Cuentos en el blog

sábado, 7 de agosto de 2010

El bosque de los etnocentristas

Cuando un jardinero trasplanta un arbolillo, para que forme parte de un pequeño bosque, este a pesar de haber nacido en otro lugar cumplirá la misma función que sus demás vecinos.
Es cierto que aquel árbol crecerá con algunas características propias provenientes de su lugar de origen que lo diferenciarán de los demás sin embargo estas no impedirán, luego de arraigarse en el nuevo lugar, que cumpla con su rol de fijar el suelo con sus raíces para evitar la erosión y de oxigenar su entorno mediante el proceso de fotosíntesis.
Con los emigrantes pasa algo similar, ya que son trasplantados, por diversos motivos, de su país de origen a uno nuevo en el cual deberán tratar de “arraigarse” aunque no por ello dejar de lado la identidad que los caracteriza.
A diferencia del plantín de árbol que solo debe arraigarse para subsistir en aquel nuevo ambiente, el inmigrante debe enfrentarse a otro problema para su “arraigo” y este es el “rechazo” de algunos de sus vecinos por el simple hecho de ser “de otro lado”. A este hecho se lo llama etnocentrismo.
Según el diccionario de la real academia española el etnocentrismo es: la actitud o punto de vista por el que se analiza el mundo de acuerdo con los parámetros de la cultura propia. Para esta clase de personas, al igual que en la edad media, no existe nada más allá de sus fronteras, siendo sus habitantes los mejores del planeta. Por este motivo el inmigrante por más que se esfuerce, e inclusive sobresalga en la actividad en la que se desempeña, será visto por los etnocentristas con disimulado encono o abierto desprecio según sea el caso.
Hace un poco más de un cuarto de siglo que alterno con esta clase de personas y aunque al principio me molestaba y no entendía esta actitud hoy en día hago caso omiso a las denigrantes y mal intencionadas palabras de esta clase de sujetos.
Se dice que “agua que no has de beber dejala correr” y a esa clase de agua mejor dejarla correr pues en ves de agua es veneno. El mismo veneno en el cual el etnocentrista se va consumiendo poco a poco y aunque en su limitada visual interrumpa o perjudique el avance del que cree su enemigo finalmente el perjudicado será él y su ignorancia.
Duele ver truncada momentáneamente la obra que realizamos, sin embargo, debemos redoblar nuestros esfuerzos y seguir adelante ya que también existen personas que, a diferencia de los etnocentristas, valoran el esfuerzo que realizamos por hacer que “el bosque” en el que fuimos trasplantados sea uno de los más bellos del planeta.

1 comentario:

  1. hola! cordial saludo.
    tu blog se ve bien.

    Espero que usted gana más éxito!

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