se encontraban sobre la vereda, a lo largo de la empedrada calle, alargaban sus sombras como queriendo recibirme con un abrazo. Más allá, la vieja casona, bastante deteriorada y mucho más pequeña de lo que recordaba, todavía lucía la pintura rosa deslavada por el tiempo.
Al tiempo que un ruidoso tren pasaba a mis espaldas, abrí el viejo portón que daba paso al enmarañado terreno, donde otrora se encontraba el frondoso jardín, y me dirigí a la puerta de entrada.
—Disculpe —dijo una mujer de unos cuarenta años desde la vivienda contigua—. ¡La casa no se vende!
—No deseo comprarla, sólo deseo devolverle algo a la dueña… La profe Margarita… que esta mañana...
La joven interrumpió mis palabras, molesta:
—No tengo tiempo para bromas. Y si de verdad la busca, no es este el lugar donde encontrará a mi madre.
—¿Usted es su hija? —dije acercándome al cerco que dividía a las dos casas—. Soy Eduardo Fernández, fui alumno de su mamá hace varios años, inclusive me acuerdo de usted y de su hermano una vez que vine con dos compañeras. Hoy a la mañana subió a mi taxi y se olvidó su billetera y solamente quiero devolvérsela. ¿Se la puede entregar?
La joven tomó con desconfianza la billetera de mis manos y al abrirla palideció visiblemente.
—¿Esto es una broma? ¿Cómo consiguió esta billetera? —preguntó visiblemente alterada.
—Ya le dije. Ella la olvidó en mi taxi.
—Eso es imposible… Ella murió hace treinta años.
Está de más decir que quedé petrificado en pie por unos largos segundos. Mecánicamente, me despedí entregándole una tarjeta del radio taxi, subí a mi vehículo y partí a toda velocidad. No sé cómo, dos horas después llegué a mi hogar, me metí a la cama y dormí.
Desperté al día siguiente con el ruido de las fuertes gotas golpeando las tejas del techo de la habitación. Me vestí y en vez de dirigirme al taxi, encendí la vieja computadora y comencé a escribir.
Una vez leí que nuestros sueños no son sólo tales, sino, etéreos hilos de luz que nos guían hacia el camino por donde debemos transitar.

Si esto es cierto, y lo vivido fue sólo un sueño, mi profe… Margarita, encontró la manera de ser uno de estos hilos… y por siempre le estaré agradecido.

sábado, 19 de diciembre de 2015

Los cambios en la sabana


El día había comenzado en árida sabana. El sol extendía sus rayos sobre la rala vegetación mientras la hiena, bajo la sombra del viejo sicomoro, reía revolcándose en grotesco baile sobre los restos todavía tibios del viejo león.
A la mayoría de los habitantes no les importó el retumbar en sus tímpanos de las risas espasmódicas de aquel grotesco ser y la de sus compañeros de manada, quienes habían logrado vencer al antiguo dueño del lugar. Muchos habían deseado el cambio y ya nadie, absolutamente nadie, dudaba que con seguridad todo cambiaría desde ese momento. 
Al mediodía, la hiena seguía revolcándose y riendo bajo la sombra del sicomoro, mientras los calcinantes brazos de febo invitaban a acercarse a las frescas aguas del casi seco abrevadero. Muchos de los habitantes de la sabana lo intentaron, pero ya no era del todo posible pues la manada de hienas se hallaba en ellas desafiando a aquellos que osaran acercarse.
Aunque este hecho sorprendió al principio, no importó porque, finalmente, la mayoría compartiría el vital líquido exceptuando aquellos que se aventuraron a partir de su ancestral lugar, emigrando a lejanos lugares, y a los pocos que por su edad o fuerza morían en el intento. Un sacrificio por el bien de todos dijeron algunas hienas rayadas, recién llegadas e invitadas por sus pares, entre bocados y risas.
Por la tarde la hiena seguía riendo bajo el sicomoro, mientras los cadáveres se apilaban y la felicidad de los buitres, que hacia tiempo habían perdido la esperanza de un festín como aquel, contrastaba con la añoranza de aquellos que, empeñándose a no dejar su antiguo territorio, recordaban los tiempos idos.
La noche llegó así como un numeroso grupo de hienas pardas, que habían dormido en sus cuevas durante el día, y con ellas, la grotesca muerte de los desprevenidos.
El sempiterno astro rey surgió en la lejanía e ilumino con sus primeros rayos la roja sabana y a las obesas hienas que peleaban entre ellas por restos de carroña.
La hiena reía y se revolcaba en grotesco baile bajo el sicomoro, cuando se escucho el potente rugido de un joven león cuya presencia no se hizo esperar.
De gran porte y negra melena el gran felino se abalanzó sobre la desafiante hiena mientras sus compañeras huían despavoridas…
El silencio se apoderó de la sabana, al tiempo que tres buitres arrancaban con sus picos jirones de cuero, carne y entrañas de la hiena.
Ya nadie escuchará en aquella sabana la histérica risa, mientras el verdadero rey de la selva duerma bajo la sombra del viejo sicomoro.

jueves, 19 de noviembre de 2015

Las cosas por su nombre y sin diferencias




Imagen de la red
Estoy cansado y agotado de los continuos comentarios por Facebook, Wasasp, periódico, TV,etc, en donde se lloran los muertos de Francia, por un lado, y por otro ignoran a los de Beirut, Nigeria, Brasil y otros lugares.
También estoy asqueado de aquellos comentarios que fomentan el odio y la destrucción hacia un pueblo o religión determinada, cargando las redes de comunicación, tendenciosamente, con información errada o a medias para crear un sentido determinado en la opinión del público que habla de daños colaterales “inevitables”  cuando las muertes ocurren en Asia o África pero de una gran afrenta a la humanidad cuando los decesos ocurren en Europa o en America del norte.
¿Qué diferencia a unos humanos de otros?  Muchos dirán que la religión.
Es cierto que el grupo terrorista, causante de la bárbara masacre en territorio Frances, como también de la destrucción de varios patrimonios de la humanidad, como las antiguas ciudades de  Dur Sharrukin, Hatra, Nimrud, Alepo y otras, dice ser musulman. Pero también es cierto lo que dice el periodista alemán Jurgen Todenhöfer, quien convivió 10 días en Mosul con los terroristas y volvió para contarlo: “El Estado Islamico predica un tipo de Islam rechazado por el 99 % de los 1,6 billones de musulmanes del mundo”. Entonces, digo yo, ¿por qué odiar al 99% por culpa de ese 1%?  
Todas las religiones se cimientan en bases fundamentales como el “no robar”, “no mentir” y principalmente “no matar”, y el Islam no es la excepción. Son algunos hombres los que tuercen esos principios a su “piachere”, dando interpretaciones propias tratando de “arrear” para sus respectivos “molinos” a la mayor cantidad de seguidores. Como ejemplo doy las palabras  de Ibrahim al Kandari, religioso kuwaití que apoya al Estado Islámico, quien proclamó: “ya es tiempo de que los musulmanes borren de la faz de la Tierra la herencia de los faraones egipcios”… "El hecho de que los primeros musulmanes no lo hayan hecho no significa que no deberíamos hacerlo ahora”. O sea la palabra y opinión de este religioso, según él, es superior o más valedera que la del profeta principal de la religión que profesa y que guió a los primeros musulmanes.
 Lo mismo ocurre con los países. Durante gran parte del siglo XX se estereotipó en películas, historietas, libros, etc, a todos los alemanes como Nazis, a pesar que muchos germanos del mundo no abrazaron el ideal de este partido alzando de una u otra forma sus voces contra el régimen mientras duro. Entonces ¿por qué insultarlos de esta manera?
“El terrorismo es el uso sistemático del terror para coaccionar a sociedades o gobiernos, para la promoción y logro de sus objetivos y/o supremacía sobre los demás que no opinan como ellos”, no es una condición genética, racial, religiosa o demográfica.
El nacer en un país o pertenecer a una religión determinada no te hace terrorista o no terrorista. El terrorista es terrorista sin distinción de credo o nacionalidad.

 Llamemos a las cosas por su nombre: Un muerto en un atentado es una victima tanto si muere en París como en Burundi y un terrorista es aquel que realiza esa acción. 
Dejemos de estereotipar y etiquetar, o dejar de hacerlo, a quien y en donde no corresponde… aunque lo digan las redes y la TV.  

martes, 27 de octubre de 2015

AVENTURAS SIN TREGUA (Critica Literaria sobre novela "El cetro del Tahuantinsuyo")



 José Vicente Peiró
Cuando la aventura abre sus alas como el cóndor, en seguida pensamos en el cine. Pero también existe en la novela. Así nos lo recuerda Alejandro Hernández y von Ekstein no sólo en su última novela publicada que aquí vamos a comentar, El cetro del Tahuantinsuyo, sino a lo largo de toda su trayectoria narrativa, llena de peripecias en Egipto (Conspiraciones faraónicas, con un simpático Waty el escriba como protagonista) o en la trilogía de El fotógrafo de loma Tarumá, diría que “trilogía paraguaya”, culminada con una interesante novela, "Ni el fuego ni la muerte", además de los cuentos publicados en "Nueve vidas", entre otras obras. Una trayectoria coherente, con estilo propio, gestada alrededor de la propia experiencia adquirida con el conocimiento y el ánimo de contar historias enfrentando un pensamiento actual con otros históricos.
Sin duda, El cetro del Tahuantinsuyo posee ritmo y un personaje real que se adentra misteriosamente en el pasado. En este caso es un escritor viajero ávido de conocer aquello que ha leído en los libros y en las páginas web de Internet, posible trasunto del autor, y adentrarse en el mundo del imperio Inca al visitar las ruinas de Machu Picchu. El anónimo turista protagonista entra en el pasado, en los últimos años del siglo XVI, como un visitante del futuro (¿correrá peligro esta novela al tratar el tema del viaje en el tiempo?). Un sacerdote y una bella sacerdotisa de la más alta nobleza inca colaboran con él para cumplir con una misión sagrada: devolver al dios Wiracocha un cetro que representa el espíritu del Imperio en vías de ser arrasado por los soldados españoles, y así preservarlo para que en el futuro resurja de sus cenizas su civilización. Todo eso entre peripecias, ayudantes y oponentes, nativos, traductores, fauna, y numerosas descripciones de los lugares mágicos y ancestrales del Imperio.
( Asunción, Servilibro, 2015, 119 págs.)
Novela llena de explosividad narrativa, recrea ese mundo pero, a su vez, desea transmitir con viveza la aventura del protagonista. Entre las descripciones cronísticas, el autor no duda para ello en recurrir a la ironía y a cierto cinismo cuando se adentra en el pasado y se enfrenta a una situación enigmática llena de suspense. Acompañado de unas bellísimas ilustraciones de Juan Moreno, y una serie de mapas divulgativos, Hernández se centra en la ubicación de un hombre actual en un espacio y un tiempo pasados, para ofrecer el choque de caracteres y costumbres, hasta que él las asimila para intentar resolver el reto planteado. No queremos desvelar más cuestiones argumentales puesto que estamos ante una novela donde los sucesos prevalecen sobre cualquier otro motivo o estrategia textual.
¿Novela juvenil? Seguramente sí, aunque yo he disfrutado leyéndola y he adquirido bastantes conocimientos de un tema que conocía de una manera superficial. Desde luego que los adolescentes disfrutarán adentrándose en el mundo exhibido y en los conocimientos desplegados, tanto de su religión y su mitología, como de los lugares incas y algunas de sus costumbres. Todo ello narrado con elegancia, con un estilo que va a la sustancia de los acontecimientos ficticios, y con una alta dosis de fantasía desplegada para convencer al lector de las exposiciones. Pura narrativa, sencilla pero con esencia.
Un buen regalo para un joven. Y para un adulto que no busque más que disfrutar de las aventuras contadas en prosa.
José Vicente Peiró
Profesor y doctor en Literatura Hispanoamericana
de la UNED y de la Universidad Jaume I de Castellón.



jueves, 24 de septiembre de 2015

El campeón

imagen de la red

 Vistiendo un pantalón corto y una remera ajada, sudoroso, con sus desgreñados y grises cabellos y con la piel quemada por el abrazador sol, el anciano vendedor callejero intentó abordar al destartalado colectivo con el fin de ganarse el puchero del día.
El chofer, con cara de pocos amigos trató de impedirlo cerrando la puerta aunque él, con su habilidad para esquivar golpes y la experiencia que le trajeron los años en la calle, logro su objetivo.
-          Jefe, déjame vender estos llaveros con el escudo del glorioso – dijo, con voz gangosa, mostrándole al chofer su cajoncito repleto de llaveros con el escudo de un equipo de fútbol.
Instintivamente y con habilidad de mago deslizó a modo de soborno, en el bolsillo de la camisa del conductor, una de sus preciadas mercancías.
El chofer lo miro unos segundos de reojo y tras de esbozar una sonrisa dijo:
-          Dale, vende nomás campeón.
Con los ojos vidriosos, el anciano sonrió mostrando sus pocos dientes y repitió henchido de felicidad:
-          ¡Campeón! ¡Campeón!
De pronto, como surgido de otras épocas, el grito de campeón, campeón, retumbó nuevamente en sus oídos.
Alzó la vista hacia el grupo de pasajeros y descubrió que todos lo ovacionaban repitiendo al unísono campeón, campeón. La gente se abalanzaba pidiéndole autógrafos mientras un par de modelos, que con diminutos atuendos se abrieron paso entre los presentes, se tomaron de sus musculosos brazos y comenzaron a besarlo.
Un grupo de fotógrafos, vestidos con traje y corbata, registraban con sus cámaras el evento sin precedentes.
¿Cuanto tiempo había pasado? ¿10, 15, 40 años? En contra de lo que había pensado durante todos estos años sus seguidores no lo habían olvidado. Estaban ahí, junto a él.
¿Y cómo se iban a olvidar del gran Nicasio Noriega? ¡El único e indiscutible campeón nacional de peso pesado! Portada de las revistas especializadas y periódicos por más de cinco años seguidos. Aquel que tenia las mujeres que quisiese y tiraba billetes, de los verdes, al público presente mientras todos festejaban con el burbujeante “champú” francés después de cada pelea ganada…
Un grupo de curiosos rodeaban el lugar estorbando el paso de un doctor y dos paramédicos que se abrían paso con una camilla. Metros más allá el chófer, tomándose la cabeza con ambas manos y mirando la ensangrentada rueda trasera del bus, repetía a un policía:
- No fue culpa mía…El colectivo estaba lleno… se cayo… Le juro que se tropezó y se cayo del vehículo. No pude evitar que la rueda le pase por encima.
Dos paramédicos levantaron el cuerpo sin vida sobre la camilla y se dirigieron a la ambulancia mientras el doctor pregunta al policía:
-          ¿Sabe quien es?
-          Negativo. No portaba documentación.
-          ¿Alguno de ustedes sabe como se llamaba?- preguntó el galeno a los presentes, entre ellos un grupo de vendedores que se había acercado a curiosear.  
-          Su nombre no se… pero le decían el campeón- respondió un lustra botas.

-          Y bueno oficial… otro más para las estadísticas. Si en una de esas averigua su nombre me pasa- dijo el medico escribiendo en el certificado de defunción, en el lugar del nombre del occiso, N N, alias “el campeón”.

jueves, 10 de septiembre de 2015

Antes del comienzo (Cuento)

Fotografía de la red

La brisa de la eterna mañana soplaba suavemente mientras el mágico edredón brumoso, bordado con hebras de luz, la cubría.
Hacía un tiempo que se encontraba en aquel balsámico lugar. Un lugar donde curar heridas pasadas, recapitular y prepararse para el nuevo desafío.
Él la conocía de otros tiempos. Y muy bien, como para advertir en su ser los temerosos pensamientos que preceden a un gran desafío.
Se acercó a ella y dijo:
- ¿Qué te ocurre?
- Me comunicaron que debo volver.
- También estoy a punto de partir. ¿Acaso no estás feliz?
- Se que es una bella oportunidad que se nos da para completar nuestros pendientes… pero el empezar nuevamente desde el principio, volver a tomar decisiones y con seguridad muchas de ellas erróneas…
- Nada es gratis, todo tiene un precio. Sin embargo, gracias al esfuerzo de no rendirnos ante las caídas y corregir nuestros errores es que finalmente evolucionamos. Unos antes que otros pero, al final del largo camino, todos cumpliremos con nuestra misión.
- Lo se… siento que todavía no estoy preparada.
- Deja de preocuparte, si se te ha ordenado regresar es porque lo estás. Sólo debes dar todo de ti, ofrecer a los demás el talento con el que se te ha dotado y, sobre todo, disfrutar de los bellos momentos que esta vida te proporcionará.
Además he averiguado que el lugar donde iras será agradable y aquellos que te acompañaran los primeros años son buenas personas y te darán todo lo necesario para poder cumplir con éxito tu objetivo.
- Eso me tranquiliza un poco… ¿Y a ti? ¿Se te ha asignado cerca de mi destino? -preguntó ansiosa.
- Esta vez no. Mis pendientes me alejarán al principio de ti.
- Lo que dices me entristece. Volvemos a separarnos y vaya a saber por cuanto tiempo.
- ¿Tiempo? ¿Qué es el tiempo? A esta altura ya deberías saber que eso no es motivo de preocupación y como dijo Charles Chaplin “El tiempo es el mejor autor: siempre encuentra un final perfecto.”
- Se que tienes razón…
- Vamos, sabes bien que si no me encuentras tarde o temprano yo lo haré.
- ¿Me lo prometes?
- Claro que sí. Sabes bien que sólo debemos buscar, entre miles, a ese alguien que al igual que la pieza de un gigantesco puzzle encastre a la perfección con nuestras aristas, nuestras virtudes e imperfecciones. Ese alguien seré yo para ti y tú para mí.
Se que la tarea no será fácil, y como cada una de las piezas de este mega rompecabezas será entreverada con las demás, nos obligará a buscar por algún tiempo y con mucho cuidado, a la que coincida a la perfección, tratando de evitar cometer el error de querer hacer coincidir a la fuerza a la pieza incorrecta…
- Se a que te refieres… ese error nos alejó más de una vez.
- Bueno… Llego mi hora. Debo partir.
- Cuídate mucho y no dudes que haré desde el primer momento todo lo que este a mi alcance para cumplir mi misión y sobre todo, volver a encontrarte.
- Yo también… yo también mi tibio rayito de sol.
La luz del lugar disminuyo en intensidad a medida que él se alejaba desapareciendo detrás de la niebla inmaculada.
Ella sabia que él tenía razón. Que todo era parte del gran plan donde, al final, todo tendría sentido y todo esfuerzo premiado. Mientras tanto, debería seguir su camino.
Y así lo hizo. Cuando su momento llego, luego de un breve pero maravilloso viaje, estaba lista.
La calida y benévola oscuridad fue interrumpida mientras hábilmente era llevada hacia la segadora luz.
Un corte, casi imperceptible la separo físicamente de aquel ser que la cobijo durante nueve meses.
El grito de un llanto agudo y maravilloso se escucho fuerte en todo el quirófano. Un llanto con el cual anunciaba su presencia. Un grito con el que comenzaba, desde ese momento, a buscar a esa pieza perdida del gran rompecabezas del que ya formaba parte.






lunes, 24 de agosto de 2015

Inauguración de SEP Alto Paraná

El pasado sábado 22 de agosto a las 19:00 con la presencia de Feliciano Acosta Alcaraz y Alejandro Hernández y von Eckstein, presidente y vicepresidente de la Sociedad de Escritores del Paraguay (SEP), se procedió al acto inaugural de una nueva filial de la mencionada agremiación de escritores, ubicada en el departamento de Alto Paraná y con sede en la ciudad de Hernandarias.

Asistieron a este acto fundacional, Gustavo González Britez (Concejal Municipal de Hernandarias), Blanca Riquelme (Directora de Educ. y Cultura de la Municipalidad de Minga Guazú), Lic. Miriam Lesme de Dávalos (Supervisora de Apoyo Técnico Administrativo Región 4), los escritores Blas Higinio Benítez Santacruz, Carmen Elvia Cantero, Fidel Miranda Silva,  Adán Yáñez Larios (México), Sr. Cruz Omar Pomilio (Argentina), Eduardo Alfredo Galeano (Coordinador General del Encuentro de Escritores del Mercosur), Sr. Mosar Da Costa (Presidente del Centro de Integración Latinoamericana)

La nueva comisión directiva, cuyo mandato fenecerá en julio de 2016, mes en el que se renovarán las autoridades de la SEP a nivel nacional y departamental, quedó conformada de la siguiente manera:
Presidente: Mabel Coronel Cuenca
Vicepresidente: Francisco Joel Recalde Rolón
Tesorero: Patricia Viviana Noemí Fonseca Guerín
Secretario: Rosana Beatriz Sandoval Persíngola
Vocales titulares
Guillermina Esther Núñez de Báez
Bella Victoria Acosta Cibils
Gladis Mereles de Pereira
Chiara Katherin Sosa D’Ecclesiis
Vocales suplentes
Eva Teresa Bartel D’Ecclesiis
Bilal Ibrahim Nemr
Síndico titular: Felisa Idolina Venancia Rodríguez de Medina
Síndico suplente: Angel Ramón Sisanovsky.

 De esta manera, junto con la Filial Itapua y la Filial Coronel Oviedo, la nueva filial Alto Paraná se convierte en la tercera sede de la Sociedad de Escritores del Paraguay a nivel departamental.


viernes, 14 de agosto de 2015

Patriotismo es valorar nuestro pasado


Vivimos en un mundo en el que se nos hace pensar que sólo importa lo inmediato, lo banal, lo no durable, vivir la vida hoy. Lo que haya pasado antes o lo que venga después no importa y lo que nos rodea debe ser construido, destruido o edificado en función a esa premisa. 
Lamentablemente para aquellos que siguen y viven en función de estas premisas lo pasajero reemplaza a lo esencial y lo “moderno”(lo bueno) reemplaza a lo “viejo”(lo malo y caduco).


Es una pena recorrer las calles y ver como las topadoras demuelen con saña una antigua casona para transformar el terreno que ocupaba en un estacionamiento o un centro comercial, o simplemente dejar que el tiempo termine con ella para tener la excusa justa para derrumbar el predio.
A pesar que digan que nado contra la corriente no estoy de acuerdo y estoy convencido que “un pueblo que desconoce y desprecia su pasado no puede comprender su presente y mucho menos puede proyectarse a un futuro promisorio.
¿Y cómo proyectarnos a un futuro con identidad si despreciamos los pocos vestigios del pasado que aún resisten al embate del tiempo y a la desidia de la cultura de la inmediatez?


La semana pasada viaje a la ciudad de Concepción y me encontré con un retazo de historia, la vivienda de un héroe nacional, que como muchos de su época defendieron fieramente este país. 
El antiguo habitante de esa casa integró la comitiva paraguaya de mediación entre la Confederación Argentina y el estado de Buenos Aires. Fue nombrado Comandante de la guarnición de Concepción, donde organizo la caballería que tendría destacada actuación en la Campaña de Mato Groso y posteriormente fue designado comandante de la División del Sud cumpliendo con éxito las ordenes de López de replegarse hacia el Paraguay cruzando el Río Paraná con miles de cabezas de ganado.

Peleo con valor en Tuyutí, ganando la Orden Nacional del Merito y finalmente desde Azcurra, asumiendo el mando del 1ª cuerpo de ejercito organizó la retirada de López, su gabinete y comitiva.

Este héroe es el General Francisco Isidoro Resquín y su casa de Concepción, que debería ser la oportunidad para recordar y valorar todo lo que él ha dado por esta tierra, lamentablemente, de no hacerse algo a la brevedad, seguirá el triste camino de la casa de los gobernadores españoles en Asunción, la casa “amarilla” del Mariscal López junto al actual panteón de los héroes, la casa en la que vivió en su infancia Roa Bastos en Villa Morra, la casona del mismo doctor Morra ubicada detrás de la plaza Infante Rivarola y otras tantas casonas y palacios que constituían una huella de nuestro pasado, una capsula del tiempo donde, de estar todavía en pie, el visitante podría ver y comprender a sus antiguos moradores a través de sus objetos y no conocerlos por una lectura obligatoria en la escuela, una estatua o un busto de bronce o latón.
Muchos hablan de patriotismo o se rasgan las vestiduras durante un partido internacional de fútbol, sin embargo no levantan un dedo ante la destrucción del patrimonio nacional y más aun si sobre sus restos podrán en la brevedad estacionar su automóvil o comer una hamburguesa.
Creo que es hora de valorar, restaurar y cuidar a nuestro patrimonio cultural y a través de él conocer a nuestros héroes e historia ya que sólo así podremos “con identidad” proyectarnos al futuro que nos merecemos