Cuentos en el blog

Mostrando las entradas con la etiqueta ¿Era la torre de babel una torre?. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta ¿Era la torre de babel una torre?. Mostrar todas las entradas

domingo, 31 de julio de 2011

¿Era la Torre de Babel una torre?


El otro día estaba viendo una película llamada “Predicciones” con Nicolas Cage y al terminar...para variar, me puse a divagar.
Cada tanto se habla del fin del mundo...la destrucción de la humanidad. Que el cometa Halley, que el año 2000, que Nostradamus y no nos olvidemos de las famosas predicciones Mayas.
Sin embargo y jugando al “apocalíptico” hoy quiero recordarles una muy conocida historia que aunque no tiene nada que ver con la película también, según mí divague, puede llevar a un final apocalíptico:
Cuenta la conocida historia del Antiguo Testamento que los herederos de Noé erigieron en la llanura de Shinar, (Actual Irak) una torre con la pretensión de llegar al cielo y, porque no, hablar de tú a tú con Díos. Sigue contando la historia que Jehová indignado al ver el grado de soberbia alcanzada por esta gente, no solo interrumpió la construcción y destruyo la torre sino que también confundió las lenguas de los constructores para que así jamás puedan volver a intentar construir otra similar.
Independientemente del significado teológico o que algunos historiadores digan que aquella mítica torre de Babel fue el famoso Zigurat de Etemenanki, restaurado posteriormente por el rey Nabopolasar y su hijo Nabucodonosor II de Babilonia; o que otros piensen que no es más que una fabula y que la torre solo existió en la imaginación de los que trascribieron los textos bíblicos; yo me pregunto ¿Este no será otro ejemplo figurativo de los tantos que existen en la Biblia? ¿Habrá existido la torre de Babel o simplemente su destrucción representa la arrogancia y ego de aquellos hombres? Si en realidad existió ¿en cuanto tiempo fue destruida? inmediatamente, en un día, en cien años... ¿De que estaba hecha? ¿Habrá Dios confundido las lenguas, creando así los distintos idiomas, o simplemente las palabras que formaban el idioma de aquellos hombres perdieron su significado...su valor?
Si esto ultimo fuere cierto ¿Estaremos a punto de presenciar una nueva destrucción de la torre de Babel? Porque muchas palabras son simplemente “palabras” y hace tiempo perdieron todo su significado para el común de las personas.
Para dar un ejemplo, hoy por hoy las palabras “MORAL” y “HONOR”, son simplemente términos cuyo significado solo se encuentra en uno de esos libros que todos tenemos en nuestra biblioteca, lleno de polvo y que nunca consultamos, llamado diccionario.
Será posible que aquellos descendientes de Noé perdieran también el significado de la MORAL, transformándose en personas que al no distinguir entre el bien y el mal actuaban según sus instintos individuales y no en bien de la comunidad. Tal vez al olvidar el significado de esa palabra el HONOR corrió la misma suerte ya que sin moral no tiene sentido el cumplimiento de los deberes que uno tiene con uno mismo y el prójimo.
Muchas otras palabras hoy en día han perdido significado y valor, como creo también ocurrió en aquella remota época, pero entre estas hay una que además de perder su significado, su esencia ha sido prostituida.
Esta palabra, cuyo nombre develaré al final, es la loza fundamental, el cimiento, del significado de otra que también ha perdido su sentido: la “HUMANIDAD”
Entre las definiciones que el diccionario Microsoft® Encarta® 2006. © 1993-2005 menciona, podemos señalar la que dice simplemente: Humanidad, “conjunto de personas”. Sin embargo sigue diciendo, “Fragilidad o flaqueza propia del ser humano. Sensibilidad, compasión de las desgracias de nuestros semejantes”.
Como podemos ver, la HUMANIDAD, contiene en este significado a otras palabras, bastante olvidadas también, la SENSIBILIDAD y la COMPASIÓN, que de una u otra forma están también relacionadas con el HONOR y la MORAL y hasta podríamos decir que al igual que un edificio está constituido por ladrillos todos los significados de las palabras anteriormente nombradas, construyen y forman parte en conjunto del significado de HUMANIDAD.
Creo que a esta altura, los que siguen leyendo, habrán descubierto a donde quiero llegar:
La torre de Babel no es otra que la HUMANIDAD misma.
Esta “torre” no está construida con ladrillos de barro cocido al sol, como los del Zigurat de Etemenanki, sino con MORAL, HONOR, SENCIBILIDAD, COMPASIÓN, entre otros tantos “ladrillos”.
Del mismo modo que los ladrillos de aquel templo Babilónico estaban compuestos básicamente de barro cocido al sol, los “ladrillos” de la HUMANIDAD, están cocidos por un elemento que a su vez se constituye en su piedra angular. Este “sol” que cuece, estos tan especiales ladrillos, con su luz infinita es el AMOR.
La mayoría de las personas se han olvidado del verdadero significado del amor...Y si no me cree hagamos una prueba:
Si en la calle paramos a diez personas y les decimos una serie de palabras, pidiéndoles que a cada una de estas las emparejen con la primera palabra que se les ocurra, cuando se les diga la palabra AMOR
¿Será que la asociarán con SENTIMIENTO, DIOS, SUBLIME, HUMANIDAD o cualquier otra palabra?
Se equivocan. Probablemente nueve de diez digan “SEXO”.
No quiero decir con esto que estoy en contra del sexo o que este es la base del pecado, etc, etc,... Sólo que no creo que el AMOR este subordinado al SEXO, como se nos quiere convencer, en películas, propagandas, novelas, diarios, entre otros tantos “formadores de opinión”, sino que el sexo es una de las tantas partes integrantes, un complemento del amor.
Si el AMOR es la base de todos los sentimientos y esta base es reducida simplemente a una condición orgánica entonces creo que estamos en problemas...
Cuando en una estructura los cimientos no son lo que deberían y los materiales de construcción son de mala calidad, nadie puede dudar que la estructura sucumba bajo su propio peso.
¿Podrán las palabras-ladrillo recuperar su significado y fortaleza o estaremos a punto de ser testigos y parte de la caída de una nueva torre de Babel?
Safe Creative #1202260044735

viernes, 2 de abril de 2010

Los siete pilares para el buen vivir


Para hacer un edificio son muy importantes tanto los cimientos como los pilares que lo sostendrán. Cualquiera con un poco de sentido común sobre entiende que no se puede escatimar recursos ni materiales en ninguno de estos elementos fundamentales ya que a la menor debilidad de uno de ellos todo el edificio se desplomará.
El cimiento, ancla al edificio al suelo del mismo modo que las raíces al árbol mientras que los pilares, son los que lo mantienen erguido.
Todo esto sale a colación de una cibercharla que acabo de mantener con una amiga en donde entre otras cosas hablamos de los valores humanos.
El ser humano, al igual que un edificio tiene ocultos bajo su fachada y construcción, cimientos y pilares que lo sostienen como persona.
El cimiento, son las costumbres, consejos, enseñanzas y vivencias que sus padres y familia formaron durante su infancia. De este cimiento parten siete columnas que son: El valor, coraje, fe, alegría, entusiasmo, honestidad y en ultimo lugar aunque no menos importante que los otros seis, el amor.
Cada uno de estos elementos debe estar bien equilibrado para que la persona también lo esté.
Sin tradiciones o renegando de lo que uno es, se pierde la sustentación ya que, como el edificio, si no tiene como anclarse al suelo el menor temblor lo desplomará. Un ejemplo de esto, se puede apreciar en aquellos inmigrantes que luego de haberse afianzado en su nuevo país reniegan del de origen, sus tradiciones y sus raíces, transformándose en lo que se diría “ni chicha ni limonada”. 
Lo mismo ocurre con los pilares, todos deben estar en equilibrio, ya que la fortaleza de uno se transforma en la debilidad de los demás.
Para explicar esto ultimo expondré la siguiente situación:
Juan Perez es un empresario felizmente casado con dos hijos, que no escatima esfuerzos para ayudar a un individuo al que le robaron la billetera, en su empresa toma decisiones arrojadas, que hacen que su empresa sea líder del mercado, con su actitud positiva irradia alegría y entusiasmo a los demás, tiene fe en que todo lo que hace, sus empleados confían en él y en su integridad lo que hace que, por su productividad, sea nombrado el empresario del año. Pero... lo que muchos desconocen es que hace un par de meses ha tenido un desliz con su secretaria.
Esta asistente al convertirse en la amante del empresario toma ciertas actitudes y comportamientos que no son bien vistas por el este que al desencantarse de esta y ver en peligro su matrimonio, decide “reemplazarla”. Tiempo después la secretaria vende por despecho información a la competencia y genera un escándalo que, para hacerla corta, termina con el éxito del empresario que es despedido y echado de su casa.
Un lector de estas lineas puede decir que este ejemplo ha sido sacado de la telenovela de la tarde y es una exageración ya que ,”Juan Perez”, tiene seis de los siete “valores” o “pilares” que se hacen mención... además un desliz cualquiera puede tener.
En realidad “Juan Perez”tiene solo cinco de los siete “pilares”(valor, coraje, fe, alegría, entusiasmo) dejando de lado a la honestidad, con su familia, amante, y con él mismo, haciéndole perder la visión del verdadero significado del amor. Y cuando digo amor me refiero al concepto abstracto del mismo y no al carnal o sexual.
Este empresario que, aunque ficticio, se encuentra a nuestro alrededor bajo diferentes nombres, al tener ese romance ha perdido sustentación ya que al tener ese “pecadillo” ha quedado expuesto a la manipulación y posterior traición de su secretaria siendo esta aprovechada por la competencia para desplomarlo y hacerle perder la reputación como líder y esposo, que tanto le costo alcanzar.
Si en la construcción de un edificio no se debe escatimar ni en cimientos ni en columnas y, una vez terminado, se deben realizar inspecciones periódicas de mantenimiento ¿por qué no hacemos nosotros lo mismo revisando nuestras raíces y valores?

jueves, 19 de marzo de 2009

La nueva Torre de Babel


Todos conocen la historia de la torre de Babel[1], aquella construcción que los textos bíblicos dicen se levantó en la llanura de Shinar en la antigua Babilonia, por los herederos de Noé quienes en su arrogancia pretendían llegar al cielo y alcanzar el mismo nivel de Jehová, quien destruyó la construcción y confundió las lenguas de sus constructores.
Hoy, a miles de años de la edificación de aquella mítica torre, las personas han vuelto a comunicarse y hablar un mismo idioma. Este idioma no es de palabras sino de números y cifras; me refiero al idioma económico y financiero.
Como en la antigüedad “los constructores” esta vez también creen poder llegar al cielo con su torre, sin embargo, esta se está tambaleando debido a la crisis mundial.
Del mismo modo que en la antigüedad no se han tomado las previsiones necesarias, en cuanto a cimientos se refieren, para sustentar semejante estructura que como castillo de naipes comienza a desmoronarse a pesar de los puntales que se colocan para que la estructura no sucumba.
Como el gigante con pies de barro, esta nueva Torre de Babel, se ha construido sobre cimientos de mentira, egoísmo y aprovechamiento del hombre por el hombre.
La sociedad de consumo, ladrillos de la torre, ha llevado a que se crea que es más importante un billete con el sello de un banco central que la vida humana, cuando en realidad es la familia, y no el dinero lo que realmente debe sustentar a la “torre” de la sociedad mundial.
Del mismo modo que los europeos repartían espejitos y cuentas a los aborígenes americanos y africanos hoy en día el sistema financiero embeleza a los individuos con lujosos shopings en donde el dios es el dinero. La familia ha perdido protagonismo como piedra angular de la sociedad, convirtiéndose en muchos casos en una simple sociedad comercio-carnal, que gira en torno al billete, en donde cada integrante hace lo que la televisión y los medios les dictan para acrecentar la gran torre de babel financiera y económica.
Al igual que los descendientes de Noe, el sistema, se ha olvidado de las personas, de las que se vale para crecer y crecer sin retribuir nada a cambio.
Hoy todos se tiran de los cabellos, e inclusive algunos se suicidan, porque las bolsas del mundo caen, pero nadie se acuerda de los miles de personas que mueren por diversos motivos, entre ellos el hambre y la miseria provocadas como efecto colateral de la megalítica construcción.
No estoy en contra de la riqueza, pero si estoy en contra que esta se anteponga al ser humano desplazando a la familia como base de la sociedad.
¿Será que esta llamada “crisis financiera” es un toque de alerta para que se refuercen los cimientos, para que se vuelva a mirar a las personas como individuos y no como unidades económicas con fecha de caducidad?
Quien sabe, tal vez sea necesario un nuevo derrumbe de esta nueva “Torre de Babel” como así también una nueva “confusión” de lenguas para que esta vez se tome el camino adecuado, y a través de la familia construir una nueva torre, con humildad y sin arrogancia, para así poder llegar esta vez a la luz infinita que nos aguarda mas allá de las nubes.

Safe Creative #1202260044742

[1] En hebreo Bābhel, del asirio-babilonio bāb-ili, puerta de Dios