Cuentos en el blog

lunes, 29 de octubre de 2018

Bibliografía Aventuras a lo Supremo


El trabajo de investigación que se llevó a cabo para la creación de esta novela fue realizado casi en su totalidad a través de libros e Internet
Libros consultados:
  • Lecciones de historia Paraguaya, Víctor Natalicio Vasconcellos, Edición del autor, Paraguay, 1970.
  • El Paraguay colonial, Efrain Cardozo, Ediciones Niza, Buenos Aires, 1959.
  • Espías del Dictador Francia, Benjamin Vargas Peña, Edición del Autor, Argentina, 1982.
  • La vida solitaria del Dr. José Gaspar de Francia, Dictador del Paraguay, Justo Pastor Benitez, Carlos Schauman editor,2ª edición, Asunción, 1984.
  • Vicente Antonio Matiauda, Soldado paraguayo de Artigas, Margarita Duran Estragó,SERVILIBRO, Paraguay , 2004.
  • Augusto Roa Bastos "Caidas y resurrección de un pueblo", Ruben Bareiro Saguier, SERVILIBRO, Paraguay,2006.
  • Cuentos completos, Augusto Roa Bastos, DEBOLSILLO, España, 2008.
  • 2000 leguas por debajo de América, Emilio Salgari, Editorial Acme, Argentina, 1976.
  •   Popol Vuh, Libro sagrado de los mayas, Ediciones Libertador, Argentina, 2009.
Entre las páginas web utilizadas se encuentran:
  • https://www.facebook.com/asociacion.manduara/photos/a.463009806457/10152612676966458/?type=3&theater
  • http://www.abc.com.py/edicion-impresa/suplementos/abc-revista/casa-de-los-gobernadores-258323.html
  • http://www.artigas.org.uy/archivos/pdf/biblioteca_escolar/Artigas%20en%20el%20Paraguay.pdf
  • https://cvc.cervantes.es/actcult/roa/cronologia/cronologia01.htm
  • https://www.ultimahora.com/iturbe-el-pueblo-donde-nacio-la-literatura-roa-bastos-n1090277.html
  • http://elarcondelahistoria.com/expulsion-de-los-jesuitas-de-las-tierras-de-america-27031767/
  • http://www.abc.com.py/edicion-impresa/suplementos/abc-revista/vestigio-en-riesgo-295258.html
  • https://es.wikipedia.org/wiki/Villa_Florida
  • http://www.cultura.gov.py/2012/04/cultura-restaura-sus-museos/
  • http://www.cultura.gov.py/2011/09/se-habilitaron-reformas-en-el-museo-casa-yegros-de-quyquyho/
  • https://www.youtube.com/watch?v=_LExmQDWT64
  • http://www.musicaparaguaya.org.py/profundo5.htm
  • http://surmilenario.blogspot.com/2012/02/serpiente-amaru-sabiduria-en-el-cielo-y.html
  • http://palaeos-blog.blogspot.com/2013/01/el-primer-plesiosaurio-de-agua-dulce.html
  • https://es.wikipedia.org/wiki/Mesosaurus
  • https://www.icog.es/TyT/index.php/2016/02/almejas-de-agua-dulce-que-fueron-pisoteadas-por-dinosaurios/
  • http://www.portalguarani.com/2499_manuel_atanasio_cabanas.html
  • http://www.geologiadelparaguay.com/cratones.htm
  • https://es.wikipedia.org/wiki/Extinci%C3%B3n_masiva_del_P%C3%A9rmico-Tri%C3%A1sico
  • https://www.ultimahora.com/kururu-kua-la-caverna-acuatica-que-se-ocultaba-el-amambay-n743811.html
  • https://es.wikipedia.org/wiki/Emilio_Salgari
Agradezco especialmente a Mirta y Carlos Roa M. por su valiosa colaboración y a Alessandro von Eckstein, Feliciano Acosta y Fernando Targas quienes realizaron las traducciones de los textos en italiano, guaraní y portugués respectivamente.

jueves, 23 de agosto de 2018

Leer nos hace libres


Hace muchos años, mi querida  profesora de historia Margarita Arias me dijo que la mente es la más poderosa y eficiente máquina del tiempo, que con ella podemos viajar a cualquier época o lugar con sólo desearlo. Ahora bien, sabemos que toda máquina necesita un motor, en este caso la imaginación, y para que ese motor funcione se requiere de un combustible, y este, es la lectura.

 Se dice que “leer nos hace libres”. Libres de pensamiento, libres por tener criterio propio y no dejarse manejar por una moda o por lo que les digan, libres de nadar contra la corriente si se desea y se cree que es lo correcto.  Sin embargo, a pesar de todas estas bondades, porque ¿Quién no quiere ser libre?, hay quienes no leen. Y no leen, no porque no sepan hacerlo, sino porque argumentan no tener tiempo, porque es aburrido, porque hay otras opciones donde no se requiere esfuerzo mental… En fin, miles de excusas que aquellos que estamos en la misión del fomento de la lectura tenemos la obligación de rebatir mostrando y demostrando que la lectura es divertida, que puede mitigar, en parte, la soledad de un asilo de ancianos, distraer al enfermo en un hospital, hacer pasar el tiempo en un viaje en bus, que puede dar un momento de alegría y hacer la diferencia en un niño de un lugar lejano en un rincón del país.
También debemos hacer entender que el pequeño esfuerzo que se debe hacer para leer, es millones de veces más provechoso, e inclusive más rentable, que estar horas atrás de un realiti, un bailando, cantando , cocinando por un sueño o varias horas al día revisando el facebook o el wasap para ver el meme del político o de la modelo del momento.  
Es probable que muchos de ustedes piensen que soy un ingenuo quijote y que contra la tecnología no se puede. En parte tienen razón: Sí soy un quijote del fomento de la lectura y de la historia pero no estoy en contra de la tecnología sino que quiero que ella sea mi aliada. Quiero usar la tecnología no que ella me use.
Es muy común ver padres de familia, docentes o  personas de nuestro entorno que, aunque con buenas intenciones, al castigar a sus hijos por algún motivo les sacan el celular y los mandan a leer. Este hecho genera una repulsión automática del niño hacia el libro, quien inconscientemente se transforma en su enemigo, siendo esta reacción precisamente lo contrario de lo que sus padres buscaban originalmente.
Para fomentar hoy la lectura, en especial a los niños llamados de la generación Z, esos que nacieron con internet y un celular en la mano, debemos hacer de la tecnología nuestro aliado, no "el cuco" que "pervierte la mente del niño", como se decía hace algunas generaciones atrás del cómic. Uno de los elementos que la tecnología nos brinda como nexo para esa alianza deseada entre la lectura y la interacción con el ciberespacio es el código QR.  O sea, al insertar esta imagen o código QR dentro del texto, el niño podrá acceder desde su celular, por medio de una aplicación, a información adicional que enriquece a ese material que se está leyendo, como por ejemplo enlaces a páginas web informativas sobre el tema tratado, videos de los lugares descriptos, comentarios del propio autor, realidad aumentada, entre otros.
Como el QR hay decenas de opciones para hacer pasar a la lectura al siguiente nivel y, de paso hallar nuevos aliados, nuevos lectores.
Por suerte en Paraguay somos varios los quijotes del fomento de la lectura que pretendemos hacer la diferencia y, en el proceso, motivar a otros para que se sumen a esta quijotada que tanto bien puede hacer al país. Y aunque digan que esta diferencia es el equivalente a una gotita en el mar, por lo menos se hizo y estoy seguro que gotita a gotita lograremos un mar de lectores.

martes, 12 de junio de 2018

De ferias y libros que buscan dueños

Me quedé con las ganas de varios libros. ¿Cuánto cuesta este de Murakami? 130.000 dijo el vendedor sin pestañear. Entonces pensé para mis adentros, en lo mucho que me cuesta vender cualquiera de mis libros, cuyos precios no pasan de 35.000 guaraníes.
¿Y esta edición completa de García Márquez? Mejor no les cuento la respuesta. Me conformé con un libro más barato que el autor japonés publicó hace ya varios años, y continué esperando el momento de decidirme a pagar casi 200.000 por el último libro de Harper Lee. Sí, estoy hablando de mi experiencia en la Feria Internacional del Libro de Asunción, edición 2018, que ayer cerró sus puertas.
Parafraseando a Chiquita Barreto me dije a mí misma: Mi misma, dejá de sentirte mal por no poder comprarte veinte libros, estás acá para acercar a los niños la lectura, no para leer vos. Tiene razón la Barreto, hay que aclarar bien las cosas para encontrar el lado positivo a la muestra librera, una de las más completas que he visto en los últimos años, en cuanto a actividades se refiere.
Al contrario de lo que sostenía hoy en la red social Facebook un apreciado historiador que no voy a nombrar para que no me fumigue: la feria estuvo llena de maestros y de escolares. Los he visto con mis propios ojos, porque Dios me ha regalo energía para ir casi todos los días a cumplir con algún enriquecedor compromiso.
Sólo para nombrar algunas actividades muy convocantes en torno al libro y a la lectura, quiero mencionar al Safari Cultural Yoleo que organiza la Unesco con el Ministerio de Educación, y que en dos jornadas, dedicadas a la literatura y a la historia, juntó a alumnos de colegios de varias partes del país, como Benjamín Aceval (Chaco) y Sapucai, además de Asunción y alrededores.
Las actividades denominadas “Encuentro con el autor”, y que se han desarrollado prácticamente todos los días de mañana y de tarde, han juntado a los alumnos lectores con los autores de los libros que trabajan en las aulas, con maravillosos resultados para ambos. Los niños tienen la posibilidad de despejar todas sus dudas con respecto a la obra y descubren que el escritor/a es un ser de carne y hueso que lleva al papel hechos cotidianos condimentados con la fantasía. Y los escritores se nutren del cariño de esos lectores de estreno o ya experimentados.
Otras de las actividades fantásticas que se realizaron en el marco de la FIL 2018 son las que llevó a cabo Clubdelibros Paraguay. Liderado por dos quijotes: Feliciano Acosta y Alejandro Hernández, este año convocaron a dos representantes de las centrales de Costa Rica (Evelyn Ugalde ) y de Argentina (Patricia Aurelio), y realizaron unas jornadas maratónicas e inolvidables que los llevó hasta Concepción y hasta a una escuela de 120 alumnos en una pequeña localidad que queda cruzando el río, además de todas las que realizaron dentro de la feria. También se debe destacar el trabajo de los narradores y cuentacuentos que trabajaron muchísimo y tuvieron eventos muy concurridos.
En cuanto a los maestros, la editorial Atlas organizó una jornada de capacitación docente, dictada por Nelson Aguilera, a la que acudieron muchísimos docentes. Esto enmarcado entre las actividades diarias dirigidas a los mismos, en lo que se llamó Semana de la Educación, con muchos actos.
No podemos dejar de mencionar las presentaciones de nuevos libros, de autores nacionales y extranjeros, que vienen a enriquecer la oferta librera (claro, no a los escritores). Pero que, sin embargo, tiene una enorme importancia para un país que se va acostumbrando, lentamente, pero se va acostumbrando, a leer. Como diría mi abuela, nahenduséi (no quiero escuchar) que en Paraguay no se lee. Esto está cambiando, no se lee como en la Argentina que la gente viaja en los trenes con un libro en la mano, o como en los países europeos donde hay tantas librerías como aquí los carritos de lomitos.
Pero se está instalando la costumbre de invertir en libros, especialmente para los niños, que es la etapa donde se les debe inculcar el amor a la palabra impresa. ¿Cómo se explica que las editoriales editen tantos títulos si no vendieran?
El domingo, presentó su nueva novela, “Humo”, una escritora ecuatoriana que ubica su historia en Paraguay, un país donde vivió un tiempo y que la ha marcado en el corazón. Ella, premiada y exitosa, lo reeditó acá y vino a darlo a conocer.
El mismo día, Mirta Roa presentó un libro álbum sobre su padre. Se trata de un texto que nos muestra al Roa Bastos más humano jamás visto. Cuando José Luis Ardissone pasó a leer dos de las cartas que se reproducen en el mismo, una de ellas dedicada a su hija, uno descubre todo el peso de la necesidad económica, las frustraciones, las ausencias, las presencias, alegría y pesares que envuelven a un escritor y a su familia.
Mientras el auditorio quedaba mudo ante ese hecho, decenas de niños corrían alrededor de un stand con sillitas pequeñas y grandes figuras para colorear.
Al costado del escenario, esperaba para Rolando Chaparro para cantar a viva voz. Más allá, una parejita se quitaba selfies con una obra erótica de fondo y unas amigas invitaban a acompañar a una autora que leería poesía en el auditorio de arriba, mientras otras insistían en ir a otra sala en el entrepiso, o en el Sthephen Hawking.
¡Hay demasiadas actividades!, se exasperó una delicada dama, pero no como plagueo, sino como disculpándose de no poder ir a todas, aunque no le faltaban ganas.
Ayer, cerrando la FIL Asunción, la escritora Gladys Luna presentaba la historia de un perrito muy especial. Ojalá que encuentre niños que la adopten como mascota.

domingo, 3 de septiembre de 2017

Presentación en Encarnación de "La sonrisa y la sombra de los cuentos"

En un mundo en donde las apariencias y los prejuicios son el pan de cada día el decir que la autora del libro “La sonrisa y la sombra de los cuentos” es una adolescente de 13 años haría que más de uno de aquellos que se creen “lectores eruditos” desestimen la obra y la dejen en el estante de la librería. Sin embargo, puedo afirmar que ellos se lo pierden.
Si bien es cierto que Mia nació en 2004 estoy seguro que ha leído mucho más que muchos de nosotros. Edgar Alan Poe, Anne Rice, Alejandro Dumas, William Shakespeare, Sheridan Le Fanu, Charles Dickens, no son simples nombres en una clase de literatura, son mucho más. Son amigos de tardes de verano o de lluvias de invierno, son amigos de encuentros furtivos en las distintas librerías de Asunción que con sus textos la han llevado al inicio de un nuevo camino. El camino de la creación literaria.
 Del mismo modo que una oruga se transforma en crisálida y está en mariposa, Mia comenzó el difícil proceso de transformación, saliendo lentamente de su capullo de lectora para comenzar a desplegar sus alas de lectora-escritora, todavía arrugadas por la transformación, pero fuertes y prometedoras.
“La sonrisa y la sombra de los cuentos evidencia este proceso de transformación que va desde la inocencia de “Libertad” y la de aventuras de ficción en “la traición del sol y la sombra”, al escalofrió que provoca leer “Lucette”, cuento este que me hizo recordar “El misterio del cuarto amarillo” de Gaston Leroux pero mucho más truculento.
Dividido en dos partes bien definidas, los cuentos de “La sonrisa”, alegres, luminosos y varios de ellos tiernos, se contraponen a los de “la sombra”, atrapantes, misteriosos y en algunos casos bien de miedo.
Finalmente: ¿Es este un libro de cuentos escrito por una adolescente? Si tomamos esta pregunta en función a la edad cronológica de la autora esto es cierto, sin embargo, no siempre se conoce ni debe juzgar el contenido de un producto por el lugar donde este está envasado, pues nos podemos llevar grandes sorpresas. Y esta es una de ellas y estoy seguro que las seguiremos teniendo de la mano de Mía Lujan Duarte Quintana.


domingo, 16 de julio de 2017

Juntos por siempre.

Cada vez que escribimos un texto nos imaginamos el universo en donde este se desarrolla, sus personajes, sus distintas maneras de actuar… sin embargo esa visión, tan particular, es la del escritor. Es en este punto que nos preguntamos: ¿Cuál será la visión del lector sobre la obra? ¿Captará aquellas líneas ocultas que introdujimos para denunciar o sensibilizar sobre un tema específico?
Cuando el pasado 16 de junio fui invitado por la directiva del colegio “Las Mercedes” de Caraguatay, cuyos alumnos leyeron entre otros textos de diversos autores mi libro “Historias de la gente y más allá”, pensé que sería otro “encuentro con el autor”, como los que suelo asistir en donde, luego de una charla sobre la obra en cuestión, los alumnos hacen preguntas. Sin embargo, esta vez no sería yo el que hablaría.
El novelista polaco Joseph Conrad escribió una vez:”El autor sólo escribe la mitad del libro. De la otra mitad debe ocuparse el lector.” Es precisamente esa mitad, tan propia del lector y de tan difícil acceso para el escritor la que fue revelada aquella mañana por esos talentosos alumnos quienes no solo leyeron cada uno de los cuentos, sino que los desmenuzaron hasta su última fibra para después reconstruirlos en nuevas creaciones. De esta manera los cuentos pasaron a ser poesías, obras teatrales y canciones que si bien eran distintas al texto original conservaban cada uno de los elementos, cada línea oculta, cada mensaje velado.
A continuación les dejo el cuento “Juntos por siempre” y la canción que una de las alumnas junto con su hermana Gabriela Chamorro compusieron inspiradas en él.

—Verónica, se está tomando muy a pecho la situación de este paciente cuyo estado sólo un milagro puede revertir —dijo, suponiendo mi inconsciencia, el médico a la enfermera que con esmero me había atendido los últimos cuarenta días—. Vaya a descansar. Por si no se percató su turno ha terminado hace un par de horas.
—No se preocupe por mí, doctor. En cuanto a los milagros…
La conversación fue interrumpida y el sonido persistente del monitor y el de otros equipos a los que estaba conectado pasó a segundo plano, ante el alboroto de sirenas y correr de médicos por el pasillo contiguo a la habitación.
—Doctor, ha ingresado a Urgencias una paciente con muerte cerebral —dijo una enfermera que ingresó bruscamente a la habitación.
—¡La sigo de inmediato! —respondió el médico dejando mi historial sobre la cama—. Verónica… quédese aquí. Ya sabe qué hacer.
El doctor salió presuroso de la habitación mientras Verónica, siguiendo el protocolo para estos casos, me preparaba para el eventual trasplante.
Minutos después, el teléfono de la habitación sonó y mis ojos se cerraron.
—¡Ey! ¡Cabezón! Siempre supe que te gustaba vaguear… pero cuarenta días en cama… ¿no te parece mucho?
—¿Paty? ¿Qué hacés acá? —pregunté, sorprendido al ver a mi amiga sentada en la cama donde me encontraba.
Paty era una de las pocas personas a las que podía llamar amiga con mayúsculas.
Nuestra amistad surgió una fría y luminosa mañana de junio luego de sentarme junto a ella, en uno de los pupitres delanteros del 4º grado “D” de la escuela de mi nuevo barrio.
Ingeniosa, inteligente y cómplice, Paty siempre fue esa clase de hermana del corazón para quien los secretos no existían.
Compartíamos todo. Hasta sarampión tuvimos al mismo tiempo.
—¿Por qué no me dijiste que estabas internado la semana pasada cuando me llamaste por mi exposición? ¿Creías que no me enteraría? —me regañó, aunque sonriendo angelicalmente.
—Es que te escuché tan feliz por el éxito de tu exposición pictórica en París y la posible gira por Alemania que no me atreví a contártelo… Pero, ¿quién te avisó?
—Entre nosotros no puede haber secretos que duren… y más cuando presentimos que el otro está en problemas. ¿Acaso yo te conté cuando perdí casi todo en aquel incendio de mi departamento en Buenos Aires? O ¿la vez que casi muero en la avalancha de nieve mientras esquiaba en Innsbruck? Sin embargo, vos estuviste junto a mí como por arte de magia.
—Tenés razón, es como si estuviéramos conectados por un hilo invisible… Imaginate si nos hubiéramos casado como te empecinabas en decir cuando teníamos once años —dije riendo como no lo había hecho en mucho tiempo.
—Y mirá que si hubiese pasado de seguro me hubiese ahorrado unos cuantos golpes de la vida… Pero la culpa no fue mía, vos siempre fuiste un pícaro con las mujeres —dijo golpeando levemente mi brazo con su puño.
—Sí, Greta… volvés a tener razón —dije con disgusto.
—Disculpá, no fue mi intención hacerte recordar. Yo me refería a Verónica, tu enfermera.
—No te preocupes. Si todo sigue como hasta ahora, pronto no importará su desagradable recuerdo ya que no tendré a este tonto corazón que se acongoje… Disculpá, ¿dijiste Verónica? ¿Qué tiene que ver la enfermera en esta conversación? ¿La conocés?... ¡Sabía que alguien tenía que avisarte!
—En verdad, no la conozco en persona. Pero sí hable con ella al día siguiente de nuestra conversación.
Después de colgar el teléfono tuve la intuición que algo ocultabas.
Así que después de pasar la noche en vela, decidí llamar al número del que me habías llamado y ella atendió. Vos estabas dormido y Verónica al notar mi pesar me contó todo lo que acontecía, incluyendo lo preocupada que estaba porque tu situación era muy delicada y esa mañana se habían enfrentado a la negativa de los familiares de un posible donante compatible.
Gracias a esa conversación tomé conciencia de lo importante que es la donación de órganos y lo egoísta que puede ser el ser humano en esos casos. Así que hice lo que debía al respecto: cancelé la gira, guardé mis cuadros en mi departamento de París y compré el pasaje para el primer avión que venía para esta ciudad.
—Exponer en Berlín fue tu sueño desde que pintábamos con témperas en la clase de Dibujo. No debiste…
—¿Seguís con la costumbre de interrumpir a tus mayores? Acordate que soy cuatro meses mayor —dijo sonriente, volviendo a fingir un regaño.
—Está bien, maestra ciruela, ¿qué quiere enseñarme ahora?
—Nada, simplemente quiero entregarte un regalo —dijo, dándome una caja azul un poco más grande que mi puño cerrado.
Impaciente, abrí el paquete.
—¿Qué es esto? No… ¡No puedo aceptarlo!
—Ya no lo necesitaré y vos reemplazaste el tuyo por uno de granito luego que Greta destrozó tus ilusiones dejándote en Pampa y La Vía.
Es hora que te des una nueva oportunidad. ¿Acaso no sos vos el que dice que siempre me salgo con la mía? … Si bien los sueños de esa chiquilla de once años no se cumplieron, ¿qué mejor manera de estar juntos por siempre?
Con una extraña y cálida sensación que desde mi pecho irradiaba a todo mi cuerpo, aturdido y con la voz pastosa, desperté. El persistente y monótono sonido del monitor volvió a hacerse presente e inundaba toda la estancia, aunque esta vez se escuchaba más acompasado y rítmico.
Verónica, que dormitaba sentada en una silla junto a la cabecera de mi cama, despertó abruptamente y al notar que estaba despierto su rostro se iluminó.
—Lo conseguimos —susurró mientras acomodaba mi almohada y sábanas—. Unos minutos más y se nos muere. En el momento justo encontramos un donante compatible… Una mujer… que fue atropellada al bajar de un taxi aquí frente al hospital.
—¿Quién… era?... ¿Cómo… se llamaba?... —pregunté balbuceando. Verónica palideció y fingió no escuchar mis palabras mientras hacía que revisaba los equipos que seguían conectados a mí.
—¿La donante era… Paty? ¿Patricia Sandoval? —volví a preguntar sin obtener respuesta, salvo un par de lágrimas que rodaron sobre las mejillas de la sorprendida joven.
—¡Ay amigo! ¡Amigo! no preguntés lo que ya sabés y que no te responderá alguien que en demasía se preocupa por vos y te ama…
Creo que será más difícil de lo que pensé enseñarte a usar mi corazón —dijo Paty con su enorme y angelical sonrisa rebosante de felicidad antes de transformarse en un estallido de luz.
Muchas gracias a cada uno de aquellos que disfrutan de la lectura y me demuestran que sigo la senda correcta.