Cuentos en el blog

lunes, 22 de mayo de 2023

El monstruo de la casa de los gatos (PRESENTACIÓN)

 


Quizás prejuiciosamente, el motivo por el cual el género del terror no ocupe los primeros lugares entre mis lecturas favoritas, sea porque la mayoría de los autores de las novelas o cuentos de terror exacerban el morbo del lector, para atraparlo en su telaraña, llegando inclusive a abusar de este recurso, sin embargo, hay excepciones como de la que hoy les voy a hablar. Cuando mi editora y amiga la costarricense Evelyn Ugalde me invitó a leer El monstruo de la casa de los gatos de Daniel Garro, de quien ya había leído un par de magistrales novelas de ciencia ficción, decidí dejar a un lado estos prejuicios y disfrutar de esta atrapante historia, en la cual, la fértil imaginación e ingenuidad de Gabriel, un niño con capacidades diferentes, con ayuda de sus amigos, el capitán Jaudini, Richard Steward y Susi, enfrenta a una sombra monstruosa  y espeluznante que habita en una casona misteriosa, custodiada por gatos y ubicada en la frontera de un pequeñísimo pueblo sin nombre en donde vive el personaje e esta obra.

De esta manera Daniel Garro, sin dejar de mencionar a los monstruos de la deforestación que terminaran por destruirnos, bajo el manto de la ingenuidad de un niño, compara a un Monstruo secuestrador de amigos invisibles, con el MIEDO A LA SOLEDAD, que siente Gabriel al perder a su madre, primero alejada de él por el novio de esta y después por un accidente de tránsito que la llevó al borde de la muerte, como también, posteriormente a la desaparición del capitán Jaudini ( amigo y confidente imaginario en el cual se refugia el personaje)

El monstruo de la casa de los gatos es una novela atrapará tanto al joven lector, que disfrutará cada uno de los capítulos, como al lector adulto, quien al ponerse en la piel del personaje y leer entre líneas, descubrirá a un libro que le hará desnudar a esos monstruos y fantasmas de los que habla Stephen King, cuando dice: “Los monstruos son reales, y los fantasmas también: viven dentro de nosotros y, a veces, ellos ganan”.

Es posible que se pregunten ¿A qué monstruos y fantasmas se refiere este autor norteamericano? Y yo les responderé: Los fantasmas del MIEDO y los PREJUICIO y los monstruos del ODIO, DISCRIMINACIÓN, entre otros engendros que muchas veces sin darnos cuenta anidan en nuestro ser y a los que tenemos la obligación de vencer.  

Finalmente, felicito al autor por soñar despierto y escribir El monstruo de la casa de los gatos, pues, como dice otro grande de este tipo de narrativa, Edgar Allan Poe,

 “Los que sueñan de día son conscientes de muchas cosas que escapan a los que sueñan sólo de noche”

lunes, 20 de junio de 2022

Entrevista de la boocktober Nair Pereira Alcaraz


A continuación una extensa nota que me hiciera la joven booktober Nair Pereira, durante la última Feria del Libro de Asunción, donde hablamos de la trilogía de "El fotógrafo de loma Tarumá" y la tetralogía de "Waty el escriba" entre otros temas.







miércoles, 1 de junio de 2022

Lo que ocultan las olas(PRESENTACIÓN)

 


Ya desde la mitología griega, se nos ha hablado sobre las sirenas, esos seres descriptos, algunas veces, como mujeres aladas con garras de ave, y otras como seres mitad pez y mitad mujer que encantaban a los incautos marineros con sus melodiosas voces. Es sobre estas últimas, que nos habla Homero, el filósofo no el Simpson, en su novela “La Odisea”, donde relata minuciosamente como el pobre Odiseo, en su periplo para regresar a Ítaca, ordenó a sus marinos que lo ataran al palo mayor de su embarcación y pusieran cera en sus oídos para así evitar ser presa del influjo de los seductores cantos sirénidos.

La Odisea, fue la desdicha para las sirenas, ya que, debido a los juglares y trovadores, esta historia se desparramo como reguero de fuego griego, porque los chinos todavía no habían inventado la pólvora, y fue así que los marineros lograron escapar para siempre de este peligro oceánico sin falda, pero con escamas.

Por centenares y centenas de años las sirenas dejaron de verse salvo contadas excepciones, como la vez en que Colon y sus marineros las descubrieron en el mar de los sargazos. O cuando, una ellas, fue vista en una rocosa playa danesa por Hans Cristian Andersen. Fue tal vez en este encuentro, que las sirenas reconociendo el poder de la escritura decidieron cambiar de táctica y reinventarse. Ya no cantarían, ahora escribirían. De hecho, no sé ustedes, pero yo, no veo muy atrayente a una sirena cantando un reguetón… Pero ese es otro tema.

Muchos de ustedes me pedirán pruebas de lo que digo, y no los culpo. Yo también lo haría. Por eso esta noche les traigo esas pruebas. Por un lado, junto a mí, tengo a una verdadera sirena.

-Lo lamento Nancy tuve que decirlo.

Sí, como lo escuchan, ella es una sirena que, convertida en escritora, logra, con la palabra escrita, atrapar a los lectores del mismo modo que sus antepasados lo hacían con el canto. Es por este encanto que la novela “Lo que ocultan las olas”, de la sirena Nancy Solís, me atrapó perdidamente y sin posibilidad de escape, desde la primera letra hasta el punto final. Sí, me apresó y sumergió en un delicioso mundo cargado de bellezas submarinas y romance, como también intrigas y el flagelo de la contaminación. Pero esto no ha ocurrido solo conmigo al leer esta novela, sino que ha atrapado a editores, como lo pueden atestiguar Evelyn Ugalde, editora de CLUBDELIBROS Costa Rica, y Nilda Días de Fausto, aquí presentes. También ha capturado a centenares de lectores costarricenses quienes en los últimos 10 años han devorado varias ediciones de esta novela. Y como si esto no fuera poco, el poder hipnótico de la escritura de Nancy es tal, que ha logrado que sus lectores pidan la segunda parte y fue así que, en Costa Rica, en 2016, se publicó “Bajo las aguas” novela que de seguro pronto también podrán disfrutar los lectores de, como decía Roa Bastos, esta isla rodeada de tierra a la que llamamos Paraguay.   

Cuando los cuentos crecen(PRESENTACIÓN)

 


 


El periodista y escritor italiano Ítalo Calvino, escribió: «Un clásico es un libro que nunca ha terminado de decir lo que tiene que decir» y creo que tiene mucha razón. No solo con los clásicos, ya que el apasionado por la lectura, aquel que al llegar al punto final quiere más del agua de esa fuente mágica encerrada en un libro, empujado por su imaginación, casi siempre se pregunta: ¿Qué pasó después?

Con seguridad, los aquí presentes, en algún momento de sus vidas leyeron o les leyeron las historias de Blanca Nieves o de la Cenicienta. Asique les pregunto: ¿Creen ustedes que realmente estas jóvenes vivieron felices y se hartaron de comer perdices durante toda la vida? ¿Y si eran vegetarianas, las habrán obligado a comer perdices?  O por otro lado ¿Qué habrá hecho Gulliver durante la pandemia, con su síndrome de viajero? ¿Qué exigencias sanitarias le pedirá la aduana de Liliput para ingresar? Estas u otras interrogantes llevaron a Evelyn Ugalde a plantearse, ¿Por qué los personajes de los cuentos clásicos no podrían decirnos un poco más de sus vidas?

Con esto en mente, Evelyn, se propuso que varios cuentos clásicos crecieran, se transformaran y vieran nuevamente la luz en “Cuando los cuentos crecen”. Y fue así como con su vivaz y picara escritura creo una brecha en el punto final de varios cuentos clásicos dejándonos ver, a través de esta, hilarantes situaciones de nuestros queridos personajes en la actualidad y en su día a día mucho después de ese “y fueron felices”….

Celulares, computadoras, dentífricos mágicos, ascensores, spas y shoppings son los lugares y elementos donde Pinocho, Cenicienta, Blanca Nieves, Gulliver, Rapuncel y otros nos develan el gran misterio de ¿Qué pasó?

Umberto Eco dijo una vez: «El mundo está lleno de libros preciosos que nadie lee» Esta frase, lamentablemente, es una dolorosa realidad a la que J. K. Rowling responde diciendo: «Si no te gusta leer, no has encontrado el libro correcto». Es mi mayor deseo que esta preciosa joyita llamada Cuando los cuentos crecen sea para varios de ustedes ese libro correcto.

sábado, 29 de enero de 2022

Chau...

 

El escritor Friedrich Schiller dijo una vez: “No es la carne y la sangre, sino el corazón, lo que nos hace padres e hijos”

El 28 de enero de 2022, la guadaña de la vida, guiada sabiamente por aquel que todo lo sabe y ve, ha dado un corte en mi vida, y en la de mi familia, marcando un antes y un después. Todo ha cambiado para nosotros. Mi papá ya no está.

Ya no podré ilusionarme con una milagrosa recuperación, con un imposible retroceso temporal, y volverlo a ver sentado en la cocina, tomando sus interminables mates, escuchando eternamente las noticias y las peleas de los políticos en su radio. Ya no me impacientaré por esa calma, que sólo él poseía, ni lo volveré a ver masticar un millón de veces un bocado para antes de introducir el siguiente, a modo de reproche por mi manera de “tragar” la comida, decir: ¿Sabes que estas comiendo? ¡Comes tan rápido que seguro no sabes que gusto tiene lo que estas comiendo!... Ya no…Ya no hay vuelta atrás.

Sin embargo, y a pesar de todo eso, tengo la alegría que, por fin, se ha liberado de ese deteriorado “estuche” que, después de exactamente nueve décadas, sólo le servía para mantenerlo acostado en una cama sin poder siquiera caminar dos pasos. Preso seis meses en un mundo que ya no era el suyo.  

Ya no habrá partidas de ajedrez, horas de desvelo y angustias por llevar el puchero a la mesa, no habrá tardes de barriletes, ni prácticas de caligrafía, tampoco tendrá que explicarme mil y una vez los “quebrados”, como él les decía a las fracciones, ni tampoco los ejercicios de raíz cuadrada, limites, derivada, e integrales, o los balances y asientos de contabilidad. Ya no existirán aquellos consejos cómplices y, aunque ya tenga 55 años, extrañaré sus orientaciones, aunque sin impedir que recorra mi camino y estando siempre ahí para darme una mano cuando metía la pata.

Una nueva etapa comienza para toda la familia, sin embargo y aunque ya no pueda compartir aquellas pequeñas grandes cosas que forjaron y seguirán forjando mi vida, nada hará que este hombre, extraña combinación de sentimientos y razón, deje de ser lo que fue desde el primer día que lo vi: MI PAPÁ.

“No importa quién fue mi padre. Lo importante es a quién recuerdo yo que lo fue”.

 Anne Sexton

Hasta pronto papá, nos vemos en el siguiente plano dimensional.

martes, 2 de noviembre de 2021

Empezando la vuelta 55

 

Una vuelta más al sol, la 54 ha terminado. Una vuelta que, si bien no fue tan grave para mi persona, como la anterior, no dejo de ser complicada en parte, aunque también satisfactoria. Y es que de eso se trata la vida, de subir y bajar. Subir, disfrutando cada éxito y bajar, aprendiendo de los golpes para tomar impulso y volver a subir.

En el ámbito literario, dos libros se sumaron: Conocer, imaginar y Creer, mi “hijo” número 20, publicado en Paraguay por editorial En Alianza y El Bitsu de Guayabo, aunque ya publicado en Paraguay años atrás, es mi 2 libro costarricense salido de la fragua de CLUBDELIBROS Costa Rica. No menos satisfactorio fue, gracias a Milia Gayoso, ser parte de la antología de cuentos de autores nacionales, "Todos somos libros" publicada por editorial Ilíada de Alemania. Estos logros sumados a otra novela en proceso, algo de lectura y la vuelta a las visitas presenciales a los chicos de colegios que han leído mis libros, ha hecho que esta vuelta sea, espero, el impulso para la vuelta 55 e la que se divisa algo interesante.

En cuanto a los viajes, bueno… la pandemia todavía nos tiene acorralados entre la virtualidad y el recuerdo y aunque escuché por ahí que los siguientes viajes serán virtuales con cascos y lentes especiales a metaversos, yo paso. No cambio por nada esos puroversos por los viajes reales que espero volver pronto a realizar. Después de todo para viajes imaginarios me basta la buena lectura y mi teclado.

Y ahora, sin más, empiezo mi vuelta 55 alrededor del cada vez más candente sol, montado sobre esta desquiciada calesita, tratando, con otros quijotes, de hacer la diferencia .

domingo, 15 de agosto de 2021

Presentación de Lucy y el coronavirus de Mirta Roa

 


Estoy seguro que muchos de los aquí presentes, cuando niños, después de escuchar de nuestros padres o abuelos una historia de piratas o caballeros medievales, ha jugado a ser el héroe de estos relatos, combatiendo a feroces enemigos de peluche, encontrando tesoros ocultos en la impenetrable selva de nuestros jardines, o comandando una flota pirata de poderosas embarcaciones de latas de sardina en un océano contenido en la pileta de lavar la ropa.

Este ritual se lleva a cabo hace millones de años y no ha dejado de practicarse a pesar de que haya quienes digan que no tienen tiempo para leer a sus niños. Desde que el primer humano se sentó junto a un fogón a contar sus aventuras, las de algún antepasado, o las de su imaginación, estas además de afianzar un vínculo con el narrador, no solo sirvieron para que los que las escuchaban se divirtieran o jugaran con su imaginación, sino que también para que abrieran su mente a cosas y lugares desconocidos, además de un aprendizaje sobre los peligros que pudieran enfrentar.  

Tal vez la elaboración y complejidad de aquellas historias y las de hoy sea distinta, sin embargo, su finalidad es la misma: Transmitir un mensaje claro y, aunque acorde a la edad del destinatario, sin subestimar al receptor. Ese es el problema de muchos de los llamados cuentos infantiles en donde se cree que por empalagar con diminutivos el mensaje será recibido con beneplácito por la menuda platea que no acepta gato por liebre. Esto NO es lo que ocurre con Lucy y el coronavirus.

Esta historia, narrada por una tercera persona, tal vez la abuela de Lucy, plantea el actual tema del SARS COV 2, desde la perspectiva de una niña de 7 u 8 años y de como esta se enfrenta al nuevo escenario que le toca vivir. Con un lenguaje claro y sencillo, pero sin abusar con la inserción de molestos diminutivos, Mirtha Roa, nos introduce en el mundo de Lucy, una niña a la que de un día para el otro se le desinfla la ilusión de viajar para ir a ver sus abuelitos debido a un bichito con corona que viaja por pueblos y ciudades enfermando a todos. Con el ingenio propio de su edad, Lucy, enfrenta esta dificultad junto con Roby, su hermano menor, a quien le enseña a defenderse y cuidarse de este inoportuno virus al que, si bien los mantiene encerrados en su casa, logran vencer con su fértil imaginación y con la tecnología, gracias a la cual, virtualmente, pueden comunicarse y ver a sus queridos abuelos e ir a la escuela.

Aunque estoy convencido que para que un niño se convierta en un adulto lector, sus padres, abuelos, tíos y demás adultos que lo rodea deben dar el ejemplo del habito de la lectura y lo deben introducir en el maravilloso y mágico mundo de los libros, SERVILIBRO, en esta edición permite, gracias a la tecnología, que Mirtha, de forma virtual, les lea esta historia cada vez que lo deseen, mediante el escaneo, del código QR azul, adjunto a en la contratapa.

Sólo me resta agradecer a Mirta por haberme permitido presentar, este, su segundo libro y a ustedes que no se pierdan la oportunidad de hacer la diferencia leyéndoles a sus hijos, sobrinos y/o nietos este bello libro ilustrado por Carolina Falcone, hija de la autora…Por lo que este es un libro hecho en familia para la familia ¡Qué mejor manera de hacer un libro! ¿No les parece?


   

viernes, 13 de agosto de 2021

El regreso de la Florista

 



Era una mañana como cualquier otra de aquel momento histórico denominado por todos como la pandemia, de la cual, casi nadie recordaba su inicio. Lo frio y gris de aquel día era, si se quiere, sólo un complemento anecdótico. Las personas, indiferentes y más frías que el hielo, ocultas como Ninjas detrás de sus cubre boca, caminaban por las veredas o esperaban al transporte público, como impersonales autómatas rodeados de una especie de campo magnético que los mantenía sanitariamente distanciados.  En las calles, el caótico transito era el vivo reflejo de la intolerancia, egoísmo y rabia contenida en aquella sociedad alimentada por noticias, verdaderas o falsas, provenientes de medios tendenciosos, redes sociales y su propia inconformidad.

Como si fuera un fideo más de este toxico caldo, Andrés, caminaba con paso rápido por las desparejas veredas, corroídas por la desidia ciudadana y la inacción municipal, en dirección al vetusto hospital donde debía ver a un cliente que se negó a cerrar trato en forma virtual como lo hacían todos desde el inicio de la pandemia. Atravesó la avenida y se disponía a cruzar la plaza que lo separaba de su destino cuando, se detuvo sorprendido. Bajo la sombra de un añoso Tajy, se encontraba un coqueto kiosco de venta de flores. Los recuerdos, de una lejana y distinta época, volvieron a su memoria haciendo cambiar su destino.  Había caminado unos pasos cuando sobre un pequeño banco de madera vio sentada a una joven florista que le recordó a Violeta, La antigua propietaria del lugar, abandonado hacía décadas, con quien, hace una eternidad, había entablado una fuerte amistad.

La joven, de largos cabellos, que lucía una boina francesa roja, acorde a su informal vestimenta parisina, se hallaba de espaldas a Andrés cortando mecánicamente los tallos de unas rosas rojas con las que armaba un bello ramo. Al oír pasos, volteo en dirección a este y lo saludo:

—Buenos días señor ¿Puedo ayudarlo?... ¿Señor?  ̶ volvió a preguntar, con insistencia, al ver que su interlocutor sólo observaba sin decir palabra.

̶ Discúlpeme señorita, no me haga caso, es que…, bueno, no importa… Es que me sorprendió su habilidad al armar ese bouquet de rosas. Debe tener muchas ventas.

̶ Es solo práctica, en cuanto a la rentabilidad del negocio debería preguntarle a la dueña, porque si me pregunta a mí… Salvo para el 14 de febrero y otras fechas en donde se estila comprar flores, las ventas apenas cubren los costos  ̶ respondió, encogiéndose de hombros y meneando la cabeza, detrás de su cubre bocas rojo adornado con gatitos negros.

̶ ¡Una pena que así sea! Este lugar vio tiempos mejores. Tal vez, la pandemia se llevó mucho más que seres queridos. La humanidad está en vías de extinción, del mismo modo que los dinosaurios, días después de la caída del meteorito que los hizo desaparecer.  

̶ ¿No cree que exagera al compararnos con los dinosaurios? —preguntó con sorna— El virus causó estragos en la población mundial, es cierto, pero no la ha extinguido. De hecho, ha vuelto a crecer con similar ritmo al de antes de la pandemia.

̶ Tal vez la población mundial se haya recuperado, pero la humanidad es la que está en vías de extinción. El Sars Cov 2, no solo mato personas, sino que a los sobrevivientes nos distanció, ocultó nuestras sonrisas con un cubre boca y, lo más grave, nos privó de dos elementos fundamentales que nos hacían humanos: El beso y el abrazo, con los cuales llevábamos la vida a nuestros sentidos, la confianza a nuestros sentimientos, la comunicación sin necesidad de decir una palabra, y no dejar de mencionar todos los mensajes corporales cifrados y transmitidos por un simple rosar de labios.

̶Sí, como también la transmisión de enfermedades —dijo con visible repugnancia—. Esas antihigiénicas prácticas son precisamente las causantes de aquellos decesos, y de tantos otros, durante toda la historia de la humanidad. Aunque algunas personas, como usted, añoren el tortoleo, como decía mi abuela, el distanciamiento personal, la higiene de manos y demás prácticas, son el mejor legado que nos dejó esta pandemia. Y disculpe mi insistencia… ¿Va a comprar algún bouquet? Porque, si sólo vino a hablar, puede volver en una hora que es cuando regresa la dueña. Estoy seguro que se entenderán.

Andrés, esbozó una sonrisa debajo de su cubre boca y deseándole un buen día a la joven, volvió con tristeza a ingresar en el caldo toxico al que llamaban la nueva normalidad.

Ya de regreso, y tras haber logrado el objetivo que lo sacó de la comodidad de su departamento, sin darse cuenta, enfilo hacia el kiosco de venta de flores. Ya no estaba la joven. En su lugar, sentada el banco de madera, de espaldas a él, se hallaba una mujer de unos 50 años preparando un diminuto ramo de violetas.

—Buenos días señora… ¿Fría y bella mañana no? —dijo, con el corazón palpitante, iniciando la conversación.

La mujer volteo, y miró a Andrés, gratamente sorprendida.

—Hace muchos años, un joven muy parecido a usted se detuvo a comprar un ramo de flores y le vendí uno de violetas como este…—dijo, mientras sus ojos se iluminaron y su sonrisa, como un sol, parecía traspasar el cubre boca que la ocultaba.

—Mire, que coincidencia… Hace mucho tiempo una joven florista además de venderme un pequeño ramo, como el que usted sostiene, me enseñó que lo que creemos son casualidades no son más que faros que pone el destino para que no nos desviemos del camino que tenemos marcado, y aunque insistimos en no verlos, estos se presentan ante nosotros con una luz cada vez más brillante.

La mujer se levantó, y desobedeciendo lo que durante los últimos años le habían inculcado, rompió el distanciamiento y se acercó a Andrés, colocó el ramillete en el ojal del saco, y con embarazosa timidez lo abrazó. Mientras, el cómplice Tajy, el mismo que vio nacer y crecer su amistad, los ocultaba detrás de su enorme y añoso tronco, ellos, se sacaron el cubre boca y se dieron un inocente, aunque cálido, beso con el que se transmitieron un mensaje indescifrable para el resto del mundo…

 Tal vez, el meteorito coronado, no cumplió totalmente con su objetivo de destrucción y esta vez estos y otros rebeldes dinosaurios sobrevivan a la hecatombe.  

 

 

 

sábado, 7 de agosto de 2021

Novelas históricas sobre Asunción llegan con ÚH

 

jueves, 8 de julio de 2021

Distinto, pero no por eso menos deleitable

 


Cuando los escritores vemos el anuncio de un concurso literario lo primero en que pensamos es “¡qué lindo seria ganarlo!”. Sin embargo, en ocasiones, se puede ganar mucho más que el premio mayor en sí y CUENTO DIGITAL ITAU es uno de esos certámenes, ya que, al ser de carácter internacional, nos permite, por un lado, medir nuestras letras con las de miles de escritores de países y realidades diferentes y por otro, el ir más allá de lo que conocemos como cuento.

En un mundo donde la tecnología y la virtualidad es algo fundamental, CUENTO DIGITAL ITAÚ abre una nueva puerta a la literatura nacional mediante la creación de cuentos que van más allá de lo tradicional. Cuentos mediante los cuales, gracias a audios, videos, imágenes y recursos informáticos, el lector podrá disfrutar de una experiencia distinta, ya que su imaginación no solo se valdrá de lo que se lee, sino que también, de todas las sensaciones de los distintos recursos que se le ofrecen en aquel texto. Por ese motivo este certamen es un reto a la imaginación de nuestros escritores para dar un paso más allá y como aquella cocinera que tomo como desafío el haber puesto mayor cantidad de harina de maíz a la sopa preferida del presidente paraguayo Carlos Antonio López (1844-1862) y cocinarla en el tatakua en una olla de hierro, creando así a la sopa paraguaya, CUENTO DIGITAL ITAÚ, nos permite sorprender con nuestra propia sopa “literaria digital” paraguaya, distinta al original, pero no por eso menos deleitable.

Si bien soy de aquellos que todavía prefieren el olor de los libros de papel y la sensación de este al pasar una hoja, les puedo asegurar que, durante todos los 5 años que estuve como jurado de selección, disfruté muchísimo de este distinto tipo de cuentos con los cuales, los escritores paraguayos, ya han demostrado estar a la altura del desafío. 

¡Anímense a participar y hagamos que Paraguay, este año, llegue a la sima del podio! Y si no lo logramos… no importa, ya que como dijo en 1908 el Barón Pierre de Coubertin en su discurso de inauguración de las olimpiadas de Londres “…lo esencial en la vida no es lograr el éxito sino esforzarse por conseguirlo” y yo agrego, disfrutando mientras creamos nuestra nueva obra.

martes, 6 de julio de 2021

"El Bitsu de Guayabo" en Costa Rica


Editado por Editorial Clubdelibros, con prólogo de Oscar Brenes Cerdas, dibujos de Juan Moreno y diagramación de Natalia Domenech, desde hoy, "El Bitsu de Guayabo" se puede leer en Costa Rica ya que acaba de salir de imprenta.

Publicada en Paraguay en 2019 por editorial SERVILIBRO, esta novela, protagonizada por el escritor Víctor Ruanova, nos llevará a una remota Costa Rica precolombina en donde, entre chamanes, pasiones encontradas, la exuberante naturaleza centroamericana, y volcanes en erupción, solo se puede sobrevivir respetando a la naturaleza y creyendo que todo es posible...
Acompaña a la novela una guía didáctica con la cual, el lector, podrá profundizar, de forma amigable y divertida, los temas desarrollados en esta.
A continuación, les dejo el prólogo de esta edición.

"Viajar en el tiempo para la ciencia teóricamente es imposible, pero, para beneficio nuestro, la imaginación humana no tiene límites, y con ella podemos vivir presentes alternativos al actual, proyectarnos a un futuro posible y hasta distópico, incluso viajar a un evento pasado, ya sea histórico o de fantasía. 

    El tránsito o viaje chamánico es una técnica mística que permite al ser humano pasar de un medio conocido y cotidiano a otro completamente nuevo y desconocido, y así ser testigos del pasado y el futuro. Nos puede llevar a través del tiempo y el espacio; pasar de la tierra al agua, de la luz a la oscuridad o como el protagonista de este libro: adentrarse en las nieblas desconocidas (llevadas por el fuerte viento sobre la cima de un coloso volcánico) puede trasladarnos a nuestra siguiente nueva y grandiosa aventura al pasado precolombino. En nuestro caso, podemos pasar de nuestra tediosa cotidianeidad con solo adentrarnos por nuestra propia voluntad  al mágico medio del interior de las páginas de un libro.

    Alejandro Hernández y von Eckstein, como autor de esta obra, nos deja experimentar la magia ancestral del continente Abya Yala (América) y sus místicos: animales de poder, espíritus de la naturaleza, transformaciones chamánicas en animales, adivinación. Todo ese misticismo que le da ese sabor tan especial a los relatos que tienen como escenario las selvas vírgenes de este maravilloso continente. 

    Se nos permite además escuchar nuevamente los ecos de un pasado remoto, percibir de nuevo las sensaciones del ayer, recorrer las calzadas de piedra del Monumento Nacional Guayabo en Turrialba, justo en su mayor punto de apogeo, contemplar sus altos ranchos de techumbre cónica y sus firmes basamentos circulares de cantos de piedra, mudos testigos de las historias y vivencias de quienes habitaron en su momento sobre ellos. Podremos, sobre todo, escuchar las aguas correr por el acueducto que ha resistido al paso inmemorial del tiempo y dejarnos llevar por este torrente cristalino por momentos históricos que marcaron posiblemente el curso de la historia sin que ahora, en la actualidad, tengamos  una noción clara de su relevancia. Estoy seguro de que esto inspiró al autor a escribir este relato cuando estuvo de visita en el sitio arqueológico desde el lejano Paraguay. 

    Con esta aventura, podremos imaginar cómo fueron los encuentros de los pueblos indígenas que habitaron el norte de Centroamérica y la región de Mesoamérica, con los pueblos de ascendencia chibcha que habitaron en su momento y sus descendientes aún habitan lo que es ahora el territorio de Costa Rica y así conocer mucho más de sus aspectos culturales.

    Quizás luego de leer este libro, la próxima vez que tengan la oportunidad de visitar Guayabo vean las cosas de manera distinta, puedan percibir mejor y estar más receptivos a esa historia escrita en piedra y selva; admirar a lo lejos al coloso volcánico Turrialba y pensar que así mismo como lo contemplarán en el ahora ustedes los ancestros indígenas lo admiraron en su momento: altivo y humeante retando al cielo.

    Pero ya no nos retrasemos más y vayamos a nuestra cita con la aventura y la historia, dejémonos guiar nuevamente por Víctor Ruanova, el protagonista, a un viaje en el tiempo hacia el pasado prehispánico y vivamos de primera mano estas maravillosas raíces ancestrales."  

 

    Óscar Brenes Cerdas.

 

martes, 15 de junio de 2021

Mitad del año, mitad del mes

 



Era el 1 día de clases de 1977 y la maestra le indico “al nuevo” que se siente junto a mí. Bajo y de pelo castaño, lo primero que hizo fue sacar un cuaderno forrado con diseños egipcios y sarcófagos de Tutankhamon. Para que… desde ese momento comenzamos a conversar y nuestra amistad fue creciendo a pasos agigantados ya que nuestros gustos por Egipto y en especial sobre el reino animal eran casi iguales. A este encuentro le siguieron carreras y expediciones en bicicletas por arroyos contaminados; búsqueda de huellas de pumas imaginarios, el más cercano estaría a varios kilómetros de distancia en algún zoológico; lanzamientos de aviones y cohetes de papel y pólvora tripulados por hormigas y saltamontes; en fin, infinidades de locuras de niños y adolescentes que solo los verdaderos amigos contados con los dedos de una mano, esos casi hermanos, pueden entender.

Mucha agua ha pasado por debajo del puente de nuestras vidas y, como es lógico, muchos de los acontecimientos vividos nos fueron cambiando y transformando en lo que somos hoy, sin embargo, ni el tiempo, ni la distancia de más de 1500km y una frontera de por medio han podido destruir aquella amistad y nunca perdimos contacto, a pesar que las comunicaciones no eran como las que conocemos hoy en día. Por eso, hoy, en la mitad del año y en la mitad del mes, como suele decir él, levanto mi copa para festejar un año más de vida de mi hermano del corazón, Leopoldo Bussio.

¡Muchísimas felicidades Leo!!! Por varios años más.

lunes, 3 de mayo de 2021

Publicando en el viejo mundo.

 


Empezamos mayo con la publicación de un cuento en la antología, de autores de Paraguay, “Todos somos libros” publicada en Alemania, en formato físico y digital, para el público hispanohablante por editorial Ilíada de Berlín.

Muchísimas gracias a la Antóloga Milia Gayoso y al editor Amir Valle que eligieron el cuento “El ramo de rosas”, de mi autoría, para ser parte de este interesante material.

viernes, 23 de abril de 2021

!Feliz día del libro!

 

El escritor francés William Somerset Maugham, dijo: “Adquirir el hábito de la lectura es construirse un refugio contra casi todas las miserias de la vida” y concuerdo plenamente con él.

Qué bien nos hace el desenchufarnos, aunque sea por unos minutos, con un buen libro. Un libro que, gracias a su lectura, nos haga viajar a historias fantásticas provenientes desde el fondo de la mente, corazón y espíritu, de hombres y mujeres que, sin egoísmo, compartieron horas de su vida para plasmarlas en el papel. Historias, encerradas en un libro o un código decodificado por una tablet o un Smartphone, que pueden convertirse en nuestra mejor compañía en las largas esperas en la cola de un banco, en
un extenuante viaje en bus o tren, o en la más solitaria soledad, haciéndonos olvidar que no podemos, mientras el bicho coronado siga suelto, sentir el corazón del otro en un abrazo. Historias que nadie conocería si no fuera por un verdadero equipo de personas que, desde el escritor al librero, pasando por correctores, diagramadores, dibujantes, editores, imprenteros y distribuidores, dan todo de sí para que estas lleguen a nuestros sentidos en forma de libro.

Estamos transitando un año extremadamente difícil, donde un libro puede hacer una gran diferencia. Un año en el cual todas estas personas invisibles que se encuentran detrás del libro siguen trabajando en la publicación de nuevos títulos para beneficio de los lectores.

Es por ello que, en el día el libro, agradezco, además de a los escritores, a cada una de las editoriales y sus colaboradores, que, en pandemia, siguen apostando por la publicación de nuevos viajes en forma de libro, para que, con ellos, el lector, construya un refugio hasta la llegada de ese anhelado abrazo que nos indique que el miserable con corona ya no está y afuera, el sol, volvió a brillar.    

jueves, 25 de marzo de 2021

Una noche sin luna ni estrellas: El contrataque de la ignorancia



Confucio dijo: “La ignorancia es la noche de la mente: pero una noche sin luna y sin estrellas.”
Es precisamente durante la noche de hoy, 25 de marzo, que un grupo de inadaptados ignorantes, nuevamente en menos de una semana, ingresaron con saña a atracar la tradicional librería SERVILIBROS, ubicada como todos sabemos en la céntrica plaza uruguaya.
Al saquear una librería, estos inadaptados, no sólo roban una librería sino a lo que esta representa, o sea: La salida de la ignorancia. Sé que algunos que leen este escrito, disculparan a estos vándalos desarraigados, echándole la culpa, a la pobreza, a la falta de trabajo, al gobierno, o al coronavirus. Sin embargo, la verdadera culpa la tiene la IGNORANCIA. Es esta ignorancia la que los lleva a perpetrar este delito y no el posible botín que pudieran encontrar. Todos sabemos de qué de la cultura nadie se enriquece. Entonces, ¿por qué tomarse la molestia de “teletransportarse” al interior de la plaza sin ser vistos, ya que otra manera no veo de ingresar a través de las rejas de más de dos metros de alto y sus ocho portones cerrados, y dañar más que robar a aquella emblemática librería? Sólo la IGNORANCIA, el miedo al conocimiento y el miedo a tener criterio propio mediante la lectura, es la respuesta. Solo seres con criterio propio, mediante la lectura y la cultura podrán enfrentar a la pobreza y sobre todo a la ignorancia y la incultura del pobre angá “hace eso porque es pobre, vos aguántate porque sos rico”. Pero resulta que ese ¿rico?, en este caso SERVILIBRO, tiene lo que tiene gracias al trabajo de sol a sol de todos sus miembros quienes apuestan, más allá del lucro, por los talentos nacionales, para que aquella noche sin luna ni estrellas que nos hablaba Confucio, en la que hoy estamos inmersos, en algún momento se transforme en un radiante amanecer sin nubes.
Como dijo el escritor holandés Johan Huizinga: “Si deseamos preservar la cultura, debemos continuar creándola”. Y estoy seguro que con la ayuda de todos los que aportamos a la cultura nacional, SERVILIBRO, se recuperará y seguirá creando cultura, apoyando a los distintos creadores de la cultura y remando a favor de un pueblo leído, con criterio y capaz.
Mi total apoyo a Vidalia Sánchez y a todo el personal de SERVILIBRO y mi más ferviente deseo que aquellos que tuvieron que ver con estos hechos delictivos tengan su merecido como corresponde.
AHvE

martes, 23 de febrero de 2021

Conocer, Imaginar, Creer

"Conocer, imaginar, creer", es una novela en la cual tres adolescentes, Jorgito, Claudita, Nahuel y una arqueóloga, la tía Ali te demostraran que, conociendo, imaginando y creyendo, todo es posible si se trabaja en equipo respetando el medio ambiente, el patrimonio cultural y ayudando a los demás.
Acompaña a Claudita, Jorgito y Nahuel, en sus viajes por el tiempo, y la literatura y por el fascinante reino animal, mientras la tía Ali viaja a los antiguos campos de la batalla de Estero Bellaco y a las ciudades uruguayas de San José de Mayo y Salto para descubrir, mediante la tecnología forense, un misterio arqueológico.