Cuentos en el blog

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domingo, 29 de julio de 2012

Relatos con vida


Nueve vidas lleva por título el libro de relatos breves del escritor Alejandro Hernández y von Eckstein. El material literario ha sido publicado recientemente por la Editorial Servilibro. 

Hay en estos cuentos breves mucha fantasía. El texto resucita reliquias históricas del pasado para mezclarlas, de alguna manera, con los adelantos técnicos en el relato La Decisión. Es que Alejandro se inició en la escritura abrevando en las aguas del lejano país del Nilo, y su pasión por un pasado de sarcófagos y espíritus quebrantados emerge a menudo en su pluma.
El lector se sitúa ante una obra que corre la cortina de los cuentos tradicionales, pues los temas tratados son diferentes, lejanos a nuestra cultura y costumbres.
He leído un relato que causó en mí una grata impresión. Me refiero a Vacaciones con mi abuelo. Qué singular manera de trazar una relación familiar rasgada por la brecha generacional. En este cuento sencillo hay un pedazo de lección de vida, porque el abuelo, consciente de que debía sembrar en el pequeño algo de sabiduría y de motivación, compartió con él una suerte de libro con algunas páginas en blanco. Necesitaba transformar el ocio y el aburrimiento de su nieto en energía creativa.
Cuando el niño se hizo grande y recibió un cheque de una editorial ucraniana, como pago de derechos de autor de una tirada de diez mil ejemplares de Cuentos de dos generaciones, también halló un mensaje de su guía y mentor: “Recuerda que todo escritor tiene para sí mismo el compromiso y la obligación de plasmar en papel sus sueños, transformados en poesía o historias, para que alguien en un futuro indefinido pueda disfrutarlos y aprender de los amores, angustias, travesuras y vivencias encerradas en esos renglones. Nuca dejes de soñar, ya que los sueños serán las alas que te llevarán hasta donde imagines. Solo debes creer en Dios, en ti mismo, desearlo con el corazón y con el alma”.
A lo largo de estos escritos bien delineados, se percibe la presencia del candor. La esperanza y la solidaridad intentan dar su cuota de luz a un mundo en el que el hombre se despoja de su sensibilidad para convertirse en un reflejo más de los afanes materialistas.
No hay necesidad de escarbar tanto en esta nueva entrega literaria de Alejandro Hernández y von Eckstein, pues los mensajes de amor y valoración de la conciencia limpia son casi explícitos.
“La florista” deja asomar amores efímeros, encuentros y desencuentros. Un toque de romanticismo pone el acento necesario en el relato para despertar un sentimiento de nostalgia en los lectores.
Esta historia y otras que nos va contando el autor hacen culto a la humildad, y nos confronta a veces con nuestra realidad colectiva: somos solamente seres de carne y hueso, y necesitamos amar y ser amados.

Fuente: ABC Color 29/7/12

sábado, 23 de junio de 2012

Lanzan novela y poemario en la Libroferia Asunción

La Libroferia Asunción prosigue hoy sin interrupciones en el Centro de Convenciones Mcal. López. Se presentarán varios libros, además de otros actos programados que se irán desarrollando hasta el 1 de julio.
Portada del libro de Alejandro Hernández. / ABC Color

Hoy, a las 19:00, la Editorial Servilibro presentará el libro de cuentos “Nueve Vidas”, de Alejandro Hernández y von Eckstein, en el marco de la XVIII Libroferia Asunción, en el Centro de Convenciones Mariscal López (Ex Martel), Eulogio Estigarribia c/Charles de Gaulle. Será en el espacio “Salón Elvio Romero” de la feria.Según el escritor Nelson Aguilera, quien hará la presentación y la guía didáctica de la obra, “los cuentos de Nueve Vidas llevan a meditar sobre el sentido real de la vida. Esa vida que puede estar sazonada de oportunidades que, muchas veces, dejamos escapar o destruimos con el egoísmo”.
Novela en guaraní
A las 17:00 se hará la presentación de la novela “El Código Araponga”, de la escritora y actual presidenta de la Sociedad de Escritores del Paraguay (SEP), Maribel Barreto.
Será en el Auditorio Elvio Romero, de la traducción se encargó el Dr. Teresio Silva y formó parte de su tesis doctoral. El mismo es lingüista en guaraní, y el libro incluye fotos de lugares por los que transcurrieron las acciones de la novela.
No a las drogas, ¡sí a la vida!
A las 19:00, se hará la presentación del libro de Margareth Fiorini “No a las drogas, ¡sí a la vida!”, que estará a cargo de la Hna. Regina Sian. Luego habrá una charla debate y finalmente un momento artístico con Mirian Jacquet y el Grupo “Sos Vida”. La organización es de Editorial Paulinas y se hará en el Auditorio Augusto Roa Bastos.
Homenaje suspendido
Debido a los acontecimientos políticos, el homenaje que debió hacerse ayer a la tarde a la escritora Gladys Carmagnola, en el marco de la Libroferia, se suspendió para la semana entrante, informó la presidenta de la SEP, Maribel Barreto.
También la próxima semana se hará un homenaje a la poetisa Elsa Weisell.


Fuente:ABC Color 23/6/12

sábado, 16 de junio de 2012

Nueve Vidas, cada historia una lección de vida


Junto al escritor Nelson Aguilera
Los cuentos y relatos que Alejandro Hernández y von Eckstein nos presenta en esta colección llevan a meditar sobre el sentido real de la vida. Esa vida que puede estar sazonada de oportunidades que, muchas veces, dejamos escapar o destruimos con el egoísmo. Otras veces las asimos y las aprovechamos para poder disfrutar de la familia, de la ternura de un abuelo, de un niño, de las caricias del sol, de las aguas del mar y del amor.
Cada relato deja en el lector una lección que puede estar unida a la vida, al amor, al ayer, a la fantasía, al sueño o a los cuestionamientos metafísicos que tratan de construir puentes entre el más allá y el más acá.
Así mismo, los personajes propuestos en cada una de las nueve narraciones son una mezcla de abstracción y realidad. Provienen de la vida, de la muerte, de los sueños, de los recuerdos enmarañados en el tiempo real o imaginario, y se presentan con valores que hacen reflexionar sobre el sentido de este efímero momento al que los seres humanos denominamos Vida. 
Nelson Aguilera
Escritor

lunes, 14 de mayo de 2012

Nueve años, nueve libros, nueve cuentos, Nueve Vidas


Con motivo de cumplirse nueve años de haber lanzado mi primera novela “Conspiraciones Faraónicas”, próximamente, otro libro editado por Editorial Servilibros, está a punto de salir a la luz.
En esta ocasión, un cuestionador personaje introducirá al lector en las historias que contendrá el libro, en las cuales, sus protagonistas expondrán situaciones que podrán hacernos reflexionar sobre uno y nuestro entorno.
El libro titulado “Nueve Vidas”, noveno de mi autoría, contendrá una selección de nueve cuentos cortos escritos previamente en este blog y que gracias a sus entradas, comentarios, mails y siguiendo el ejemplo de nuestro amigo del blog “Una ventana al exterior”, me he animado a publicar en papel.
Las Ilustraciones que darán realce a Nueve Vidas, como lo viene haciendo desde hace varias publicaciones de mi autoría y en otras de renombrados escritores, estará a cargo del dibujante Juan Moreno.

sábado, 12 de mayo de 2012

Cuando crezcas lo entenderás(cuento)



Desperté aturdida y con la boca pastosa. El olor a éter y desinfectante me envolvía mientras retumbaba en mi cabeza el reiterativo y monótono bip, bip, de un monitor. Intenté abrir los ojos pero mis pesados parpados me lo dificultaban, aunque logré divisar la claridad de una ventana cercana.
  • Buenos días, ¿como se siente hoy?- escucho decir a una enfermera que revisa y toma notas.
Intenté incorporarme pero un fuerte dolor, en el lado izquierdo de mi espalda, al nivel de las vértebras lumbares, me hace recordar el motivo por el cual me encuentro en aquella habitación.
  • La operación fue un éxito y su amiga ya se encuentra recuperándose… de hecho, a estas horas su avión estará por despegar rumbo a Suiza- volvió a hablar la mujer trayéndome un vaso de agua.
  • Gracias señorita-dije intentando esbozar una sonrisa- En realidad no es mi amiga es a la presidenta de la empresa donde trabajo a quien doné mi riñón. ¡Ha sido una verdadera suerte! De los mil funcionarios que tiene la empresa sólo yo era compatible… ¿Se imagina que hubiera pasado si no lo hubiera sido?
La enfermera me miró como si no comprendiera lo que acababa de decir, acomodó mi almohada e indicó:
  • Ahora descanse. Si sigue las indicaciones del doctor pronto podrá volver a sus actividades… Ah, lo olvidaba. Un tal Osvaldo estuvo preguntando por usted y dijo que volvería mañana.
  • Osvaldo…si… mi asistente del departamento de desarrollo…de seguro querrá preguntarme algo referente a la publicidad que tenemos que lanzar en dos semanas.
  • Si lo desea puedo hacer que el médico prohíba las visitas así usted podrá descansar sin molestas visitas.
  • Descuide…esa publicidad es importante y yo estoy a cargo de que todo salga bien… es una cuenta muy importante y no podemos perderla.
  • Disculpe pero su salud debería estar en primer lugar. Recuerde que acaba de donar un riñón.
  • Estaré bien… Una conversación no afectará mi salud, pero el no hacerla puede afectar el futuro de mi empresa… ¿Cómo se sentiría usted si le fallara a su familia? The golden world of the publicity es mi familia. El no estar con ella en un momento tan crítico hablaría muy mal de mi profesionalismo.
Al día siguiente desperté cuando era trasladada a otra habitación. Mientras me conducían en una camilla al ascensor escuché una discusión entre la enfermera, mi médico tratante y un hombre de traje, que reconocí como un abogado de mi empresa.
  • ¿A qué se debe mi traslado de habitación?-pregunté cuando el médico que había realizado la cirugía ingresó a la habitación.
  • Disculpe Señorita Patricia -dijo el galeno- No comprendo… debe haber algún error… al parecer, su empresa, que como bien sabe es la que abonará por la cirugía y su posterior atención, nos ha pedido que sea trasladada a una habitación menos honrosa y por lo tanto compartida.
  • Bueno, si es así no se preocupe… En esta época de crisis, para que una familia subsista se deben hacer recortes en los gastos superfluos…
  • ¿Superfluo?... recuerde que se le ha extirpado un riñón…Cualquier infección…
  • ¿Este es o no el mejor hospital del país? Tome los recaudos necesarios y como le dije no se preocupe.
  • Como quiera…En media hora trasladaré a la cama contigua a un niño que ha sufrido un accidente de trancito.
Media hora después, como dijo el médico, entró en la habitación la enfermera trayendo a un niño de unos seis o siete años con una pierna y brazo enyesados, junto con una mujer, justo en el momento en que ingreso a la misma mi asistente Osvaldo Galeano.
La enfermera cerró la cortina que separaba mi cama de la del niño y se marcho.
  • ¿Cómo se siente jefa?
  • Deseosa de salir de este hospital… ¿No sabes nada de la Señora Cristina?
  • La presidenta arribó sin problemas a Suiza y ya esta instalada en una suite del mejor hospital de Zurich donde la están atendiendo con los máximos cuidados…Según Richard, su asistente, se estima su alta dentro de tres meses.
  • ¿Tres meses? Yo no podría estar tanto tiempo inactiva…
  • Tienes razón, es una locura. Pero así son los suizos. Por suerte te tengo buenas noticias en cuanto a tu estadía en este lugar. Nos hemos encargado, y si todo sale bien te deberán dar de alta en no mas de dos semanas.
  • ¿Dos semanas?... ¿No será poco tiempo?
  • Para nada, nuestro vicepresidente ya se informó en Internet que en ese tiempo estarás casi como nueva.
  • Tienes razón Osvaldo. ¡La empresa me necesita ahora más que nunca que la señora Cristina está en Suiza! Además está la campaña nacional de Sopa Rica…
  • No te preocupes. Sabes bien que nuestra empresa es una madre. Nuestro vicepresidente te ha enviado esta Notebook con Internet y este teléfono móvil para que puedas estar en contacto con nosotros. ¡Quién como tú! Ojala yo pudiera trabajar desde mi cama.
  • Esas son las ventajas que una tiene por haber salvado la vida de la presidenta-dije feliz, mientras encendía el equipo que gentilmente me habían facilitado.
  • Además yo te he traído de regalo esta remera para que te sientas como en casa.
  • Gracias Osvaldo, es un bonito detalle…Ya los estoy extrañando mucho-dije poniéndome con dificultad aquella remera con la leyenda “Madre hay una sola, gracias The golden world of the publicity por existir”.- Esto me ayudará para recuperarme y reincorporarme cuanto antes.
Luego de pasar más de un par de horas conversando sobre la campaña publicitaria cuyo plazo se nos venía encima el doctor ingresó a la habitación e informó que el horario de visitas había culminado.
Me despedí de mi asistente prometiéndole que permanecería conectada y pendiente de sus llamados lo que al galeno, al decir de su cara, no le agradó para nada.
  • Señorita- dijo el médico desde la salida luego de revisar a mi compañero de cuarto- le recomiendo que descanse. De ello y que se alimente según la dieta prescripta, depende su recuperación.
Ante la insistencia del galeno, apagué mi computador y lo coloque junto al teléfono, en la mesa de luz. Recién después de esto, el médico, se retiró de la habitación seguido por la mujer que cuidaba al niño.
  • Soy Jorge, pero mis amigos me llaman Jor.
Mire hacia donde venia la vos y vi al niño que se asomaba detrás de la cortina.
  • Mi nombre es Patricia-dije mientras volvía a encender la computadora y revisar mi trabajo.
  • Qué suerte tienes Patricia de que tu madre te deje jugar en la cama con la compu- expresó el niño.
  • ¿Mi madre?...Chiquito…Es una manera de decir, además yo no juego con la computadora. Estoy trabajando.
  • ¿Usted trabaja estando enferma? Qué pena… por suerte a mi me dejan que falte a la escuela mientras me recupero de mis heridas.
  • Lamentablemente yo no puedo atrasarme en este trabajo, muchas personas dependen de mí.
  • ¿Y no tiene algún compañero que le ayude con la tarea? Mi amiga Caudita me prometió que copiará mi tarea y me la pasará cuando regrese a casa.
  • Mi amor… mi trabajo no es una simple tarea de escuela…Cuando seas grande vas a entender- dije al tiempo que atendía una llamada proveniente de la oficina.
Una vez que colgué el niño volvió a hablar.
  • ¿Su hijo la va a llamar?
  • No tengo hijos.
  • ¿Y su esposo?-insistió.
  • No soy casada y mis padres murieron hace algunos años. Soy una diseñadora grafica y publicista profesional y mi trabajo no me deja tiempo para trivialidades… Cuando seas grande comprenderás…-dije al descuido, mientras enviaba un mail a la oficina.
  • El niño entristeció y no pronunció palabra por unos minutos, después de lo cual volvió a preguntar:
  • ¿Tienes alguna mascota? Yo tengo a Kater, mi gato.
  • ¡Que suerte tienes! Yo no tengo tiempo para cuidar mascotas ya que estoy fuera de mi casa casi catorce horas-respondí mirando por encima de mis lentes al niño.
  • Entonces ¿no tiene familia? Has de estar muy sola.
  • En eso te equivocas chiquito, mi familia son mis compañeros de trabajo, como el que acaba de irse.
  • Pero los compañeros no te cuidan cuando estas enfermo, no te arropan cuando te vas a dormir, no te hacen mimos. Eso solo lo hacen los miembros de la familia.
  • Los grandes nos cuidamos solos. Aunque te confieso que a veces me gustaría un beso de buenas noches.
  • ¿Quieres que te de un beso de buenas noches?-dijo el niño.
  • Tal vez después… Ahora debo terminar este informe y enviarlo por mail para que mañana temprano mis compañeros puedan hacer su trabajo.
  • Jorge, debes dormir…no molestes a la señora ¿No ves que esta trabajando?-dijo la enfermera.
  • Hazle caso a la señorita y ve a dormir Jor. Mañana seguiremos conversando- indiqué mientras volvía a sonar el teléfono.
Una semana después, acababa de enviar el borrador final de la campaña publicitaria cuando Jorge preguntó.
  • ¿Qué vas a hacer cuando salgas de este hospital?
  • Ir a trabajar, ¿Qué otra cosa puedo hacer? ¿Tú que harás?
  • Me acostaré en el pasto del parque y buscaré imágenes en las nubes. Una vez vi a un dragón que salía de un zapato ¿Quieres venir con migo?
  • Suena interesante, pero no podré. Si nos aprueban la campaña publicitaria, y se que lo harán, tendré mucho trabajo.
  • Con mi mamá caminábamos horas en el parque buscando a las crisálidas a punto de eclosionar para ver salir de ellas a las mariposas. ¿No te gustaría ir a ver como las hormigas llevan su pesada carga al hormiguero? ¿Sabias que una pequeña hormiga puede llevar varias veces su peso sobre sus espaldas? Es como si yo llevara en mi espalda a un elefante…
  • ¡Que interesante! Estoy segura que cuando salgas del hospital podrás hacerlo… discúlpame un instante…esta sonando el teléfono…
  • Hola, ¿Osvaldo? ¿Qué pasó?
  • Patricia, El vicepresidente quiere hablarte…mas vale que no lo contradigas…te paso-respondió mi asistente.
  • Hola, ¿Patricia? Marcelo te habla.
  • Buenos días señor, ¿en que puedo ayudarlo?
  • Mira Patricia, no se como vas a hacer pero tenés que venir ya a la oficina. Aprobaron la campaña de “Sopa Rica” pero los empresarios necesitan que esté todo listo para dentro de dos días.
  • Pero…si la campaña se lanzaría dentro de una semana.
  • Tú lo has dicho “se lanzaría”. El problema es que gusto tanto que quieren lanzarla a nivel mundial ¿Te imaginas nuestra publicidad traducida al ingles, chino, ruso, afgano…?
  • Pero todavía no me siento bien… y aunque lo estuviera, el doctor no me dará de alta hasta la próxima semana, inclusive dijo que podría prolongarse hasta una semana más.
  • Mira Patricia: la empresa se está desangrando para pagar tu cuenta del hospital, lo mínimo que podes hacer es devolvernos el favor. No me importa como vas a convencer al médico para que te de de alta…en todo caso fúgate, pero te necesito para ayer. O me veré obligado a tomar medidas que no me agradarán y mucho menos a ti. Se que eres conciente que muchos quieren trabajar en nuestra empresa y que pocos somos los privilegiados.
Luego de decir esto el vicepresidente de The golden world of the publicity colgó el teléfono sin dejarme decir palabra.
  • ¿Qué se habrá creído? ¿Acaso soy una máquina? Se llena la boca con “nuestra campaña” y el no hizo nada…además de casarse con la presidenta de The golden world of the publicity. ¡Ni siquiera me felicito! Además si estoy aquí es por donar mi riñón a su esposa… ¿Qué mayor sacrificio que ese? ¡Ellos me deben a mi!-dije ofuscada.
  • Sabes que Patricia-dijo Jorge mientras jugaba con un pequeño auto rojo- yo que vos agarro al proyecto de la sopa y al tipo ese, los meto al inodoro y estiro la cadena. Si no lo entiendes, cuando crezcas lo harás…
Las palabras del pequeño me hicieron soltar una fuerte carcajada que me hizo sentir liberada. Cómo si de mis espaldas acabaran de sacarme al monte Everest.
Es aquel pequeño ser, para muchos inmaduros, el que me estaba dando una lección.
Fue cuando me pregunté ¿Quién es el inmaduro, Jorge, que me estaba dando una metafórica y sabía solución, o yo que hasta ese momento me había encaprichado en reemplazar mi vida por un trabajo que me estaba desangrando como sanguijuela? ¿Por qué un “inmaduro” puede ver lo realmente importante de la vida y un “maduro”, que encima se vanagloria diciendo “cuando seas grande lo entenderás”, no? ¿Será que lo que llamamos proceso de maduración es en realidad una involución? O simplemente el individuo mientras madura se contamina con el egoísmo, la vanidad, la avaricia y pierde en el proceso su identidad, transformándose en uno más de los tornillos de una insaciable maquinaria que termina por devorarnos.
  • ¿Sabes Jorge? Tienes razón… Ven a mi cama. Haremos una llamada.
El niño sorprendido saltando con su pierna sana y agarrándose de la pared, alegremente, se metió en la cama junto a mí.
Dizque el número telefónico de The golden world of the publicity y luego de esperar la comunicación con el vicepresidente dije:
  • Hola Marcelo, he comentado tus palabras con mi asesor de vida y me ha recomendado que metas el proyecto de Sopa Rica en el lugar más recóndito de tu anatomía…, digamos unos centímetros por debajo del cóccix, y luego pidas ayuda a Richard o; si lo prefieres a Osvaldo, para que luego de introducirte dentro del inodoro de tu oficina estire de la cadena. Un disgusto hablar con tigo…mi renuncia te debe estar llegando en este momento por mail a tu computador.
Corté la comunicación, sin que el vicepresidente pueda emitir palabra, y abrazando y besando fuertemente al niño dije:
  • He perdido mi trabajo pero estoy feliz. Gracias a ti me he despojado del traje confeccionado con manipulaciones, envidias, competencias y mentiras, con el que la sociedad me dijo que debía salir al frió mundo. Desde hoy me vestiré un traje hecho a base de sinceridad y amistad desinteresada. Te prometo que cuando salgamos de este hospital retomaré el habito de observar en vez de simplemente mirar, y te acompañaré a descubrir castillos y dragones en las nubes, y si lo deseas nos acostaremos sobre el pasto del parque para seguir con la vista a las hormigas que llevan hojas a su hormiguero.
  • ¿Entonces no trabajaras más?-pregunto el niño.
  • ¿En ese horrible lugar? !Jamás¡
  • Pero ¿Qué has hecho? Ahora te has quedado sin familia al igual que yo estarás sola en el mundo Ni siquiera mascota tienes…
  • ¿Acaso no tienes familia?
  • Jorge perdió a sus padres en un reciente accidente de trancito. Él fue muy afortunado al salir de este con fracturas mínimas-dijo el médico.
  • ¿Y quién paga su tratamiento?-pregunté.
  • En un principio el tratamiento ha sido costeado por el orfanato al que fue derivado legalmente…pero de un tiempo a esta parte la institución ha dejado de pagar, por lo que no puedo darle de alta, aunque esto no impide que las cuentas sigan acumulándose.
La vergüenza y el sentimiento de culpa me embargo por completo. Estuve todo este tiempo compartiendo la habitación con aquel pequeño angelito y no estaba enterada que era huérfano…apenas sabia su nombre. Mi gran anteojera llamada The golden world of the publicity me había segado por completo. Era hora de despertar.
  • Mire Doctor, estoy segura que The golden world of the publicity dejará de pagar desde hoy mi cuenta así que quiero abonar la cuenta de Jorge y la mía hasta el alta.
  • Señorita, le agradecemos…pero esa no es su obligación.
  • Doctor, estuve dormida no se desde cuando…es hora de volver a vivir y hacer lo que realmente importa aunque haya quienes digan que es una locura sin sentido…
  • En nombre del personal de este hospital le vuelvo a agradecer su gesto. Avisaré a la administración para que tomen los recaudos necesarios.
  • Antes de irse doctor ¿Podría comunicarme con la gente del orfanato?
  • Bajo a la administración y le paso la llamada.
Dos semanas después Jorge y yo salimos de aquel hospital.
Hoy, seis meses después, tengo un nuevo trabajo. Gozo de la vida y del presente y vivo feliz bajo el mismo techo con Jorge y su gato Kater.
Una vez leí una frase escrita por el escritor y filosofo indio Rabindranath Tagore que decía: “Cada niño al nacer, nos trae el mensaje de que Dios no ha perdido aún la esperanza en los hombres”. Ese mensaje me lo transmitió mi hijo Jorge, gracias a quien crecí como persona.
Ya no visto la remera de The golden world of the publicity, ni la de ninguna otra empresa o corporación, hoy visto la remera de Jorge, Kater y Patricia, la remera de mi familia. La única que importa… si no lo comprendes, cuando crezcas entenderás.

sábado, 4 de febrero de 2012

La florista (cuento)

Aunque el sol brillaba en lo alto, sus tímidos rayos apenas traspasaban la niebla matutina que asemejaba un frío y gigantesco edredón que cubría a la cuidad.
Andrés, un joven visitador médico, bajó del ómnibus y cruzó la plaza, en dirección al hospital que se encontraba enfrente, sin mirar siquiera a las decenas de personas con las que se cruzaba a diario. Por su mente, como si de una computadora se tratara, sólo pasaban los rostros de los médicos a los que vería esa mañana, y la forma de crear la mejor estrategia para venderles sus productos.
Ya estaba subiendo por las escaleras de la explanada del nosocomio cuando vio, al descuido, a una mujer que llevaba un ramo de flores.
- ¿Pero cómo pude olvidarme del cumpleaños de Clara?- dijo para si mismo el joven.
Clara era la secretaria de un oncólogo de aquel hospital, uno de sus mejores clientes, y aunque al principio se había acercado a ella solamente para llegar al médico, fue él quien quedó atrapado en las redes de aquella bella mujer.
Sin pensarlo dos veces, bajó nuevamente las escaleras y se dirigió a uno de los lados de la plaza donde se hallaba un pequeño kiosco de venta de flores. Fue cuando la vio por primera vez.
Sentada en un pequeño banco de madera de largas patas, vistiendo una polera blanca, pantalón de color azul, mocasines negros, se encontraba la florista trabajando sobre un pequeño arreglo floral.
- Buenos días señorita… ¿Fría mañana no?-dijo iniciando la conversación.
- Fría pero bella. La gente pasa todo el día por la plaza y no se da cuenta de la belleza que le rodea. Mire… ¿ve la rama de aquel árbol? Observe como los rayos del sol la iluminan ¿No le parece bello?- respondió la joven con una melodiosa, dulce y cristalina voz.
En realidad era un bello espectáculo ver como los rayos del sol jugaban no sólo con aquella rama sino con cada uno de los árboles de la plaza por la que día a día pasaba como un autómata.
- Tiene razón señorita, no me había fijado- afirmó Andrés, observando más detenidamente a la florista.
La joven, como si fuera una más de las violetas que vendía, era de simple belleza y aunque podría pasar desapercibida entre la multitud, había algo en ella que la hacia destacar. Tal vez, ella era consciente de ello ya que llevaba un maquillaje discreto, los labios de su pequeña boca pintados con un suave labial rosa nacarado, y sujetos sus negros y largos cabellos, peinados en forma de rodete, con una fina caña de bambú.
Estoy buscando un arreglo floral para un cumpleaños.
- ¿Algo en especial?, ¿la homenajeada es su novia tal vez?-indagó la joven.
- ¡Ojala!-dijo Andrés suspirando- Es una amiga especial… Podrían ser rosas rojas…no se ¿Qué me sugiere?
-Mmm… Si es una amiga…y es tan especial como dice… regálele un ramo de violetas.
- ¿Está segura? ¿Sólo violetas?
- Tal vez no sea lo que ella espera-dijo sonriendo angelicalmente- pero las violetas, somos así: le ayudamos a la gente a ver que tan especiales son las personas que les rodean.
- Sabe que… seguiré su consejo. Déme las violetas.
La joven tomo un ramillete de las delicadas flores las salpico con el agua de un rociador de mano, las envolvió hábilmente con un bello papel celofán color lila y por último sujetó este con una cinta del mismo color que terminaba en un sencillo pero delicado moño.
- ¡Muchas gracias señorita!, ha quedado muy bonito el ramo. Creo que quedaré como un rey.
- Eso espero, y que tenga un hermoso día.
- Igualmente…pero, disculpe…no me dijo su nombre.
- Cláro que se lo dije. Es usted quien debe prestar más atención. Soy Violeta-dijo volviendo a sonreír dulcemente.
- Cierto…”las violetas somos así”-recordó las palabras de la joven riendo de buena gana- Mi nombre es Andrés.
- Muy bien Andrés, si alguna vez vuelve a pasar por aquí me gustaría que me cuente que tal le fue.
Y así lo hizo. Al día siguiente volvió solamente para contarle como Clara, feliz según su punto de vista, había recibido el obsequio. Cómo lo había colocado en un porta lápices de plástico, luego de llenarlo con agua, y ponerlo debajo de media docena de jarrones de rosas que había recibido por parte de otros visitadores médicos. 
Aunque al principio no lo notó, cada vez que en su recorrido le tocaba visitar a los clientes de aquel hospital en vez de cruzar la plaza, la rodeaba, para así pasar por el kiosco de flores, simplemente, para saludar a la joven o cruzar un par de palabras con ella, en especial cuando su día no había sido del todo bueno.
Es que Violeta era como un sol que con su sonrisa, sus chispeantes ojos marrones y su calida voz, disipaba toda nube de pesimismo que podría surcar a su alrededor.
Poco a poco se hicieron amigos y compartieron tanto alegrías cómo pesares, llegando inclusive, a una intimidad tan sincera que sólo los amigos del corazón pueden llegar a tener. Porque eso eran ellos dos: Hermanos del corazón. Dos líneas paralelas las cuales a pesar de compartir los mismos sueños, el mismo camino, estaban destinadas a caminar juntas, aunque sin tocarse por toda la vida.
Cada vez que uno de los dos tenia una noticia importante de inmediato se la comunicaba al otro, inclusive antes que a los otros afectados por esta. Era en estas oportunidades cuando cruzaban al otro costado de la plaza, entraban al “café de la plaza” y se tomaban cinco minutos para compartir una taza de té con doscientos gramos de bizcochitos de grasa, los cuales fascinaban a ambos.
Fue en este mismo café, su “lugar de las buenas noticias”, que ella le dijo una mañana que aceptaría casarse con un joven médico del hospital y tiempo después que sus temores infundados de padecer algún tipo de enfermedad en realidad se debían a que estaba embarazada.
Del mismo modo que ambos compartían sus alegrías y logros también se apoyaban en sus pesares, como en las veces en que Clara jugaba con los sentimientos del enamorado Andrés o cuando el marido de Violeta cambió de actitud hacia ella una vez que nació su hija.
Un día, la joven dijo que debería cerrar la florería ya que a su esposo lo transferirían a una ciudad del interior, donde lo acababan de nombrar director del hospital de esa región.
- Me alegro mucho por ustedes- respondió Andrés sinceramente- Esa ciudad no es el fin del mundo, esta a sólo seis hora de aquí. Además es una oportunidad que no pueden desaprovechar.
Ella sonrió, cerró la pesada cortina metálica del kiosco vació y quitando de su pequeña cartera de cuero negro una tarjeta personal, se despidió diciendo:
- Este es el número telefónico, llámame cuando puedas.
Aunque al principio se telefoneaban periódicamente, poco a poco estas llamadas comenzaron a menguar y finalmente desaparecer.
Dos años habían pasado desde la última llamada telefónica. Andrés estaba dentro de un atestado ascensor cuando su teléfono sueña. Dificultosamente toma el aparato y contesta:
- Hola…
- Hola ¿Andrés?, Soy Violeta… Estoy en la ciudad y estoy muy feliz. Quiero verte en nuestro lugar de las buenas noticias.
- ¡Vio! ¡Que alegría!, Claro que voy a verte, ahora estoy en el ascensor del nuevo hospital de la ciudad. Te veo en…veinte minutos… ¿Te parece?
- Dale te espero-respondió ella y cortó.
Habían pasado casi tres años de su último encuentro.
Andrés también estaba feliz, pues hacia dos semanas que se había casado con una pediatra y estaba ansioso por contarle la nueva a su amiga, así que tomó el ómnibus que lo llevaba hasta aquella entrañable plaza y, como lo había predicho, en veinte minutos estuvo parado en la puerta del café.
Allí estaba ella, vestida sencillamente con una discreta blusa blanca y una pollera azul y aunque ahora usaba el cabello corto y se había teñido de color castaño claro, su sonrisa iluminaba el lugar como la primera vez que la vio, aquella fría mañana hacia ya trece años.
-¡Vio! ¡Tanto tiempo! Qué casualidad que estés por aquí…Tengo tanto para contarte.
-Las casualidades no existen mi amigo. Leí un e mail que decía que lo que creemos son casualidades no son más que faros que pone el destino para que no nos desviemos del camino que tenemos marcado, y aunque insistimos en no verlos, estos se presentan ante nosotros con una luz cada vez más brillante- interrumpió la joven, abrió su bolso y sacó una carpeta color negro.
El joven abrió la carpeta y de inmediato reconoció que eran papeles legales.
- Es mi divorcio -sentenció-. Al fin estoy libre, ya no podía estar un minuto más con ese hombre que ni bien nació mi hija Kira se metió con cuanta enfermera o doctora se le cruzara en su camino. Si no tomé esta decisión antes fue por mi pequeña… Entre paréntesis, acá tengo una foto de mi princesita.
Violeta volvió a guardar la carpeta con los documentos en su bolso y en su lugar sacó una agenda azul dentro de la cual, pegada en la parte interior de la tapa, se hallaba una foto de la adolescente, muy parecida a su madre aunque con los ojos azules de su padre que hacían contraste con su negra cabellera.
- ¡Que grande está!, todavía recuerdo cuando la traías a la florería y jugaba con los pétalos de rosa caídos en el suelo.
- ¡Es que pasaron trece años! Esta hecha toda una señorita -dijo Violeta con orgullo de madre- Pero dime - ¿Cuál es la buena noticia tienes para darme?
- Intenté mucho llamarte pero tu teléfono me daba apagado continuamente- respondió, mientras el mozo que había traído el habitual pedido se retiraba contando los billetes que el joven le había abonado.
- Disculpa, es que no quería recibir llamadas insultantes de mi ex marido. Pero cuéntame, cuéntame, no me dejes con la intriga ¿de que me he perdido?
- Hace seis meses me nombraron gerente regional de ventas del laboratorio en donde trabajo y hace dos semanas me casé- respondió feliz Andrés mostrando el anillo de bodas que hasta ese momento había quedado desapercibido para la joven.
- ¿Te casaste?-dijo Violeta con un extraño tono, aunque esto pasó desapercibido por Andrés.
- Sí, ella se llama Carla y es pediatra. Mira, aquí tengo una fotografía suya-dijo sacando de su billetera una foto carné.
- Es muy bonita. Espero que sean muy felices.
- Descuida Vio, a ella le gustan las violetas…bueno las violetas y todo lo que le regalo- reveló riendo de felicidad.
-Realmente me alegro mucho por vos. Al fin parece que encontraste a tu media naranja.
-Así es y estoy seguro que pronto lo harás tú. Vas a ver que pronto me llamarás para contarme la buena nueva. Recuerda que soy medio brujo -rió el joven.
- La vida tiene sus vueltas y sacudidas, puede que nos machuque y golpee duro pero finalmente no hace reposar y recobrar fuerzas bajo los tibios rayos del sol.
- Y ahora que eres libre ¿volverás a abrir la florería?-preguntó él.
- No. Me quedaré con mi botín de guerra- dijo ella refiriéndose a la casa que había quedado a su nombre luego del divorcio- Además, Kira tiene sus amigas y sería otro trauma más, sobre sus pobres hombros, el venir a la capital…
-Uy…Hablando de mi hija, si no me apuro perderé el ómnibus y el próximo sale pasada las diez de la noche-dijo Violeta mirando su reloj pulsera- Fue agradable encontrarme nuevamente con tigo. Espero que alguna vez vengas con tu esposa a visitarnos.
- Eso espero, aunque no puedo prometerte…ya sabes como es la vida del medico… ¡Los pacientes en primer lugar!
- Ojala todos los médicos tuvieran esa premisa-respondió con amargura.
- Olvida al granuja ese. No supo apreciar lo que tenía a su lado.
Violeta guardó la agenda en su bolso, lo cerró, se acomodó la blusa, miró a su alrededor y al ver que el local estaba vació, sonrió y dijo mientras él la acompañaba a la puerta:
- ¿No te enojas si hago algo?
- No se que puedes traerte entre manos, pero sea lo que sea sabes bien que jamás podría enojarme con tigo.
Andrés no pudo terminar de decir estas palabras cuando Violeta, dejando su cartera sobre una mesa, lo abrazó con todas sus fuerzas para luego darle un beso en la mejilla y decir:-Gracias por estar siempre que te necesité. Te quiero mucho amigo.
Andrés quedó duro como una estatua, tanto que su inseparable maletín de visitador medico cayó de sus manos al piso haciendo un fuerte ruido.
Tímidamente y sonrojado, recogió el maletín y acompaño a la joven a la puerta donde le dijo:
- Yo soy el que te estará eternamente agradecido por soportar mis lloriqueos cuando le arrastraba el ala a Clara ¿Te acuerdas? Al final se quedo con su jefe.
- ¿Y para que están los amigos si no es para ofrecerte el hombro cuando lo necesitas? Tienes mi número telefónico, no dudes en llamarme cuando lo desees.
Ella se marcho, caminando por la despareja vereda de baldosas levantadas por las raíces de los árboles, mientras el sol comenzaba a descender en su sempiterno recorrido, y sus rayos, dibujaban arabescos diseños con las sombras.
Fue la última vez que la vio y jamás pudo llamarla por teléfono ya que Carla, en un arranque de infundados celos, al encontrar la vieja tarjeta personal que Violeta le entregara a Andrés años atrás la destruyó.
Como había dicho Violeta, no para todos los médicos los pacientes estaban en primer lugar, para algunos, como el ex esposo de la muchacha, las mujeres lo estaban y para otros, como Carla, el dinero era lo fundamental.
Seis años después de haber contraído nupcias, cuando el laboratorio que gerenciaba Andrés se vendió y este fue despedido por “re estructuración administrativa”, teniendo que volver a formar su cartera de clientes en un nuevo laboratorio,  Carla le pidió el divorcio. 
Una fría mañana de junio Andrés acababa de ver a un cliente justo antes de que este se cerrara su consultorio.
A pesar que le estaba yendo bastante bien con la venta de medicamentos, el mercado había cambiado en los años que estuvo en la gerencia. Sus antiguos clientes ya tenían nuevos proveedores y muchos de sus antiguos compañeros de trabajo o se habían retirado o mudaron sus recorridos a ciudades alejadas de la capital en donde la competencia era nula o casi imperceptible.
Un fuerte aguacero cayó de pronto. Andrés, empapado, corrió a cubrirse de la inclemente lluvia en la Terminal de ómnibus de la ciudad que se hallaba cruzando la calle.
La lluvia golpeaba con fuerza sobre el techo de chapa.
La vieja televisión del bar del lugar transmitía uno de esos aburridos programas enlatados que dan justo cuando uno no tiene nada que hacer, en donde un científico hablaba de la teoría de la relatividad en relación a las líneas paralelas y las casualidades.
 Resignado se sentó a una pequeña mesa redonda revestida de formica, sin mantel, a espera al mozo.
- Cuente nos profesor- dijo el presentador- entonces según lo que dice las líneas paralelas finalmente se tocan en el infinito.
- Así mismo, como le decía si aplicamos la teoría de la relatividad nada es absoluto…
- ¿Podría traerme una empanada con una gaseosa?- pidió Andrés al mozo cuando este por fin se presentó junto a él.
- Me va a disculpar pero no nos queda más empanadas, ni croquetas. De hecho, sólo nos quedan aquellos bizcochitos de grasa.
Andrés, miró a donde señalaba el dependiente y vio que se trataban de los mismos que tanto disfrutaba en compañía de Violeta.
- Violeta, Violeta, que se habrá hecho de ti-pensó con nostalgia.
- Está bien, tráigame cien gramos de esos bizcochos y una tasa de té.
Cuando regresó el hombre con el pedido y Andrés abono lo que debía, repiqueteó el teléfono celular con característico sonido que había llegado un mensaje de texto.
Andrés no estaba de humor para mensajes y como este era de aviso de una red social, lo ignoró.
En la televisión seguía el profesor hablando cosas que para Andrés no tenían sentido.
- Es así mismo, la casualidad no existe-dijo el profesor cuando fue interrumpido por otro mensaje de texto de aviso de la misma red social.
- Capaz sea más interesante lo que pasa ahora en el ciberespacio que lo que dice este charlatán- pensó malhumorado por lo que se conectó con su celular a Internet y comenzó a navegar. Grande fue su sorpresa cuando leyó: Violeta quiere ser tu amiga.
De inmediato entró en el perfil de la solicitante y al ver su foto la reconoció de inmediato. Su cabello le llegaba a la cintura y ahora era rubio. Su rostro estaba surcado por algunas de esas líneas que el tiempo se empecina en dejar pero sin dudas esa sonrisa cálida, sincera y electrizante era la de su entrañable amiga. La acepto de inmediato y un nuevo mensaje llegó:
- Hola amigo, navegando por el ciberespacio la casualidad me hizo encontrarte después de tantos años.
Torpemente, sea por la emoción del reencuentro o porque odiaba escribir masajes de textos, tecleó:
- Envíame tu número telefónico. No soy muy amigo de esto de las redes sociales.
- Todo es relativo. Las líneas paralelas no lo son tanto y las casualidades son simplemente faros que el destino pone para que no nos apartemos del camino trazado- escucho Andrés atónito al profesor de la televisión en el mismo momento que volvía a repicar el teléfono avisando de un nuevo mensaje entrante, en donde estaba el número telefónico solicitado.
Había dejado de llover y el sol brillaba en lo alto sobre un hermoso cielo azul.
En el altavoz de la Terminal, una vos distorsionada anunciaba la partida del expreso a la ciudad donde Violeta vivía.
Andrés miro el perfil de su amiga y al ver su situación sentimental sonrió.
 - ¿Y por qué no?-pensó Andrés- ¿Será que aquel profesor de la televisión tenía razón y las casualidades, como había dicho hace tiempo la muchacha, eran guías luminosas para retomar la senda perdida?  Y si esto fuera cierto, esta vez, su luz era tan intensa que no podía ser ignorada.
El visitador médico, sacó la billetera del pantalón, contó el dinero, verificó que tenía consigo las tarjetas de débito y crédito, y dirigiéndose al bus que se disponía a partir, marco el número de ella.
Había llegado el momento de comprobar si realmente las líneas paralelas podían, finalmente, tocarse en el infinito… Aunque él estaba seguro que ese encuentro sería materializado con un apasionado beso, dentro de aproximadamente seis horas, en la Terminal de ómnibus de la ciudad de Violeta.
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