Una mezcla de tristeza y asco me despierta esta nueva moda de transformar fotos en dibujos, según el estilo japonés registrado del estudio Ghibli.
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jueves, 3 de abril de 2025
Una mezcla de tristeza y asco me despierta esta nueva moda de transformar fotos en dibujos, según el estilo japonés registrado del estudio Ghibli.
martes, 29 de octubre de 2024
Placer por el terror( Presentación de El Aprendiz de conjunto - Mia Duarte)
Desde que las
primeras personas se reunieron a la luz de un tímido fogón, tal vez en una
oscura caverna mientras los truenos los hacían temblar, las historias de terror
estuvieron presentes. Es muy posible, que a pesar del pavor que aquellas
historias despertaban en los oyentes estos insistían al relator que volviera a narrarlas
una y otra vez. Miles de años después, muchos de nuestros contemporáneos,
siguen consumiendo historias terroríficas, chorreantes de sangre y con
grotescos escenarios repletos de cadáveres, en busca de un solo objetivo.
Sentir miedo.
Este placer por lo tétrico compartido tanto
por los primeros Neandertal con los Millennials, o los jóvenes de la generación
Z de hoy, se debe a que, psicológicamente hablando, el miedo es una emoción
negativa que provoca que el cuerpo, segregue el neurotransmisor conocido como adrenalina,
el cual se encarga de activar la respuesta de lucha o huida ante la situación
de peligro. Paradójicamente, esta sensación que eleva la presión arterial,
aumenta los latidos del corazón, la respiración, inclusive después de varios
minutos de haber dejado de leer, es la que atrae a los amantes del género de
terror. Es así como el lector, al ponerse en la piel del protagonista,
experimenta los efectos de la adrenalina que debería sentir este, aunque en la
seguridad del mullido sillón de su sala o donde quiera que este leyendo.
Mia Duarte, autora de esta novela, desde muy
joven comenzó a sentir ese placer por la literatura de terror. Ferviente
consumidora de los cuentos y novelas de Poe, Shelley, Stoker, King y otros, no
tardó a crear sus propias historias. Y fue así que, en 2017, con solo 12 años,
publicó el libro de cuentos “La sonrisa y la sombra” y posteriormente, en 2020,
“Relatos espectrales”. Con este antecedente sus lectores nos preguntábamos
¿Para cuándo la novela?
“El Aprendiz de
Conjunto” es una novela construida como un intrincado puzle de atrapantes y espeluznantes
situaciones que van aumentando en intensidad hasta llegar al inesperado final.
Ambientada en un
lúgubre claustro, el personaje principal "Tirso" intenta, sin perder
su poca cordura, escapar del tenebroso lugar, rodeado por una muralla viva, de
espectros huecos, caníbales y tenebrosos seres devoradores de espíritus.
Espero que al leer
cada uno de los diecinueve capítulos su adrenalina se dispare, su pulso se
acelere y su corazón lata tan fuerte que se vean obligados a recomendar esta novela
a otro cultor del género de terror. Que lo disfruten.
Alejandro Hernandez
y von Eckstein
Descalzo en un Colegio
domingo, 8 de septiembre de 2024
Mi musa
A pesar de que todo
estaba dado, mis dedos se deslizaran torpemente sobre el teclado dejando en el
monitor tan sólo unos cuantos párrafos. Me serví otra taza de té, sorbí un
trago, y me dejé caer en el sillón del escritorio.
-
Por lo visto Calíope no han venido a
visitarte hoy ¿Qué te ocurre? - dijo una voz detrás de mí.
Lejos de inquietarme y a
pesar de saberme solo, aquella imposible voz, recorrió mi cuerpo con cálida y
eléctrica emoción. Voltee y ahí estaba.
Baja y menuda, como la recordaba, vestida con su trajecito de confección
y luciendo su característico peinado “globo” de los ochenta, allí se encontraba
mi profesora de historia.
-
Profe…-balbucee.
-
¿Acaso estamos en el aula? ¿No recuerdas
mi nombre? -respondió sonriente.
Sonreí también y fue entonces que recordé
la vez que, junto con un pequeño grupo de compañeros a los que hoy calificarían
de nerd, me permitió llamarla por su nombre de pila.
-
Margarita…
-dije mientras mi mente retrocedía en el tiempo.
Los recuerdos volvieron a
mí a raudales y la vi nuevamente frente al verde pizarrón, con las mangas
manchadas por la blanca tiza, enseñándonos a todos los que tuvimos la
suerte de conocerla, mucho más que una materia en un plan de estudio. Enseñándonos
a luchar, a seguir nuestros sueños y nunca dejarlos, aunque tengamos todo en
contra, que la mente es la mejor máquina del tiempo y que solo bastaba conocer,
imaginar y desear con el alma, para viajar por las arenas del tiempo.
-
Ahora sí nos entendemos. Y retomando mi pregunta ¿Qué
te ocurre? Te noto preocupado, distante. Si sigues así mejor ve a dormir ya que
Calíope,
la musa griega de la elocuencia, la belleza y la poesía épica no
ingresará esta noche por esa ventana.
-
Nada… Bueno, sí. Hay días, como hoy, que
me cuestiono si he seguido el camino correcto. ¿Nunca te cuestionaste el dejar
de enseñar? y…, dedicarte a otra profesión más rentable, menos exigente para
vos y tu salud y dedicarte más tiempo a vos misma.
-
¿Dejar de enseñar? ¿Y perderme de que
alumnos como vos me desafiaran en clase con sus investigaciones contrarias a mi
pensamiento político-histórico? -respondió riendo de buena gana y prosiguió- También,
en su momento, me hice una pregunta similar y el tiempo me respondió que por
más difícil que sea la situación o tentador que sea el motivo, dejar que nos
alejen de nuestra pasión, en tu caso la escritura, equivaldría a que nos corten
ambas manos, junto con parte del alma. Es cierto que postergué muchas cosas por
ustedes, y aunque al final pude disfrutar de la pintura y largos viajes, muchas
de ellas quedaron en el tintero para siempre, aunque jamás me arrepentiré de
acompañarlos, de compartir mis conocimientos y sobre todo de aprender de
ustedes y con ustedes.
-
Fuiste la primera que me dijo que tenía
que escribir, a pesar de mis horrores ortográficos y la opinión de la profesora
de Lengua Española… ¿Qué viste en mí?
-
¡Y te tomaste dos décadas para hacerme caso! –dijo sonriendo
dulcemente y prosiguió- Me preguntas ¿que vi en vos? Vi a alguien con una gran imaginación,
apasionado por la historia, y que leía mucho. Descubrí a alguien que lucharía
contra viento y marea para lograr sus sueños y, sobre todo, un cabeza dura como
yo. Alguien a quien pasarle la posta, alguien que con el tiempo seguiría, de
alguna forma, un camino que yo también seguí en su momento. También, algún día harás
lo mismo… Ahora debes despertar y retomar con tu trabajo.
Mis cansados parpados se
abrieron. La melodía seguía sonando, el té se había enfriado y un par de lágrimas
se deslizaban por mis mejillas.
-Querida Margarita- dije
suspirando-, cuanto lamento no haber podido agradecerte por todas esas horas que
compartimos, por tus charlas fuera de clase. Pero especialmente por tu
sacrificio y empeño dejando todo para hacer lo mejor que sabias hacer: Enseñar.
No sé si tu devoción al
trabajo, o el cigarrillo, fue lo que finalmente la arrebató prematuramente de
entre nosotros. Pero quiero que sepas que tu recuerdo y tus palabras están y
estarán siempre marcados a fuego en mi alma al igual que tu sonrisa.
¡Gracias Margarita por ser, además de mi profe de
historia, mi musa, y guía de vida!
miércoles, 3 de julio de 2024
Presentación de "Cuentos de Guerra" de Javier Viveros
Es por lo que acabo de mencionar, algunos escritores, tratan
de revertir esta situación abriendo, con su pluma, una ventana por la cual,
entrelazando a la historia con la ficción permiten, al lector, descubrir una versión
más amigable y agradable de un hecho histórico, ya que, gracias a la aventura planteada
en el texto, inconscientemente se descubre y conoce hechos, costumbres y situaciones
históricas.
Entre estos escritores se encuentra Javier Viveros, quien,
desde hace varios años, con sus cuentos, obras teatrales, guiones cinematográficos
y comics ha llevado a miles de lectores y espectadores a reencontrarse con
nuestro pasado.
Cuentos de guerra es un claro ejemplo de lo que les digo.
Dividido en dos grupos de 7 cuentos cada uno, esta obra transporta al lector con
sus vividas descripciones a la crudeza de la guerra contra la triple alianza
(1885-1870), entre las cuales rescato los cuentos “La falta” y “Decimatio”, y a
la agonía por el monstruo de la sed durante la guerra del chaco (1032-1935)
reflejada fielmente en “Yvy’a”.
De forma magistral, Javier Viveros, combina pulcramente su
erudición histórica con la ficción, haciendo que la camaradería de los antiguos
guerreros paraguayos y la infaltable magia de la tradición popular guíen al
lector a reencontrarse con nuestras raíces.
Amigo lector, déjese conducir por la cautivadora pluma de
Javier Viveros y, mientras es cubierto por las brumas del tiempo y el resonar
de los cañones y ametralladoras, disfrute de cada uno de estos cuentos mientras
descubre otra cara de nuestra rica historia.
lunes, 22 de mayo de 2023
El monstruo de la casa de los gatos (PRESENTACIÓN)
Quizás prejuiciosamente, el motivo
por el cual el género del terror no ocupe los primeros lugares entre mis
lecturas favoritas, sea porque la mayoría de los autores de las novelas o
cuentos de terror exacerban el morbo del lector, para atraparlo en su telaraña,
llegando inclusive a abusar de este recurso, sin embargo, hay excepciones como de la que hoy les voy a hablar. Cuando
mi editora y amiga la costarricense Evelyn Ugalde me invitó a leer El monstruo de la casa de los gatos de Daniel Garro, de quien ya había leído
un par de magistrales novelas de ciencia ficción, decidí dejar a un lado estos
prejuicios y disfrutar de esta atrapante historia, en la cual, la fértil imaginación
e ingenuidad de Gabriel, un niño con capacidades diferentes, con ayuda de sus
amigos, el capitán Jaudini, Richard Steward y Susi, enfrenta a una sombra
monstruosa y espeluznante que habita en
una casona misteriosa, custodiada por gatos y ubicada en la frontera de un
pequeñísimo pueblo sin nombre en donde vive el personaje e esta obra.
De esta manera Daniel Garro, sin dejar de mencionar a los monstruos de la
deforestación que terminaran por destruirnos, bajo el manto de la ingenuidad de
un niño, compara a un Monstruo secuestrador de amigos invisibles, con el MIEDO A LA SOLEDAD, que siente Gabriel
al perder a su madre, primero alejada de él por el novio de esta y después por un
accidente de tránsito que la llevó al borde de la muerte, como también, posteriormente
a la desaparición del capitán Jaudini ( amigo y confidente imaginario en el
cual se refugia el personaje)
El monstruo de la casa
de los gatos es una
novela atrapará tanto al joven lector, que disfrutará cada uno de los capítulos,
como al lector adulto, quien al ponerse en la piel del personaje y leer entre líneas,
descubrirá a un libro que le hará desnudar a esos monstruos y fantasmas de los
que habla Stephen King, cuando dice: “Los
monstruos son reales, y los fantasmas también: viven dentro de nosotros y, a
veces, ellos ganan”.
Es posible que se pregunten ¿A qué monstruos y fantasmas se refiere este autor norteamericano?
Y yo les responderé: Los fantasmas del MIEDO y los PREJUICIO y los monstruos del
ODIO, DISCRIMINACIÓN, entre otros engendros que muchas veces sin darnos cuenta anidan
en nuestro ser y a los que tenemos la obligación de vencer.
Finalmente, felicito al autor por soñar
despierto y escribir El monstruo de la
casa de los gatos, pues, como dice otro grande de este tipo de narrativa,
Edgar Allan Poe,
“Los que sueñan de día son conscientes de
muchas cosas que escapan a los que sueñan sólo de noche”
viernes, 20 de enero de 2023
lunes, 18 de julio de 2022
lunes, 20 de junio de 2022
Entrevista de la boocktober Nair Pereira Alcaraz
miércoles, 1 de junio de 2022
Lo que ocultan las olas(PRESENTACIÓN)
Ya desde la mitología griega, se nos ha hablado sobre las sirenas, esos
seres descriptos, algunas veces, como mujeres aladas con garras de ave, y otras
como seres mitad pez y mitad mujer que encantaban a los incautos marineros con
sus melodiosas voces. Es sobre estas últimas, que nos habla Homero, el filósofo
no el Simpson, en su novela “La Odisea”, donde relata minuciosamente como el
pobre Odiseo, en su periplo para regresar a Ítaca, ordenó a sus marinos que lo
ataran al palo mayor de su embarcación y pusieran cera en sus oídos para así evitar
ser presa del influjo de los seductores cantos sirénidos.
La Odisea, fue la desdicha para las sirenas, ya que, debido a los juglares
y trovadores, esta historia se desparramo como reguero de fuego griego, porque
los chinos todavía no habían inventado la pólvora, y fue así que los marineros
lograron escapar para siempre de este peligro oceánico sin falda, pero con
escamas.
Por centenares y centenas de años las sirenas dejaron de verse salvo
contadas excepciones, como la vez en que Colon y sus marineros las descubrieron
en el mar de los sargazos. O cuando, una ellas, fue vista en una rocosa playa
danesa por Hans Cristian Andersen. Fue tal vez en este encuentro, que las
sirenas reconociendo el poder de la escritura decidieron cambiar de táctica y
reinventarse. Ya no cantarían, ahora escribirían. De hecho, no sé ustedes, pero
yo, no veo muy atrayente a una sirena cantando un reguetón… Pero ese es otro
tema.
Muchos de ustedes me pedirán pruebas de lo que digo, y no los culpo. Yo
también lo haría. Por eso esta noche les traigo esas pruebas. Por un lado,
junto a mí, tengo a una verdadera sirena.
-Lo lamento Nancy tuve que decirlo.
Sí, como lo escuchan, ella es una sirena que, convertida en escritora,
logra, con la palabra escrita, atrapar a los lectores del mismo modo que sus
antepasados lo hacían con el canto. Es por este encanto que la novela “Lo que
ocultan las olas”, de la sirena Nancy Solís, me atrapó perdidamente y sin
posibilidad de escape, desde la primera letra hasta el punto final. Sí, me apresó
y sumergió en un delicioso mundo cargado de bellezas submarinas y romance, como
también intrigas y el flagelo de la contaminación. Pero esto no ha ocurrido
solo conmigo al leer esta novela, sino que ha atrapado a editores, como lo
pueden atestiguar Evelyn Ugalde, editora de CLUBDELIBROS Costa Rica, y Nilda
Días de Fausto, aquí presentes. También ha capturado a centenares de lectores
costarricenses quienes en los últimos 10 años han devorado varias ediciones de
esta novela. Y como si esto no fuera poco, el poder hipnótico de la escritura
de Nancy es tal, que ha logrado que sus lectores pidan la segunda parte y fue
así que, en Costa Rica, en 2016, se publicó “Bajo las aguas” novela que de
seguro pronto también podrán disfrutar los lectores de, como decía Roa Bastos,
esta isla rodeada de tierra a la que llamamos Paraguay.
Cuando los cuentos crecen(PRESENTACIÓN)
El periodista y escritor italiano Ítalo Calvino, escribió: «Un clásico es un libro que nunca ha terminado de decir lo que tiene que decir» y creo que tiene mucha razón. No solo con los clásicos, ya que el apasionado por la lectura, aquel que al llegar al punto final quiere más del agua de esa fuente mágica encerrada en un libro, empujado por su imaginación, casi siempre se pregunta: ¿Qué pasó después?
Con seguridad, los aquí presentes, en algún momento de sus vidas leyeron o
les leyeron las historias de Blanca Nieves o de la Cenicienta. Asique les
pregunto: ¿Creen ustedes que realmente estas jóvenes vivieron felices y se
hartaron de comer perdices durante toda la vida? ¿Y si eran vegetarianas, las
habrán obligado a comer perdices? O por
otro lado ¿Qué habrá hecho Gulliver durante la pandemia, con su síndrome de
viajero? ¿Qué exigencias sanitarias le pedirá la aduana de Liliput para
ingresar? Estas u otras interrogantes llevaron a Evelyn Ugalde a plantearse, ¿Por qué
los personajes de los cuentos clásicos no podrían decirnos un poco más de sus
vidas?
Con esto en mente, Evelyn, se propuso que varios cuentos clásicos crecieran,
se transformaran y vieran nuevamente la luz en “Cuando los
cuentos crecen”. Y fue así
como con su vivaz y picara escritura creo una brecha en el punto final de varios
cuentos clásicos dejándonos ver, a través de esta, hilarantes situaciones de
nuestros queridos personajes en la actualidad y en su día a día mucho después
de ese “y fueron felices”….
Celulares, computadoras, dentífricos mágicos, ascensores, spas y shoppings son los
lugares y elementos donde Pinocho, Cenicienta, Blanca Nieves, Gulliver,
Rapuncel y otros nos develan el gran misterio de ¿Qué pasó?
Umberto Eco dijo una vez: «El mundo está lleno de libros preciosos que
nadie lee» Esta frase, lamentablemente, es una dolorosa realidad a la que J. K.
Rowling responde diciendo: «Si no te gusta leer, no has encontrado el libro
correcto». Es mi mayor deseo que esta preciosa joyita llamada Cuando
los cuentos crecen sea para
varios de ustedes ese libro correcto.
sábado, 29 de enero de 2022
Chau...
El escritor Friedrich Schiller dijo una vez: “No es la carne y la sangre, sino el corazón, lo que nos hace padres e hijos”
El 28 de enero de 2022, la guadaña de la vida, guiada sabiamente por aquel que
todo lo sabe y ve, ha dado un corte en mi vida, y en la de mi familia, marcando un
antes y un después. Todo ha cambiado para nosotros. Mi papá ya no está.
Ya no podré ilusionarme con una milagrosa recuperación, con un imposible
retroceso temporal, y volverlo a ver sentado en la cocina, tomando sus
interminables mates, escuchando eternamente las noticias y las peleas de los políticos
en su radio. Ya no me impacientaré por esa calma, que sólo él poseía, ni lo volveré
a ver masticar un millón de veces un bocado para antes de introducir el
siguiente, a modo de reproche por mi manera de “tragar” la comida, decir:
¿Sabes que estas comiendo? ¡Comes tan rápido que seguro no sabes que gusto
tiene lo que estas comiendo!... Ya no…Ya no hay vuelta atrás.
Sin embargo, y a pesar de todo eso, tengo la alegría que, por fin, se ha
liberado de ese deteriorado “estuche” que, después de exactamente nueve décadas,
sólo le servía para mantenerlo acostado en una cama sin poder siquiera caminar
dos pasos. Preso seis meses en un mundo que ya no era el suyo.
Ya no habrá partidas de ajedrez, horas de desvelo y angustias por llevar el
puchero a la mesa, no habrá tardes de barriletes, ni prácticas de caligrafía,
tampoco tendrá que explicarme mil y una vez los “quebrados”, como él les decía a
las fracciones, ni tampoco los ejercicios de raíz cuadrada, limites, derivada,
e integrales, o los balances y asientos de contabilidad. Ya no existirán
aquellos consejos cómplices y, aunque ya tenga 55 años, extrañaré sus orientaciones,
aunque sin impedir que recorra mi camino y estando siempre ahí para darme una
mano cuando metía la pata.
Una nueva etapa comienza para toda la familia, sin embargo y aunque ya no
pueda compartir aquellas pequeñas grandes cosas que forjaron y seguirán forjando
mi vida, nada hará que este hombre, extraña combinación de sentimientos y razón,
deje de ser lo que fue desde el primer día que lo vi: MI PAPÁ.
“No importa quién fue mi padre. Lo importante es a quién recuerdo yo que lo
fue”.
Anne Sexton
Hasta pronto papá, nos vemos en el siguiente plano dimensional.
martes, 2 de noviembre de 2021
Empezando la vuelta 55
Una vuelta más al sol, la 54 ha terminado. Una vuelta que, si bien no fue tan grave para mi persona, como la anterior, no dejo de ser complicada en parte, aunque también satisfactoria. Y es que de eso se trata la vida, de subir y bajar. Subir, disfrutando cada éxito y bajar, aprendiendo de los golpes para tomar impulso y volver a subir.
En el ámbito literario, dos libros se sumaron: Conocer, imaginar y Creer, mi
“hijo” número 20, publicado en Paraguay por editorial En Alianza y El Bitsu de
Guayabo, aunque ya publicado en Paraguay años atrás, es mi 2 libro costarricense
salido de la fragua de CLUBDELIBROS Costa Rica. No menos satisfactorio fue,
gracias a Milia Gayoso, ser parte de la antología de cuentos de autores
nacionales, "Todos somos libros" publicada por editorial Ilíada de Alemania. Estos logros sumados a
otra novela en proceso, algo de lectura y la vuelta a las visitas presenciales
a los chicos de colegios que han leído mis libros, ha hecho que esta vuelta sea,
espero, el impulso para la vuelta 55 e la que se divisa algo interesante.
En cuanto a los viajes, bueno… la pandemia todavía nos tiene acorralados
entre la virtualidad y el recuerdo y aunque escuché por ahí que los siguientes
viajes serán virtuales con cascos y lentes especiales a metaversos, yo paso. No
cambio por nada esos puroversos por los viajes reales que espero volver pronto
a realizar. Después de todo para viajes imaginarios me basta la buena lectura y
mi teclado.
Y ahora, sin más, empiezo mi vuelta 55 alrededor del cada vez más candente
sol, montado sobre esta desquiciada calesita, tratando, con otros quijotes, de
hacer la diferencia .
domingo, 15 de agosto de 2021
Presentación de Lucy y el coronavirus de Mirta Roa
Estoy seguro que muchos de los aquí
presentes, cuando niños, después de escuchar de nuestros padres o abuelos una
historia de piratas o caballeros medievales, ha jugado a ser el héroe de estos
relatos, combatiendo a feroces enemigos de peluche, encontrando tesoros ocultos
en la impenetrable selva de nuestros jardines, o comandando una flota pirata de
poderosas embarcaciones de latas de sardina en un océano contenido en la pileta
de lavar la ropa.
Este ritual se lleva a cabo hace
millones de años y no ha dejado de practicarse a pesar de que haya quienes
digan que no tienen tiempo para leer a sus niños. Desde que el primer humano se
sentó junto a un fogón a contar sus aventuras, las de algún antepasado, o las
de su imaginación, estas además de afianzar un vínculo con el narrador, no solo
sirvieron para que los que las escuchaban se divirtieran o jugaran con su
imaginación, sino que también para que abrieran su mente a cosas y lugares
desconocidos, además de un aprendizaje sobre los peligros que pudieran enfrentar.
Tal vez la elaboración y complejidad
de aquellas historias y las de hoy sea distinta, sin embargo, su finalidad es
la misma: Transmitir un mensaje claro y, aunque acorde a la edad del
destinatario, sin subestimar al receptor. Ese es el problema de muchos de los
llamados cuentos infantiles en donde se cree que por empalagar con diminutivos
el mensaje será recibido con beneplácito por la menuda platea que no acepta gato
por liebre. Esto NO es lo que ocurre
con Lucy y el coronavirus.
Esta historia, narrada por una
tercera persona, tal vez la abuela de Lucy, plantea el actual tema del SARS COV
2, desde la perspectiva de una niña de 7 u 8 años y de como esta se enfrenta al
nuevo escenario que le toca vivir. Con un lenguaje claro y sencillo, pero sin
abusar con la inserción de molestos diminutivos, Mirtha Roa, nos introduce en
el mundo de Lucy, una niña a la que de un día para el otro se le desinfla la ilusión
de viajar para ir a ver sus abuelitos debido a un bichito con corona que viaja
por pueblos y ciudades enfermando a todos. Con el ingenio propio de su edad,
Lucy, enfrenta esta dificultad junto con Roby, su hermano menor, a quien le
enseña a defenderse y cuidarse de este inoportuno virus al que, si bien los
mantiene encerrados en su casa, logran vencer con su fértil imaginación y con
la tecnología, gracias a la cual, virtualmente, pueden comunicarse y ver a sus
queridos abuelos e ir a la escuela.
Aunque estoy convencido que para
que un niño se convierta en un adulto lector, sus padres, abuelos, tíos y demás
adultos que lo rodea deben dar el ejemplo del habito de la lectura y lo deben
introducir en el maravilloso y mágico mundo de los libros, SERVILIBRO, en esta
edición permite, gracias a la tecnología, que Mirtha, de forma virtual, les lea
esta historia cada vez que lo deseen, mediante el escaneo, del código QR azul,
adjunto a en la contratapa.
Sólo me resta agradecer a Mirta por haberme permitido presentar, este, su segundo libro y a ustedes que no se pierdan la oportunidad de hacer la diferencia leyéndoles a sus hijos, sobrinos y/o nietos este bello libro ilustrado por Carolina Falcone, hija de la autora…Por lo que este es un libro hecho en familia para la familia ¡Qué mejor manera de hacer un libro! ¿No les parece?
viernes, 13 de agosto de 2021
El regreso de la Florista
Era una mañana como cualquier otra de aquel momento histórico denominado por todos como la pandemia, de la cual, casi nadie recordaba su inicio. Lo frio y gris
de aquel día era, si se quiere, sólo un complemento anecdótico. Las personas,
indiferentes y más frías que el hielo, ocultas como Ninjas detrás de sus cubre
boca, caminaban por las veredas o esperaban al transporte público, como
impersonales autómatas rodeados de una especie de campo magnético que los
mantenía sanitariamente distanciados. En
las calles, el caótico transito era el vivo reflejo de la intolerancia, egoísmo
y rabia contenida en aquella sociedad alimentada por noticias, verdaderas o
falsas, provenientes de medios tendenciosos, redes sociales y su propia inconformidad.
Como si fuera un fideo más de este toxico caldo, Andrés, caminaba con paso
rápido por las desparejas veredas, corroídas por la desidia ciudadana y la
inacción municipal, en dirección al vetusto hospital donde debía ver a un
cliente que se negó a cerrar trato en forma virtual como lo hacían todos desde
el inicio de la pandemia. Atravesó la avenida y se disponía a cruzar la plaza
que lo separaba de su destino cuando, se detuvo sorprendido. Bajo la sombra de
un añoso Tajy, se encontraba un coqueto kiosco de venta de flores. Los
recuerdos, de una lejana y distinta época, volvieron a su memoria haciendo
cambiar su destino. Había caminado unos
pasos cuando sobre un pequeño banco de madera vio sentada a una joven florista
que le recordó a Violeta, La antigua propietaria del lugar, abandonado hacía
décadas, con quien, hace una eternidad, había entablado una fuerte amistad.
La joven, de largos cabellos, que lucía una boina francesa roja, acorde a
su informal vestimenta parisina, se hallaba de espaldas a Andrés cortando mecánicamente
los tallos de unas rosas rojas con las que armaba un bello ramo. Al oír pasos,
volteo en dirección a este y lo saludo:
—Buenos días señor ¿Puedo ayudarlo?... ¿Señor? ̶ volvió a preguntar, con insistencia, al
ver que su interlocutor sólo observaba sin decir palabra.
̶ Discúlpeme señorita, no me haga caso, es
que…, bueno, no importa… Es que me sorprendió su habilidad al armar ese bouquet
de rosas. Debe tener muchas ventas.
̶ Es solo práctica,
en cuanto a la rentabilidad del negocio debería preguntarle a la dueña, porque si
me pregunta a mí… Salvo para el 14 de febrero y otras fechas en donde se estila
comprar flores, las ventas apenas cubren los costos ̶ respondió, encogiéndose de hombros y meneando
la cabeza, detrás de su cubre bocas rojo adornado con gatitos negros.
̶ ¡Una pena que
así sea! Este lugar vio tiempos mejores. Tal vez, la pandemia se llevó mucho
más que seres queridos. La humanidad está en vías de extinción, del mismo modo
que los dinosaurios, días después de la caída del meteorito que los hizo
desaparecer.
̶ ¿No cree que
exagera al compararnos con los dinosaurios? —preguntó con
sorna— El virus causó estragos en la población mundial, es cierto, pero no la
ha extinguido. De hecho, ha vuelto a crecer con similar ritmo al de antes de la
pandemia.
̶ Tal vez la
población mundial se haya recuperado, pero la humanidad es la que está en vías
de extinción. El Sars Cov 2, no solo mato personas, sino que a los
sobrevivientes nos distanció, ocultó nuestras sonrisas con un cubre boca y, lo
más grave, nos privó de dos elementos fundamentales que nos hacían humanos: El
beso y el abrazo, con los cuales llevábamos la vida a nuestros sentidos, la
confianza a nuestros sentimientos, la comunicación sin necesidad de decir una
palabra, y no dejar de mencionar todos los mensajes corporales cifrados y
transmitidos por un simple rosar de labios.
̶Sí, como también
la transmisión de enfermedades —dijo con visible repugnancia—. Esas
antihigiénicas prácticas son precisamente las causantes de aquellos decesos, y
de tantos otros, durante toda la historia de la humanidad. Aunque algunas
personas, como usted, añoren el tortoleo, como decía mi abuela, el
distanciamiento personal, la higiene de manos y demás prácticas, son el mejor
legado que nos dejó esta pandemia. Y disculpe mi insistencia… ¿Va a comprar
algún bouquet? Porque, si sólo vino a hablar, puede volver en una hora que es
cuando regresa la dueña. Estoy seguro que se entenderán.
Andrés, esbozó
una sonrisa debajo de su cubre boca y deseándole un buen día a la joven, volvió
con tristeza a ingresar en el caldo toxico al que llamaban la nueva normalidad.
Ya de regreso, y
tras haber logrado el objetivo que lo sacó de la comodidad de su departamento,
sin darse cuenta, enfilo hacia el kiosco de venta de flores. Ya no estaba la
joven. En su lugar, sentada el banco de madera, de espaldas a él, se hallaba
una mujer de unos 50 años preparando un diminuto ramo de violetas.
—Buenos días
señora… ¿Fría y bella mañana no? —dijo, con el corazón palpitante, iniciando la
conversación.
La mujer volteo,
y miró a Andrés, gratamente sorprendida.
—Hace muchos
años, un joven muy parecido a usted se detuvo a comprar un ramo de flores y le
vendí uno de violetas como este…—dijo, mientras sus ojos se iluminaron y su
sonrisa, como un sol, parecía traspasar el cubre boca que la ocultaba.
—Mire, que coincidencia…
Hace mucho tiempo una joven florista además de venderme un pequeño ramo, como
el que usted sostiene, me enseñó que lo que creemos son casualidades no son más
que faros que pone el destino para que no nos desviemos del camino que tenemos
marcado, y aunque insistimos en no verlos, estos se presentan ante nosotros con
una luz cada vez más brillante.
La mujer se
levantó, y desobedeciendo lo que durante los últimos años le habían inculcado, rompió el distanciamiento y se acercó a Andrés, colocó el ramillete en el
ojal del saco, y con embarazosa timidez lo abrazó. Mientras, el cómplice Tajy, el mismo que vio nacer y crecer su amistad, los ocultaba detrás de su enorme y añoso tronco, ellos, se sacaron el cubre boca y se dieron un inocente, aunque cálido, beso con el que se transmitieron un mensaje indescifrable para el resto del mundo…
Tal vez, el meteorito coronado, no cumplió totalmente
con su objetivo de destrucción y esta vez estos y otros rebeldes dinosaurios sobrevivan
a la hecatombe.
sábado, 7 de agosto de 2021
viernes, 16 de julio de 2021
jueves, 8 de julio de 2021
Distinto, pero no por eso menos deleitable
Cuando los escritores vemos el
anuncio de un concurso literario lo primero en que pensamos es “¡qué lindo
seria ganarlo!”. Sin embargo, en ocasiones, se puede ganar mucho más que el
premio mayor en sí y CUENTO DIGITAL ITAU es uno de esos certámenes, ya que, al
ser de carácter internacional, nos permite, por un lado, medir nuestras letras
con las de miles de escritores de países y realidades diferentes y por otro, el
ir más allá de lo que conocemos como cuento.
En un mundo donde la tecnología y
la virtualidad es algo fundamental, CUENTO DIGITAL ITAÚ abre una nueva puerta a
la literatura nacional mediante la creación de cuentos que van más allá de lo
tradicional. Cuentos mediante los cuales, gracias a audios, videos, imágenes y
recursos informáticos, el lector podrá disfrutar de una experiencia distinta, ya
que su imaginación no solo se valdrá de lo que se lee, sino que también, de
todas las sensaciones de los distintos recursos que se le ofrecen en aquel
texto. Por ese motivo este certamen es un reto a la imaginación de nuestros
escritores para dar un paso más allá y como aquella cocinera que tomo como
desafío el haber puesto mayor cantidad de harina de maíz a la sopa preferida del presidente paraguayo Carlos Antonio López (1844-1862) y cocinarla en el tatakua en una olla de hierro,
creando así a la sopa paraguaya, CUENTO DIGITAL ITAÚ, nos permite sorprender
con nuestra propia sopa “literaria digital” paraguaya, distinta al original,
pero no por eso menos deleitable.
Si bien soy de aquellos que
todavía prefieren el olor de los libros de papel y la sensación de este al
pasar una hoja, les puedo asegurar que, durante todos los 5 años que estuve
como jurado de selección, disfruté muchísimo de este distinto tipo de cuentos
con los cuales, los escritores paraguayos, ya han demostrado estar a la altura
del desafío.
¡Anímense a participar y hagamos
que Paraguay, este año, llegue a la sima del podio! Y si no lo logramos… no
importa, ya que como dijo en 1908 el Barón Pierre de Coubertin en su discurso
de inauguración de las olimpiadas de Londres “…lo esencial en la vida no es lograr el éxito sino esforzarse por
conseguirlo” y yo agrego, disfrutando mientras creamos nuestra nueva obra.
martes, 6 de julio de 2021
"El Bitsu de Guayabo" en Costa Rica
Editado por Editorial Clubdelibros, con prólogo de Oscar Brenes Cerdas, dibujos de Juan Moreno y diagramación de Natalia Domenech, desde hoy, "El Bitsu de Guayabo" se puede leer en Costa Rica ya que acaba de salir de imprenta.
El tránsito o
viaje chamánico es una técnica mística que permite al ser humano pasar de un
medio conocido y cotidiano a otro completamente nuevo y desconocido, y así ser
testigos del pasado y el futuro. Nos puede llevar a través del tiempo y el
espacio; pasar de la tierra al agua, de la luz a la oscuridad o como el
protagonista de este libro: adentrarse en las nieblas desconocidas (llevadas
por el fuerte viento sobre la cima de un coloso volcánico) puede trasladarnos a
nuestra siguiente nueva y grandiosa aventura al pasado precolombino. En nuestro
caso, podemos pasar de nuestra tediosa cotidianeidad con solo adentrarnos por
nuestra propia voluntad al mágico medio del interior de las páginas de un
libro.
Alejandro
Hernández y von Eckstein, como autor de esta obra, nos deja experimentar la magia ancestral
del continente Abya Yala (América) y
sus místicos: animales de poder, espíritus de la naturaleza, transformaciones
chamánicas en animales, adivinación. Todo ese misticismo que le da ese sabor
tan especial a los relatos que tienen como escenario las selvas vírgenes de
este maravilloso continente.
Se nos permite
además escuchar nuevamente los ecos de un pasado remoto, percibir de nuevo las
sensaciones del ayer, recorrer las calzadas de piedra del Monumento Nacional
Guayabo en Turrialba, justo en su mayor punto de apogeo, contemplar sus altos
ranchos de techumbre cónica y sus firmes basamentos circulares de cantos de
piedra, mudos testigos de las historias y vivencias de quienes habitaron en su
momento sobre ellos. Podremos, sobre todo, escuchar las aguas correr por el
acueducto que ha resistido al paso inmemorial del tiempo y dejarnos llevar por
este torrente cristalino por momentos históricos que marcaron posiblemente el
curso de la historia sin que ahora, en la actualidad, tengamos una noción
clara de su relevancia. Estoy seguro de que esto inspiró al autor a escribir
este relato cuando estuvo de visita en el sitio arqueológico desde el lejano
Paraguay.
Con esta
aventura, podremos imaginar cómo fueron los encuentros de los pueblos indígenas
que habitaron el norte de Centroamérica y la región de Mesoamérica, con los
pueblos de ascendencia chibcha que habitaron en su momento y sus descendientes
aún habitan lo que es ahora el territorio de Costa Rica y así conocer mucho más
de sus aspectos culturales.
Quizás luego de
leer este libro, la próxima vez que tengan la oportunidad de visitar Guayabo
vean las cosas de manera distinta, puedan percibir mejor y estar más receptivos
a esa historia escrita en piedra y selva; admirar a lo lejos al coloso
volcánico Turrialba y pensar que así mismo como lo contemplarán en el ahora
ustedes los ancestros indígenas lo admiraron en su momento: altivo y humeante
retando al cielo.
Pero ya no nos
retrasemos más y vayamos a nuestra cita con la aventura y la historia,
dejémonos guiar nuevamente por Víctor Ruanova, el protagonista, a un viaje en
el tiempo hacia el pasado prehispánico y vivamos de primera mano estas maravillosas
raíces ancestrales."
Óscar Brenes Cerdas.








