Dos compañeros de facultad, Eduardo y Gustavo, se encuentran en un café con Horacio, quien acaba de llegar del extranjero después de quince años y como es lógico, comienzan a recordar viejos tiempos. De pronto el recién llegado pregunta:
- ¿Qué pasó con Fiorela?
- ¿Fiorela?-responde Gustavo.
- Si aquella diosa que era nuestra compañera cuando cursábamos el primer año. ¿No se acuerdan? Hacia una propaganda de cerveza en biquini azul...Creo que anduvo de novia con Rodrigo Báez, el futbolista al que tiempo después transfirieron a un club de Uruguay. ¡Ese si que era un ídolo!
- Ahora que lo decís... ¡Desapareció del mapa!- contestó Gustavo-. Hizo varias propagandas infartantes posteriormente a aquella y después se la tragó la tierra.
- A Rodrigo lo ví hace dos domingos en la cancha- intervino Eduardo.
- No me digas que tu club lo trajo del extranjero- dijo Horacio maliciosamente, ya que el club de los amores de su amigo acababa de descender de primera.
- El no juega más. Ahora vende gaseosas y panchos en la tribuna...
¿Pero como? se preguntaran los lectores de estas líneas ¿Acaso Horacio no dijo que Fiorela era una diosa y Rodrigo un ídolo? ¿Como puede ser que una diosa desaparezca y un ídolo venda gaseosas en la cancha?
Y sí, en el mundo moderno esto es cosa de todos los días.
En la antigüedad, dioses como Zeus, Ra, Melkart, Teshub, entre otros de distintas mitologías, tenían el poder de la inmortalidad. Aunque algunos, celosos, intentaron matar a alguno de sus pares, como es el caso de Seth y Osiris, finalmente se darían cuenta que sus intentos serian en vano.
Eran tiempos en que los mortales les levantaban majestuosos templos, estatuas de oro y se postraban en los lugares de culto de aquellos seres inmortales.
Eran otros tiempos...Hoy la cosa es muy distinta. En el mundo de la velocidad y lo descartable, los adolescentes, bajan de Internet las imágenes de sus dioses para ponerlas en las carpetas de la escuela y en los salva pantallas de las notebook; ven a sus ídolos en la televisión y los escuchan en videos bajados de Youtube y en otros tantos lugares “de culto”.
¿Abría sobrevivido en este mundo tecnológico y mediático Osiris? Seguramente el dios del desierto, a pesar de que el crimen hubiera tenido amplia cobertura televisiva, radial y sido tapa de periódicos y revistas, hubiera optado por el arma más letal que se haya creado contra un dios. El olvido mediático. Esta arma, que surge como efecto secundario cuando el dios deja de consumir la ambrosía de la fama, hace que los adoradores se olviden inmediatamente de este. Estoy seguro que ni los más férreos esfuerzos de la desesperada Isis podrían haber hecho algo contra esta destructora arma contra la cual no hay defensa ni antídoto posible, como en los casos de Fiorela y Rodrigo.
¿Cuantas Fiorelas y Rodrigos han brillado en el cielo del Olimpo mediático para de un día a otro desaparecer sin dejar huella? De un día para otro la televisión, la radio, periódicos, revistas de chismes, simplemente dejan de nombrarlos y meses después aquellos que se rasgaban las vestiduras y harían lo que fuera por estar cerca de “sus ídolos” simplemente los reemplazan por alguien más.
A de ser un duro golpe para aquellos que tocaban el cielo con la mano y de pronto...“sas” la pompa de jabón se pincha y caen al polvo del olvido.
Algunos de los dioses que fueron privados de su alimento mediático, supieron mantener el equilibrio en sus vidas y a pesar de haber caído en el olvido se levantaron y viven entre los invisibles, aunque la mayoría, al verse olvidados y desprovistos de su ración diaria de ambrosía mediática a la que son adictos, simplemente se dejan morir.
Pueden pensar que este nuevo desvarió es un “consuelo de tonto” por no estar siquiera en la trastienda del Olimpo de estos dioses modernos. Después de todo todos quieren probar de la ambrosía de la fama y ser adorados por millones de personas...Pero por lo menos, antes de probarla, leamos el prospecto para que sus efectos secundarios no nos maten al caer.

