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domingo, 31 de mayo de 2015
sábado, 30 de mayo de 2015
El cetro del Tahuantinsuyo
En la novela corta: "El cetro del Tahuantinsuyo", un escritor,
que viaja para conocer Machu Picchu y otras ciudades emblemáticas del
actual Perú, termina enredado en una serie de aventuras peligrosas
cuando ingresa al pasado como visitante del futuro mediante un pasaje
secreto que le permite viajar a través del tiempo en los momentos
finales del Imperio inca (finales del siglo XIV).
Un sacerdote y posteriormente una bella sacerdotisa
perteneciente a la más alta nobleza, convencen y colaboran con el
escritor, ayudándolo en su misión sagrada: la devolución al dios del
"sunturpauccar" de Manco-Capac, el cual, siendo una especie de santo
grial, es el espíritu mismo del Imperio. Esta reliquia no debe caer en
manos indebidas y mucho menos en las de los conquistadores españoles,
debiendo ser preservada para un futuro lejano en donde el Imperio
resurgirá de sus cenizas.
Las peripecias del escritor en cuestión se desarrollan como en
un cuento épico. Gracias a nativos, que lo ayudan como guías y
traductores, vence peligros incalculables y es salvado muchas veces por
cóndores, pumas y serpientes enviados por los dioses y fuerzas
sobrenaturales.
Alejandro, como en el caso de su tetralogía egipcia "Travesías
de Waty el escriba" y la novela "La princesa sin rostro", demuestra un
gran conocimiento de la cultura, religión y costumbres de los habitantes
de Tahuantinsuyo y de la heroica lucha de este pueblo para liberarse de
la invasión extranjera. Combinando la historia con las aventuras, el
autor, nombra a los sitios, animales y monumentos como se los designaba
en épocas antiguas, al tiempo que los grandes ríos, como el Urubamba,
siguen corriendo caudalosamente entre las piedras y los desfiladeros de
la región andina.
La novela crea mucho suspenso y se desarrolla como un thriller
emparentado con los viajes en el tiempo y la destrucción de
civilizaciones milenarias.
Osvaldo González Real
sábado, 2 de mayo de 2015
EL cetro del Tahuantinsuyo (fragmento)
Hace muchos años, una profesora de historia me dijo que la
mente es la más poderosa y eficiente máquina del tiempo, que con ella
podemos viajar a cualquier época o lugar con sólo desearlo.
Es cierto que en aquella oportunidad di a este comentario la
misma importancia que cualquier adolescente da al consejo de un mayor,
un viejo; sin embargo, el siguiente relato de lo que parecía ser uno más
de mis viajes, confirmó aquellas palabras.
***
Tras haber pernoctado en el pueblo inca viviente de
Ollantaytambo, rodeado por las altas montañas cubiertas por el negro
manto de la noche tachonada de brillantes estrellas, partí con mi
mochila a la estación de tren con destino a Aguas Calientes, más
conocida como Machu Picchu Pueblo.
El vagón, con ventanas panorámicas en el techo y asientos
enfrentados separados por mesas, era confortable, y la música funcional
con temas andinos, agradable.
Un turista frente a mí leía el periódico del día cuyo titular
"De arqueóloga y montañista, a presidente" se refería a la recién electa
primera mandataria de aquel país andino.
Como escritor, muchas eran las expectativas que el nombre de
Machu Picchu traía a mi mente; y con estas, el deseo ferviente de
conocer aquella maravilla hecha por el hombre y el monótono traqueteo
del tren, me dormí.
El pueblo de Machu Picchu, ubicado a 110 km de Cusco, en un
valle rodeado por una cadena de empinadas montañas cubiertas de
abundante vegetación selvática, pertenecientes a la cordillera andina
central, al sur del Perú, me recibió con la efervescencia y bullicio
propio de la gente que vive del turismo.
Luego de una paciente espera de casi una hora, aborde el
autobús que me llevo a la zona de entrada al santuario, adonde llegamos
luego de veinte minutos.
Tras el ascenso, sobre parte del antiguo Qapac Ñam (1), por fin divisé las majestuosas ruinas.
La inmensa cantidad de turistas que se abalanzaron sobre el
sitio arqueológico a esa hora de la mañana, sacaban de contexto al
lugar. A pesar de todo, las densas nubes maquillaban aquel cosmopolita
enjambre, devolviéndole a aquellas ruinas el aspecto misterioso y
místico que las hizo famosas mundialmente.
Un rayo de sol que logró colarse entre las nubes iluminó mi rostro haciendo que instintivamente cerrase los ojos.
—¿Es su primera vez en esta ciudad? ¿Necesita un guía? —
interrogó un anciano extremadamente bajo y con un marcado acento andino,
a quien al principio confundí con un enano.
Si bien en ese momento pensé que se trataba de uno de los
tantos oportunistas que acosan a los visitantes en todo centro turístico
del mundo, su sonrisa limpia y exenta de malicia hizo que responda al
extraño aunque simpático individuo.
—Salvo que cuenten las visitas virtuales por la web, esta es mi
primera visita y quiero verlo todo, ya que como novelista deseo
absorber como esponja esta maravilla.
Con un poco más de un metro cincuenta y rasgos andinos, el
hombre, ataviado con un poncho multicolor, sandalias y luciendo un
colorido ch'ullu (2) parecía haber sido transportado por algún mágico
sortilegio desde el pasado.
—¿Cronista? ¡Fantástico! Mi nombre es Yupanqui. Si lo desea puedo guiarlo.
—¿Cuántos soles me costará? —pregunté, dirigiendo mi mano al bolsillo donde guardaba la billetera.
El hombre volvió a sonreír y haciendo entender con un gesto de su mano que no deseaba dinero, me indicó que lo siguiera.
Yupanqui, bajaba con gran destreza por las antiguas y estrechas
escaleras de la ciudadela construida por el Inca Pachacútec en el siglo
XV.
—Ey, Yupanqui, no tan rápido... Quiero tomar algunas fotos.
—¿Quiere escribir un manuscrito distinto a los demás? Lo que yo
le mostraré sólo lo han visto un puñado de personas — contestó sin
bajar la marcha.
Luego de cruzar con rapidez el sector que fuera destinado
antaño a la agricultura, formado por las típicas andenerías, llegamos a
la entrada del sector urbano, construido con muros de piedra
perfectamente tallados y yuxtapuestos sin amalgama, en donde destaca el
sistema de canales y fuentes de aguas aun en funcionamiento.
Al traspasar la puerta de entrada a la ciudadela, ubicada sobre
el muro de unos 400 metros junto al cual corre una falla geológica
convenientemente utilizada como foso de drenaje de la ciudad y divisoria
entre el sector agrícola y el urbano, Yupanqui me hizo notar la piedra,
en el pasado móvil, que ubicada en un hueco del muro era parte del
mecanismo de cierre interno.
—Nadie podía entrar o salir de la ciudad sin que le fuera
permitido... Salvo que se transformara en cóndor y volara —dijo el
extraño guía, que prosiguió el camino sólo deteniéndose el tiempo
suficiente para que pueda alcanzarlo y seguir adelante.
Lo desparejo y estrecho de las gradas de las escaleras, 109 en
toda la ciudad, sumado a los 2400 metros sobre el nivel del mar en que
se encuentra la misma, parecían pasar totalmente inadvertidos por
Yupanqui quien sin duda creía correr algún tipo de maratón.
En tiempo récord para un turista, recorrimos el templo del Sol,
la residencia del Inca, la plaza Sagrada, el templo de las Tres
Ventanas, el templo principal, el Intihuatana (3), hasta finalmente
llegar al hito que marca el extremo norte de la ciudad y el punto de
partida del camino a Huayna Picchu llamado por Hiram Bingham (4), la
roca sagrada.
—Yupanqui... detente... ¿Alguien te persigue? —dije jadeante—. Apenas puedo seguirte y no pude sacar, hasta ahora, ninguna foto.
— Disculpa, papá (5), como te dije hace un rato, lo que
acabamos de ver lo ven todos. Déjame mostrarte la ciudad en todo su
esplendor.
Apenas dejando que tome aliento, Yupanqui prosiguió su carrera
por el camino que atraviesa la estrecha lengua de tierra que une las
montañas Machu y Huayna Picchu, hasta llegar a una bifurcación donde se
detuvo como dudando si continuar.
Creyendo que seguiríamos derecho por el empinado camino, me adelanté.
— No subiremos a la cima —dijo tomándome por la chaqueta cazadora que llevaba puesta.
—Creí que es ahí adonde iríamos. ¿Acaso no es desde donde se puede ver la ciudad en todo su esplendor?
— No es de ese esplendor del que te hablo. ¡Sígueme y te sorprenderás!
El camino izquierdo nos condujo a la parte posterior de la
montaña, en donde se encuentran una serie de construcciones subterráneas
levantadas en cuevas, las cuales fueron forradas con bloques de piedra
meticulosamente tallados para encajar con precisión en los contornos
irregulares de los grandes afloramientos rocosos que les sirven de
techo. Entre estas construcciones se destaca el llamado templo de la
Luna en el cual tampoco nos detuvimos.
—Yupanqui, ¿adonde vamos? Este camino parece llevarnos al Urubamba... ¿Estás seguro que podré ver la ciudad?
Sin responder, Yupanqui prosiguió su camino y en un recodo se introdujo en la espesa selva que cubre la montaña.
El calor húmedo del mediodía en esa intrincada selva y el
fatigoso y agitado maratón emprendido desde la mañana hicieron mella en
mi cuerpo, y de pronto, tras tropezar con un tronco, rodé
vertiginosamente cuesta abajo cayendo en el interior de una estrecha
cueva que se abrió con mi peso.
Adolorido, me levanté y grité para ser auxiliado, pero ni
siquiera el eco de mi voz en las húmedas paredes de aquella oscura
caverna me respondió.
Tras varios intentos infructuosos de trepar para alcanzar la
entrada, me senté en una roca y por primera vez escuche el lejano
murmullo del río Urubamba.
Al ver lo imposible de salir por el mismo sitio por donde
entré, gateando y palpando las rocas para guiarme debido a lo estrecho
del pasaje y a la oscuridad circundante, seguí el murmullo del río que
se acrecentaba a medida que avanzaba.
Poco a poco mis ojos se adaptaron a aquella oscuridad y pude
ver un grupo de murciélagos que de seguro, molestos por mi presencia
volaron hacia una grieta por la cual una persona adulta apenas podría
pasar de lado.
—De seguro estos roedores alados saben dónde está la salida —dije, aventurándome por aquel estrecho pasaje.
La fresca y húmeda brisa acarició mi rostro. A lo lejos podían
divisarse los débiles rayos del sol tratando de hacerse camino en
aquella, hasta ese momento, impenetrable oscuridad.
Aquel estrecho pasaje pronto llegó a su fin, dando paso a una
caverna de regular tamaño, fuera de la cual el rugiente Urubamba corría
vertiginoso bajo el sol del atardecer.
Observé a mi alrededor y descubrí un angosto sendero que,
corriendo paralelo al río, luego de unos metros ascendía internándose en
la selva.
Me disponía a seguir aquella ruta, cuando entre las rocas,
desmayada con la cabeza apenas fuera del agua, se encontraba una niña, o
eso creí en aquel momento.
De no más de un metro cuarenta, cabello azabache adornado con
dos trenzas, lucía una túnica larga, ceñida a la cintura por una
colorida faja.
Sin inconveniente la alcé en brazos y la llevé al interior de
la caverna, donde recordando mis años de scout la recosté en el suelo y
abriendo con dificultad su boca procedí a sacar de la garganta la
lengua, liberando así las vías respiratorias, para inmediatamente
inclinar su cabeza hacia arriba.
Manteniendo su nariz tapada, aspiré profundo e insuflé el aire
en su boca reiteradas veces hasta que vomitó parte del agua que había
tragado. Limpié su boca y proseguí la maniobra hasta que noté que
comenzaba a respirar por sí misma.
Colocando mis dedos sobre su cuello, ubiqué la yugular y sentí su débil pulso al tiempo que la muchacha abría los ojos.
Al verme, la joven se levantó abruptamente e intentó huir gritando:
— ¡Wiraqocha (6)! ¡Wiraqocha!
—Cálmate, no te haré nada. Casi mueres ahogada en el río... ¡Yo te salvé! —dije tratando de calmarla.
La muchacha se sentó en el suelo mientras me observaba
asustada, como si fuese un demonio. El más ligero intento de acercarme
la ponía a la defensiva.
—Bueno, niña, si así lo deseas, quédate en esta cueva mientras
voy a buscar a algún guardaparque para que nos ayude —indiqué
dirigiéndome a la salida.
— ¡Wiraqocha! —escuché apenas traspasé la entrada de la cueva y
antes que pueda ver el lugar de procedencia del grito, un fuerte golpe
en la cabeza me dejó inconsciente.
No sé cuánto tiempo estuve desmayado. Al despertar me
encontraba en una estrecha habitación un poco más larga que una cama, de
metro y medio por tres metros y una altura igual al ancho. Las paredes
construidas de piedras con argamasa, estaban cubiertas por un techo de
piedra, al parecer parte de una gruta natural.
Con dificultad y todavía abombado por el golpe, intentaba
incorporarme cuando se abrió la puerta de entrada y detrás de ella, ante
mi asombro, cuatro antiguos guerreros andinos.
Con alturas que oscilaban entre el metro cuarenta y el metro
sesenta, los soldados estaban ataviados con una túnica corta, ceñida por
una faja, sobre la cual llevaban un chaleco protector de algodón
llamado por ellos uacana cushma y sobre ambos una manta. Completaban el
ajuar de aquellos guerreros, un casco de madera, un mazo de mango de
madera y extremo de piedra en forma de estrella y un colorido escudo.
— ¡Lluqsichiy (7)! ¡Lluqsichiy! —ordenó uno de ellos, invitándome a salir de manera poco amable, blandiendo la porra amenazante.
—¿Qué clase de broma es esta? —pregunté, recibiendo por respuesta un golpe de parte de uno de los soldados.
La cárcel, de forma circular y excavada en la roca viva, albergaba otras cinco celdas similares a la que acababa de dejar.
Al salir de aquella caverna-cárcel, el sol brillaba en lo alto.
A empujones fui obligado a ascender por un estrecho camino que pronto
entroncó con el que había descendido el día anterior.
Aturdido y sin comprender qué ocurría llegamos al lugar donde se encuentra la roca sagrada en el Machu Picchu.
Absorto y con la boca abierta comprobé que no había un solo
turista. En su reemplazo se encontraban hombres y mujeres vestidos a la
usanza del Imperio tahuantinsuyo que me observaban tan sorprendidos e
intrigados como yo a ellos.
Las edificaciones lucían el mismo esplendor que cuando fueron
construidas hacía casi quinientos años. Techos de paja, amarrados a
gruesas vigas de queuña (8) con fuertes sogas hechas de pelo de llama,
se levantaban sobre las paredes de piedra enlucidas con fina arcilla y
pintadas de amarillo y rojo.
Luego de que seis soldados se sumaran al grupo que me custodiaba, seguimos camino hasta la plaza sagrada.
Del conjunto de construcciones ubicadas en torno a un patio
cuadrado destacaban dos edificios. El conocido en nuestra época como el
templo de las Tres Ventanas, cuyos muros de grandes bloques poligonales,
fueron ensamblados como un rompecabezas, y el templo principal,
construido con bloques más regulares. Fue a este último edificio adonde
ingresamos.
La habitación, iluminada por antorchas, estaba ricamente
adornada con tapices tejidos con lana de vicuña de finísima textura con
guardas multicolores de animales y vegetales andinos.
Un disco de oro con la imagen de Inti, el dios sol, estaba
ubicado en la pared sobre el altar de piedra enchapado en oro y
embellecido con las imágenes del cóndor, el puma y la serpiente. El
disco, rebosante de todo tipo de ofrendas, dominaba aquel recinto. Junto
a la representación de Inti, ubicados en siete nichos, se encontraban
las estatuas en oro de Cocha, el agua; Pacha, la tierra; Con, el fuego;
Guatan, el aire; Quilla, la luna; Illapa, el rayo y Choquechinchay, el
trueno.
Un fuerte golpe en mi estómago, propinado por uno de los
soldados, hizo que me incline ante el sacerdote que acababa de ingresar y
quien con un ademán hizo que mis captores se retirasen de la
habitación, salvo dos que quedaron de guardia dentro del recinto.
Cuando la puerta se cerró detrás de mí, el sacerdote dijo en español:
—Ha visto papito que le dije la verdad. Lo que ha visto y verá, jamás hombre blanco ha visto.
De inmediato reconocí la voz de Yupanqui, quien vestía una
túnica blanca de algodón, ceñida por una faja multicolor y bordada con
hilos de oro, sobre la cual descansaba una manta de lana de vicuña, y
calzaba la típica sandalia andina de cuero dorado con polvo de oro.
Cubriendo su cabeza, un reluciente casco de oro adornado con la
representación de Inti incrustado en él y dos plumas de cóndor.
—Tienes razón desgraciado... Te voy a... —dije, intentando abalanzarme sobre el sacerdote cuando los dos guardias lo impidieron.
—Cálmate, papito... Y disculpa los inconvenientes sufridos al
momento. Es que si te decía la verdad nunca me hubieses creído —dijo,
indicando a los guardias que me soltasen.
—Y todavía no lo creo. Es más, estoy convencido que he sido
secuestrado y estoy siendo en este momento el hazmerreír de miles de
personas en algún reality show de algún canal de televisión.
— Estás equivocado. Has viajado desde una tierra remota en la
cual infinitas veces Inti ha mostrado su rostro ascendiendo desde el
horizonte y otras tantas se ha ocultado detrás de él.
—Mira, Yupanqui, no soy un niño y los viajes en el tiempo son imposibles.
—Mi verdadero nombre no es Yupanqui sino Huilca-Uma y esto no
es una broma. Has viajado al Imperio del Tahuantinsuyo y nos gobierna
con sabiduría el Inca Titu Cusi Yupanqui (9).
Aunque toda aquella situación parecía una broma muy bien
montada y la información sacada de Wikipedia, la sinceridad del
sacerdote y el entorno que me rodeaba, sumados a las magulladuras en mi
cuerpo por los golpes de los soldados, me convencieron.
—Si esta ciudad es parte del verdadero Imperio del Tahuantinsuyo (10), ¿qué o quién me trajo hasta aquí?
—El gran Wiraqocha te ha enviado para que, como cronista que
eres, escribas la verdad de esta tierra ocupada por los hombres del
Wiraqocha Francisco Álvarez de Toledo (11) venidos en sus naves desde
más allá de la salida del sol.
— Es difícil creer que he viajado a través del tiempo y mucho
menos confiar en aquellos que hasta ahora me han golpeado, encarcelado y
arrastrado hasta sus pies por el único crimen de intentar rescatar a
una niña que casi muere ahogada.
—Comprendo tu desconfianza, pero tú has de conocer bien como ha
sido nuestra relación con los wiraqochas desde el día que emboscaron y
encarcelaron a Atahualpa y luego de recibir el rescate establecido por
su libertad, fue ejecutado. La confianza hacia tu gente se ha visto muy
reducida. En cuanto a la muchacha que salvaste del río, no sé de quién
hablas — respondió, aunque su rostro decía lo contrario—. Los guardias
sólo te encontraron a ti saliendo de la caverna.
—Supongamos que he viajado en el tiempo y utilice mi estadía en
estas tierras para escribir una novela, ¿quiere decir que puedo volver
cuando yo lo determine? ¿O estaré secuestrado hasta que Wiraqocha decida
cuándo debo volver?
El sacerdote sonrió y eludiendo la respuesta, dijo:
— Nadie ha tenido nunca la oportunidad que Wiraqocha te
presenta. Aprovéchala y volverás a tu época cuando sea el momento. Ahora
debes irte. Se te alojará en una de las viviendas de la ciudad hasta
que sea el momento de emprender tu viaje a Hatun Vilcabamba (12). En
ella encontrarás un uncu (13), un par de usuta 14 y algunas yacoya (15)
que he ordenado se te provean. Mañana se enviará un chaskiq (16) a
nuestro Inca, comunicándole de tu presencia; mientras esperas realizarás
las tareas que se te asignarán, con las cuales podrás realizar tus
crónicas.
El sacerdote dio unas indicaciones en quechua al guardia y
este, sin golpearme aunque con recelo, me acompañó a una de las
viviendas de la zona sur de la ciudad, cercana a la entrada de la misma.
La vivienda seguía el clásico estilo arquitectónico del
Tahuantinsuyo: muros de piedra bien pulidos, ligeramente inclinados, con
junturas perfectas entre bloque y bloque y exentos de ventanas salvo
las tapiadas, que de forma trapezoidal servían de alacenas y
guardarropa. El techo con caída a dos aguas, estaba sostenido por
fuertes vigas de quinua sobre las cuales reposaban cañas y sobre ellas
paja. Vigas, cañas y paja, estaban sujetos a salientes de la pared en su
parte superior con sogas hechas de lana de alpaca.
Poco a poco me fui acostumbrando a la poca luz proveniente de
la puerta de entrada y pude notar que sobre el piso de tierra apisonada
se hallaban un par de ollas, una vasija grande de cerámica y una tinaja
con chicha (17), junto a una piedra que hacía de banco. Un poco más allá
se encontraba una estera o especie de alfombra de agave y sobre ella un
cuero de llama.
En una de las ventanas falsas, se encontraban dobladas las mantas y las vestiduras a las que hizo referencia el sacerdote.
Con mis ropas sucias y rotas, decidí reemplazarlas por aquellas
que me habían dejado, aunque no tardé en descubrí que me quedaban
cortas, por lo que opté por conservar mis pantalones y ropa interior.
Cuando el sol estaba en su punto más alto, un soldado me trajo
dentro de un plato de bordes altos un trozo de carne asada de alpaca con
papas cocidas y una mazorca de maíz de enormes y dulces granos.
El día transcurrió sin sobresaltos y a pesar que se me permitía
salir de mi nuevo "hotel de 5 estrellas", las miradas amenazantes de
los guardias eran más que suficiente para que mis paseos por la ciudad
se limiten al área donde residía, observando alguno que otro perro
andino, de color negro y casi totalmente desprovisto de pelaje, las
viviendas de los trabajadores, sus corrales con gallinas, patos y pavos y
de lejos el templo del sol y el Inkahuasi (18).
Llegada la noche, resignado y esperando que toda esta mágica
experiencia fuera producto de algún extraño sueño, me recosté sobre la
estera y me cubrí con las mantas, sobre estas coloqué el cuero de alpaca
ya que la temperatura había bajado considerablemente.
Poco antes de conciliar el sueño vino a mi mente la imagen de
la misteriosa joven a quien salvé la vida. ¿Quién sería? ¿Por qué
Huillca Urna negó su existencia?
El bullicio propio de un pueblo que se dispone a ir a trabajar,
acompañado por ladridos de perros, cacareo de gallinas, el trinar de
aves y el sonido de quenas me despertó.
— ¡Oh no!... Sigo dormido —exclamé para mis adentros al abrir
los ojos y constatar que todo seguía tal cual como cuando me dormí el
día anterior.
Infantilmente, volví a cerrar los ojos y a tapar mi cabeza con
una de las mantas, cuando sentí un leve puntapié en las costillas.
Parado junto a mí se encontraba un soldado, que tras entregarme
una hogaza de pan circular de casi veinticinco centímetros de diámetro y
una bolsita de cuero que contenía hojas de coca (19), me indicó que lo
siga.
El caminar por aquellas estrechas callejuelas cruzándome con
los súbditos del Tahuantinsuyo me hizo recordar a Los viajes de Gulliver
de Jonathan Swift, ya que con mi metro ochenta estaba unos treinta
centímetros por encima de la media de aquellos sorprendidos ciudadanos
quienes cuchicheaban y bromeaban señalando mi atuendo.
Tras cruzar nuevamente toda la ciudadela en dirección norte, nos dirigimos al Huayna Picchu.
NOTAS
1. Quechua: Red de caminos por donde transitaba el Inca conocido vulgarmente como caminos del Inca.
2. También denominado chullu o chullo es el típico gorro andino con orejeras.
3. Quechua: donde se amarra el Sol.
4. (19 de noviembre de 1875-6 de junio de 1956) fue un
explorador y político de los Estados Unidos que dio a conocer al mundo
las ruinas de Machu Picchu.
5. Decir papá o mamá a las personas aunque no sean los hijos es un modismo utilizado normalmente en Perú hoy en día.
6. Dios supremo del panteón tahuantinsuyo. Sin embargo, en este
caso el autor hace referencia al modo en que también llamaron a los
españoles. Cuando los habitantes del Imperio tahuantinsuyo vieron por
primera vez a los hombres de Pizarro, al ver que eran blancos y de
cabellos rubios, pensaron que se trataba del mismísimo Dios.
7. Terminología aplicada para obligar a salir.
8. La queuña, árbol de la familia de los arrayanes, es uno de los árboles más resistentes al frío en el mundo. Algunos de ellos llegan a desarrollan por encima de los 5.200 metros sobre el nivel de mar.
7. Terminología aplicada para obligar a salir.
8. La queuña, árbol de la familia de los arrayanes, es uno de los árboles más resistentes al frío en el mundo. Algunos de ellos llegan a desarrollan por encima de los 5.200 metros sobre el nivel de mar.
9. (1529-1571) Hijo de Manco Inca Yupanqui, se convirtió en el
penúltimo Inca gobernante de Vilcabamba. Coronado en 1563, gobernó hasta
su muerte. “Quechua: Tawantin suyu, «las cuatro regiones o divisiones».
Se llamo así al imperio, gobernado por el inca desde Cusco, que estuvo
subdividido en cuatro suyos: el Chinchaysuyo (Chinchay Suyu) al norte,
el Collasuyo (Quila Suyu) al sur, el Antisuyo (Anti Suyu) al este y
Contisuyo (Kunti Suyu) al oeste.
11. (1515-1582) Fue un aristócrata y militar de la Corona de Castilla y quinto
Virrey del Perú.
12. Última capital del Imperio Tahuantinsuyo. Si bien algunos
historiadores creen que los restos de esta ciudad son las ruinas
conocidas con el nombre de Espíritu Pampa, el profesor de la Universidad
Complutense de Madrid, Dr. Santiago del Valle Chousa, cree haberla
descubierto recientemente en la zona del nevado Choquezafra, entre los
valles de Lugar grande y Choquezafra y las montañas circundantes. Esta
ubicación es la que se tomará en esta novela.
13. Quechua: Túnica corta similar a una camiseta larga.
14. Quechua: Sandalia
15. Quechua: Manta.
16. Quechua: También conocido como chasqui significa el que recibe y entrega (mensajero).
17. Bebida alcohólica que resulta de la fermentación del maíz en agua azucarada.
17. Bebida alcohólica que resulta de la fermentación del maíz en agua azucarada.
“Quechua: Inka = Inca, Wasi = casa, "casa del Inca"
19. La hoja de coca, procedente de un arbusto andino del mismo
nombre, es utilizado desde tiempos inmemoriales como analgésico y
energizante. Es gracias a estas hojas, de forma de elipse y del tamaño
del dedo pulgar, que las personas que provienen del llano pueden
sobrellevar los males provocados por las alturas. En la actualidad
mediante un proceso químico se obtiene la droga llamada cocaína.
miércoles, 17 de diciembre de 2014
Terroristas culturales en Nazca
Un viejo dicho dice: “El que a
buen árbol se arrima buena sombra lo cobija”. Lamentablemente estas sabias
palabras pueden ser tomadas en forma positiva como negativa.
Esto último fue lo que hicieron,
el pasado 7 de diciembre, los 21 activistas de Greenpeace dirigidos por el argentino Mauro Fernández, quienes
ingresando de forma furtiva a la zona arqueológica donde se despliegan las
conocidas líneas de Nazca, perpetraron en nombre de la conocida ONG un crimen
sobre el patrimonio de la humanidad.
Según las propias palabras de
estos patoteros esta incursión, que consistió en colocar junto a la emblemática
figura del colibrí el mensaje “Tiempo para el cambio, el futuro es renovable”, pretendía
llamar la atención a las autoridades reunidas en Lima en la conferencia sobre
el calentamiento global COB 20.
Y vaya que lograron llamar la
atención y no solo de los delegados que trataban sobre el tema ambiental sino
que consiguieron la indignación mundial ya que destruyeron más de mil años de
historia en una nefasta madrugada y embarraron el nombre de la conocida ONG que
los albergo bajo su sombra.
Hay quienes dicen que esta
noticia esta sobre valorada y que esta barbarie es un daño “menor” si se tiene
en cuenta la intención que han tenido estos terroristas culturales, amparándose
como dije bajo la sombra de Greenpeace, al querer dar su mensaje al mundo.
Greenpeace se ha hecho famosa
interpretando a David en su lucha contra el Goliat de la contaminación,
deforestación, destrucción del medio ambiente y asesinato de especies en
peligro de extinción, sin embargo esta vez, estos 22 innombrables, en su nombre
se han puesto las sandalias del gigante pisoteando al indefenso David del
patrimonio de la humanidad sin piedad.
Es una pena que a pesar de que Kumi Naidoo, presidente ejecutivo
Greenpeace, presentó personalmente disculpas al Ministerio de
Cultura de Perú, hasta el momento, los nombres de los perpetradores siguen siendo un
misterio, ya que hasta el momento no se han sido proporcionados por la ONG para
que se proceda al castigo de los mismos.
Este genocidio cultural similar al causado por los Talibanes a los Budas de Bāmiyān, el saqueo de museos en Irak luego de la caída de Husein, o la destrucción causada en Egipto a varios museos y otras construcciones y artefactos arqueológicos por los manifestantes contra Mubarak, nada tiene que ver con salvar a las ballenas o
enfrentarse a un buque petrolero. Es simple marketing patotero y figuretismo de un
puñado de inadaptados a quienes además de recibir los 8 años de cárcel,
determinados por la legislación peruana para aquellos que atentan contra el
patrimonio cultural, se les debería quemar los pasaportes e impedirle la
entrada a cualquier país del mundo.
Por último y dirigiéndome a este señor Fernández, quien
huyo a esconderse en su cueva como un quy, quiero decir: Que tiene razón en
cuanto a que el futuro es renovable pero el daño que causó a la humanidad no, por
lo que, debería dar la cara y del mismo modo que se pavoneo junto a su “obra” enfrente
al mundo, a la justicia peruana y a las consecuencias de sus actos.
https://www.youtube.com/watch?v=JduoDIzzSZ0#t=469
martes, 17 de junio de 2014
El público comienza a valorar la literatura paraguaya, según Hernández
![]() |
| Por Eduardo Quintana |
Alejandro Hernández y von Eckstein es escritor, miembro del PEN Club y actual vicepresidente de la Sociedad de Escritores del Paraguay (SEP). Entre sus obras se destacan: Conspiraciones faraónicas, Bajo la mirada de la cobra, El asesinato del faraón, El juego de los dioses, El fotógrafo de Loma Tarumá y Nueva vidas.
-Cuando decimos Libroferia de Asunción, ¿a qué nos
referimos?
A una de las tres
vidrieras más importantes del país donde el público lector se encuentra y
relaciona con los autores nacionales. Las otras dos son la feria de Coronel
Oviedo y la de Encarnación.
-Se llevará a cabo
la XX edición, ¿es un logro para la cultura paraguaya?
Si. El evento ya esta
marcado en el calendario de actividades
mental de cada asunceno amante de la literatura nacional y extranjera.
Inclusive los niños que asisten a la feria vienen gustosos de conocer o
reencontrarse con sus autores favoritos. Una hermosa experiencia tuvimos la
semana pasada donde antes y después de un panel de cuentos organizado por la
SEP los niños pedían autógrafos y tomarse fotos con los panelistas a quienes
rodeaban y abrazaban bulliciosamente.
-¿Qué tiene de
diferente esta fiesta literaria?
Cada libroferia se
supera a si misma año a año, tanto en sentido organizativo como en la calidad
de eventos. En lo que se refiere a la SEP, este año se han organizado varios
eventos entre ellos los cuenta cuentos para niños y adolescentes, paneles como
el dado por Juan de Urraza “El libro y la tecnología digital”, el proyecto
LIBRO AMIGO, por el cual se llevaran los libros donados por el publico
asistente a la feria a BIBLIOSUEÑOS, biblioteca de San Cosme y Damian (Itapúa),
además de tratar de acompañar a los socios en las distintas presentaciones de
sus libros, entre otras actividades. Creo que este ha sido el año que más
actividades ha tenido la SEP en todo este tiempo.
-¿Considerás
que el público lector paraguayo es más exigente ahora que hace casi 20 años?
La exigencia varía con
cada individuo, dependiendo su formación, edad, e intereses. Lo que si ha
variado es la cantidad de público que hoy asiste a este evento, en su mayoría
jóvenes.
-¿Qué leen los
paraguayos?
A pesar del bombardeo
mediático fomentando literatura extranjera tipo bestseller, autoayuda y lectura
rápida, el publico también comienza a valorar la literatura nacional. Reflejo
de esto es que todas las semanas se presentan varios libros de autores
nacionales e incluso muchas veces varias presentaciones el mismo día.
-¿Qué
escribe hoy la gente en nuestro país?
Se escribe de todo.
Desde novelas de ficción, históricas o aventuras hasta poesías, sin dejar de
lado los libros de autoayuda. También hay que destacar a la literatura de
comics, donde podemos destacar la labor de Roberto Goiriz, Javier Viveros, Nicodemus
Espinoza, Carlos Arguello, Juan Moreno, entre otros.
Es cierto que nuestros
mayores nos pudieron haber llegado a decir que el comic no es literatura y que
distorsionaba la mente del niño. Sin embargo, creo es una manera de introducir
a los niños a la lectura.
-¿Hay más literatura hoy? ¿Mejoró?
Como dije anteriormente
se escribe mucho. Lamentablemente no puedo decirte si mejoró o no nuestra
literatura ya que carecemos de una critica literaria aguda y medios
especializados donde los críticos puedan expresarse y dar a conocer nuestra
literatura a nivel nacional e internacional. Por ejemplo, falta un verdadero
suplemento cultural en los periódicos tipo el de “revista Ñ” o “El mundo” donde
la crítica literaria nacional tenga una participación destacada y consistente.
No solamente aparecer como relleno porque se le acabaron al editor los
artículos de rock extranjero o los escándalos de la farándula.
-Algunas personas
sigue diciendo que en Paraguay no se lee tanto, ¿es un mito o ya se desechó
esto?
Es cierto que todavía
falta mucho para llegar al estándar ideal de lectura a nivel nacional. Sin embargo
se lee cada vez más, en especial los jóvenes, compartiendo tanto formato
digital como el libro de papel. Creo que vamos por buen camino.
-¿Qué recomendás a los jóvenes que sueñan con ser
escritores?
Que lean, observen,
escuchen, escriban mucho y no se desanimen. La lectura y prestar atención al
mundo que nos rodea, son la mejor manera de introducir ideas a ser
desarrolladas y transformadas en poesía o narrativa. Sin embargo esto no basta
si no se toma en serio a la escritura. El escribir no es un hobbie, es un
trabajo.
Aunque en estas latitudes es muy difícil vivir
de la literatura, el futuro escritor deberá tomar a la escritura como un
trabajo más y dedicarle las horas diarias necesarias, tanto a la lectura como a
la escritura. Es la única manera de progresar y lograr el anhelado
reconocimiento.
lunes, 16 de junio de 2014
Se prolonga el plazo de entrega del Premio Itaú de Cuento Digital
El certamen se extiende por 12 días más, y se divide en tres categorías, dos para escritores y una para clientes.
Por Milia Gayoso.
“Tengo una buena noticia, el plazo de entrega se prolonga hasta el 30 de junio”, dice Alejandro Hernández, vicepresidente de la Sociedad de Escritores del Paraguay, SEP, quien encabeza el Comité de lectura del Premio Itaú de Cuento Digital 2014, cuyo plazo vencía el próximo 18.
El certamen invita a participar con obras cuya extensión no debe se mayor a los 8.000 caracteres con espacios. Las mismas deberán ser cargadas en www.premioitau.org. Los autores podrán incorporar imágenes, sonidos, videos, hipervínculos, y otros recursos, privilegiando la calidad del relato. Los textos ganadores serán anunciados en noviembre de este año.
-¿Qué objetivos persigue el concurso de cuentos digitales Itaú?
-En el mundo tecnológico en que vivimos, se abre ante nosotros un infinito abanico de posibilidades y herramientas que pueden ser utilizadas por los creadores y artistas en general. Desde fotografías “adulteradas” artísticamente hasta las animaciones en 3D son algunos ejemplos de este abanico del que hablo.
La escritura no queda exenta, por lo que este concurso busca estimular la escritura aprovechando las nuevas tecnologías que hoy se encuentran a disposición como ser fotografías, videos o músicas que pueden enriquecer el texto.
Otra de las características de este concurso, organizado por el grupo Alejandría, es que los cuentos son cargados directamente por el autor en la web de Itaú desde donde son evaluados por los jurados.
-¿Es obligatorio el incorporar elementos multimedia?
-No, el elemento multimedia, sea una música, un video, etcétera, debe enriquecer el texto, sin embargo, el autor puede prescindir de estos elementos si el texto no los requiere.
-¿Quiénes conforman el jurado?
-Un comité de lectura de reconocida trayectoria seleccionará las obras a ser evaluadas por el jurado, que está integrado por Roberto Echevarren (Uruguay), Lourdes Espínola (Paraguay), Claudiney Ferreira (Brasil), Marcelo Figueras (Argentina) y Alejandro Zambra (Chile).
En el comité de lectura, por Paraguay, me acompaña en esta ardua tarea Lia Colombino.
-¿Qué edición es esta?
-Tengo entendido que el certamen comenzó en 2011 en Argentina, sin embargo este es el segundo año en el que participa Paraguay.
En 2013 el cuento ganador en Paraguay para la categoría escritores fue “Mamá Muerta” de Natalia Echauri. En la categoría sub-17 el mejor cuento paraguayo fue “Los Dankworth”, de Angie González. Ambos cuentos, junto con los otros galardonados, forman parte de la Antología Itaú de Cuento Digital 2013, que se denomina “Mate”.
También fueron reconocidos como seleccionados paraguayos: Natalia Fichonczuch con el mejor cuento en la categoría clientes, y Ángeles Ruiz con el mejor cuento de la categoría colaboradores.
TESTEO DE OBRAS
-¿Por qué es importante participar?
-Desde el punto de vista del participante e independientemente del premio al que se puede acceder esta es una oportunidad única para que los escritores, especialmente los noveles, puedan testear sus obras al ser evaluadas, por un jurado internacional, junto a otras provenientes de Argentina, Chile y Uruguay.
De hecho José Pagés, Presidente de la Fundación Itaú (Argentina), afirmó: “El Premio Itaú se está consolidando como el más innovador entre los de mayor convocatoria de habla hispana. Esa innovación se verifica en la transparencia, por la que todos los participantes reciben un comentario de su obra por parte del comité de lectura, y en la incorporación de recursos digitales a la narrativa”.
Por otro lado esta es una verdadera oportunidad para desmentir el estigma que pesa sobre nuestras cabezas en el que en Paraguay no existen escritores.
-¿Qué les dirías a los posible participantes?
-Que se animen. Sé bien que hay muchas personas, en especial los jóvenes integrantes de escuelas de escritores o academias literarias, que tienen un potencial enorme para poder ser finalista e inclusive ganar el concurso. No se pierde nada con participar, sólo se debe subir a la web www.premioitau.org su cuento, sin embargo se puede ganar mucho para el participante y como dije anteriormente para Paraguay.
SEPA MAS
Categorías con valores importantes
Los premios se dividen en tres categorías. La primera categoría abarca a participantes que tengan entre 18 a 40 años. Los premios consisten en 2.000 (cerca de G. 8.860.000), 1.000 (cerca de G. 4.430.000) y 500 (cerca de G. 2.215.000) dólares, además de tablets.
En tanto, la categoría Sub 18 comprende a escritores de 13 a 18 años. Los premios establecidos son tablets y becas para talleres literarios.
Finalmente, en la categoría de Clientes Itaú, los concursantes podrán acceder a tablets como principales galardones.
Fuente: La Nación, Domingo 15 de junio 2014
miércoles, 11 de junio de 2014
Presentación del libro “OTROS UNIVERSOS” de Juan de Urraza
Muchos dicen que un libro es para el autor
como un hijo, una parte del mismo autor, sus vivencias, anécdotas, sentimientos
y hasta inclusive ocultos resentimientos que afloran en la obra bajo el manto
de un personaje que finalmente puede terminar de mala manera, convirtiéndose la
obra un poco en la catarsis de la propia vida del autor y un reflejo oculto de
su entorno.
Así como en la vida misma el hijo tiene rasgos
del ADN del padre, las obras de Juan de Urraza o Jeu Azarru, nombre que figura
en la partida de nacimiento de este y sus otros hijos de papel, reflejan la
personalidad y esencia del autor.
Idealista, ingeniero informático, amante de
la velocidad, el rock alternativo y los videojuegos, siempre estuvo y está en
el ojo del vertiginoso huracán de la tecnología. Editor de las primeras
revistas digitales del país, Delta e Hipermedia y metido en todo lo que a
tecnología se refiere Juan, también hizo entre otras cosas un post grado en
formación “ético- teológica”.
Imagínense una gran licuadora en donde se
colocan como ingredientes, tecnología, teología, ética, horas de lecturas de
las obras de Isaak Asimov y Tolkien, videojuegos y rock a todo volumen, ironía,
velocidad, ingenio, idealismo y una pizca de su gran talento, el resultado no
puede ser otro que OTROS UNIVERSOS.
Esta selección de 31 relatos, comparte la
magia de su hermana Alicia y los universos alternativos, e incluso la
preocupación de nuestro origen, desarrollo y lucha por la subsistencia de Señores
de fuego, pero fundamentalmente la preocupación por el camino de la
tecnología y el equilibrio entre el beneficio y ventajas que las maquinas nos
ofrecen y la dependencia adictiva y deshumanizante, cada vez más marcada.
198 páginas, de cuentos, frases y poesías, no
bastan para poner en el tapete al inhumano y frío mundo al que nos puede llevar
la tecnología si no anteponemos al ser humano como tal.
En Otros
universos encontrarán viajes en el tiempo, que si bien pueden solucionar
injusticias presentes no impiden que nuestras cargas, pesares, o amantes
despechadas, puedan perseguirnos en el futuro lejano. Maquinas que nos
garantizarán unas seguras vacaciones a pleno sol a costa de perder la capacidad
de asombro y la esencia misma del ser humano. Dilemas filosóficos, que nos
llevan a pensar que el “¿Y si hubiera hecho tal cosa?” puede ser una realidad
en un mundo paralelo.
Tampoco esta ajena la crítica social presente
en “El síndrome de Zavala”, llevada al extremo en el cuento “Vanidad” o en
“Hoaxes”.
En fin, ficción y realidad, que pueden no
serlo, se fusionan en este coctail que los llevará a descubrir que la
imaginación no tiene fronteras si la alimenta mos como se debe.
Les garantizo que al zambullirse en el
intrincado y deliciosamente combinado cúmulo de vivencias y sensaciones de cada
uno de los relatos descubrirá, cubierto por el manto de la ficción, un mundo
con el que podrá identificarse, reflexionar y fundamentalmente disfrutar esta pequeña joya de bolsillo.
Alejandro Hernández y von Eckstein
Presentan libro de poesía en guaraní y Concursos Nacionales de Poesía en Guaraní y de Ensayos Rafael Barrett
En el marco de la Libroferia de Asunción, se llevó a cabo la presentación del libroNañe angä renimbo de Sara Meza, poeta campesina altoparanaense surgida delTaller Literario Bilingüe Ja heka ñe`e porâ – Ciudad del Este.
En la ocasión, el poeta Mauro Lugo realizó una reseña sobre la autora del poemario, y a su vez la escritora Susy Delgado, Directora de Lenguas y Culturas Indígenas hizo referencia a la obra de Meza, donde resaltó la naturalidad y la gran sensibilidad de sus versos. Además brindó una detallada explicación sobre los trabajos realizados en el Taller Literario de Ciudad del Este. Seguidamente la señora Sara Meza leyó algunos poemas de Ñane angâ reminbo.
A continuación se presentaron las bases y condiciones del Concurso Nacional de Poesía en Guaraní y el II Concurso Nacional de Ensayos Rafael Barrett. Hizo uso de la palabra en representación de la Secretaría Nacional de Cultura, la Directora General Diversidad y Procesos Culturales, señora Ana Mello quién se refirió a la importancia de los concursos literarios como estímulo a la creación y apoyo a los creadores. También el Señor Alejandro Hernández, vicepresidente de la Sociedad de Escritores del Paraguay resaltó la colaboración que brinda la Secretaría Nacional de Cultura a los escritores.
Cabe destacar que esta actividad tuvo el apoyo de la Secretaría Nacional de Políticas Lingüísticas representada por el Señor Domingo Aguilera y la Sociedad de Escritores del Paraguay cuyos representantes fueron los señores Lisandro Cardozo, presidente y Alejandro Hernández, vicepresidente. Contó con un número importante de público, finalmente se invitó a los participantes a un brindis.
martes, 3 de junio de 2014
Itaú lanzó concurso digital
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| Alejandro Hernández, Lourdes Espínola y Liz Crámer, durante la presentación. |
Realizaron el lanzamiento, Liz Crámer de la Fundación Itaú, Alejandro Hernández del Comité de Lectura y Lourdes Espínola representante del país ante el jurado.
“La Libroferia de Asunción constituye el marco ideal para incentivar la participación a este concurso, que pretende estimular la escritura desarrollando las nuevas tecnologías de la comunicación”, sostuvo Liz Crámer, de la Fundación Itaú, durante la presentación.
Las obras podrán tener una extensión no mayor a los 8.000 caracteres con espacios, deberán ser cargadas en www.premioitau.org hasta el 18 de junio de 2014. Los autores, de acuerdo a su decisión, podrán incorporar imágenes, sonidos, videos, hipervínculos, y otros recursos, privilegiando la calidad del relato. Los textos ganadores serán anunciados en noviembre de este año.
El concurso cuenta con las categorías de: 18 a 40 años, en la cual se podrán ganar premios de US$ 2.000, US$ 1.000 y US$ 500 y tablets; Sub 18 (entre 13 a 18 años) que recibirán reconocimientos y tablets; y Clientes Itaú, quienes podrán recibir reconocimientos y tablets.
“La Libroferia de Asunción constituye el marco ideal para incentivar la participación a este concurso, que pretende estimular la escritura desarrollando las nuevas tecnologías de la comunicación”, sostuvo Liz Crámer, de la Fundación Itaú, durante la presentación.
Las obras podrán tener una extensión no mayor a los 8.000 caracteres con espacios, deberán ser cargadas en www.premioitau.org hasta el 18 de junio de 2014. Los autores, de acuerdo a su decisión, podrán incorporar imágenes, sonidos, videos, hipervínculos, y otros recursos, privilegiando la calidad del relato. Los textos ganadores serán anunciados en noviembre de este año.
El concurso cuenta con las categorías de: 18 a 40 años, en la cual se podrán ganar premios de US$ 2.000, US$ 1.000 y US$ 500 y tablets; Sub 18 (entre 13 a 18 años) que recibirán reconocimientos y tablets; y Clientes Itaú, quienes podrán recibir reconocimientos y tablets.
Fuente : La Nación 3/5/14
sábado, 24 de mayo de 2014
"La lectura es fundamental para crecer como personas"
sábado 24 de mayo de 2014, 13:37
Por: César González Páez | Periodista | cesarpaez@uhora.com.py
Con un entusiasmo puesto en ese contacto anual que es la Libroferia, en donde los autores pueden hacerse conocer por los lectores, el escritor Alejandro Hernández y von Eckstein, como vicepresidente de la Sociedad de Escritores del Paraguay, ha organizado con la entidad una serie de eventos. Especialmente, la atención se ha concentrado en los jóvenes, tanto en autores como el público lector adolescente, cuya demanda en los últimos años ha obligado a las editoriales a poner mayor énfasis en la literatura infantil y juvenil.
El encuentro librero, que en este 2014 lleva el lema Cultura es desarrollo, comenzará este miércoles próximo en el Shopping Mariscal, brindará durante todos los días hasta el domingo 8 de junio multitudinarias actividades en torno al libro y la lectura, los autores y los lectores.
Hernández (Buenos Aires, 1966) está radicado en el país desde la década de los ochenta, ha publicado novelas como Conspiraciones faraónicas, la primera a la que siguieron los títulos Bajo la mirada de la cobra y El asesino del Faraón, entre otras publicaciones.
En esta entrevista nos habla de su parecer sobre la Libroferia y los proyectos que se desarrollarán en este encuentro.
–¿Cómo ves el panorama actual de la lectura en Paraguay?
–Creo que la Libroferia está ya muy bien posicionada, es una gran vidriera y esta es la manera que tenemos para mostrar las cosas los escritores. Especialmente los autores jóvenes, pues los mayores ya tienen su cartel, pero a los jóvenes autores los nuevos lectores no lo conocen.
–¿Un ejemplo?
–Por ejemplo... Juan de Urraza, que escribe ciencia ficción, que ahora va a presentar en la feria una nueva novela que se llama Otros universos, que es la continuación de su novela anterior, Alicia y los universos alternativos. Como él, hay otras personas que tienen una buena producción literaria y no son tan conocidas, y esta es una oportunidad para que la gente se acerque y conozca lo que se está haciendo en Paraguay. Porque si no nos conocemos acá, esta es la única oportunidad, menos nos van a conocer internacionalmente.
–¿La Sociedad de Escritores con qué participa concretamente?
–Para empezar tenemos un panel del libro y la tecnología digital que va a dar precisamente Juan de Urraza, quien colabora en nuestra revista digital que ya va por el tercer número y que se puede leer gratuitamente en el sitio web de Portal Guaraní. También tenemos dos charlas y lecturas con varios escritores que van a estar leyendo sus cuentos. Asimismo, vamos a tener una actividad que se llama Libro amigo, esto va a consistir en un buzón donde la gente de la Libroferia va a donar sus libros que al final del evento lo que se recolecte se donará a una biblioteca de San Cosme y Damián, allí está el proyecto Bibliosueños, que es una oenegé de chicos muy jóvenes, tiene el apoyo de la Municipalidad del lugar y están formando la biblioteca, pero les falta lo importante, tener los libros. Nosotros colaboramos en eso porque la lectura es fundamental para crecer como personas.
–¿Los escritores van a tener mesas, firma de libros, encuentros?
–Habrá paneles, pero nosotros como entidad vamos a estar siempre recorriendo los estands, de hecho, la editorial Servilibro contará con un espacio para reunirnos y hacer, como se dice, presencia.
Más promoción de valores literarios
Nelson Aguilera | Escritor |nelsonaguileraactor@gmail.com
La Libroferia es un evento cultural para toda la población y especialmente para una sociedad que lee 0,25% de un libro por habitante por año. Esta actividad marca hitos en la historia cultural del Paraguay porque cada vez se presenta con mayores desafíos, tanto en lo referente a la promoción de nuestros valores literarios así como la posibilidad de poner en la mano de los paraguayos un libro accesible y barato.

La libroferia reúne una inmensa cantidad de títulos y autores tanto clásicos como contemporáneos. Foto: Archivo ÚH.
Los paraguayos necesitamos producir más libros en las áreas pedagógicas, científicas, filosóficas, económicas, etc. La gran deuda de los profesionales paraguayos es poner en las manos del estudiante universitario textos que sean productos de las investigaciones en todas las áreas del saber, y aquí deben meterse sí o sí las universidades, que siguen dormidas en cuanto a la generación de conocimientos.
Para mí la Libroferia es muy importante porque es un espacio en el que puedo encontrarme con mis lectores de todas las edades. Mis pequeños grandes lectores tendrán la oportunidad de estar en el lanzamiento de mi nueva obra infantil, Karumbita va al Mundial, un nuevo libro de aventuras desopilantes que ocurren en el Mundial de Fútbol Brasil 2014 y cuenta con el sello internacional Alfaguara.
Por otra parte tendré la oportunidad de reunirme con mis lectores jóvenes y adultos a través del lanzamiento de mi primera antología poética Al son de la lira, los poetas Raquel Chaves e Iván González serán los presentadores. También tendré una charla para docentes titulada Terroristas de la educación y encuentros con jóvenes poetas en Café y Poesía. La Libroferia es una actividad para toda la familia.
Programación
Miércoles
A las 10.00. Habilitación de la Libroferia Asunción 2014.
A las 15.00. Lectura de cuentos para adolescentes, a cargo de los escritores Milia Gayoso y Nelson Aguilera. Auditorio Augusto Roa Bastos.
A las 19.00. Panel sobre el libro 22 Testimonios de Lucha por la Libertad. Participan Antonio Pecci, Alfredo Boccia Paz y Ticio Escobar. Auditorio: Elvio Romero.
A las 20.00. Conversatorio sobre vida y obra de Juan Carlos Moreno González. Auditorio: Augusto Roa Bastos.
Jueves
A las 10.00. Encuentro con la escritora Renée Ferrer con alumnos del colegio Inter. Sala: Elvio Romero.
A las 19.00. Inauguración oficial de la Libroferia. Auditorio: Gabriel García Márquez.
A las 20.00. Libros y Tecnología Digital, a cargo del escritor Juan de Urraza. Lanzamiento del concurso de cuento digital. Auditorio: Rubén Bareiro Saguier.
A las 20.00. Panel Poesía popular paraguaya en una visión actual. Autores varios. Sala: Gabriel García Márquez.
Viernes
A las 10.00. Lectura de cuentos para niños. A cargo de Renée Ferrer, Feliciano Acosta y Gladys Luna. Sala: Elvio Romero.
A las 13.30. Debate sobre el libro Asombro,de Alberto Alessandro. Sala: Elvio Romero.
A las 15.00. Actividad para niños con cuentacuentos. Organiza: Escritoras Paraguayas. Sala: Elvio Romero.
A las 19.00. Lanzamiento del libro Infinita y con alas, de Estela Franco. Sala: Augusto Roa Bastos.
A las 19.00. Charla sobre bullying-acoso escolar, a cargo de la abogada María Olga Torres. Sala: Elvio Romero.
A las 19.00: Lanzamiento del libro Bandas de músicos del Paraguay, de Cecilia Silvera de Piris. A cargo de Florentín Giménez y Óscar Barreto. Sala: Gabriel García Márquez.
A las 20.00. Lanzamiento del libro Horchata para el mal de amor, de Milia Gayoso Manzur. A cargo de Raquel Chaves. Sala: Augusto Roa Bastos.
jueves, 22 de mayo de 2014
Lectura digital, realidad latinoamericana
Pasó el Día del Libro y es imposible obviar la transformación por la que están pasando los mismos. La inmersión cada vez más llamativa de libros en formatos digitales es una realidad, aunque si reemplazarán a los físicos es aún una incógnita. En tanto que no hay datos precisos sobre la población lectora en Paraguay, pero voces autorizadas del sector creen que el grupo sigue creciendo.
América Latina no es un continente caracterizado, obviando los formatos, por el hábito de lectura. Si bien se destacan Argentina con 55% y Chile con 51% como los países con mayor índice de población lectora de América Latina, siguen en la lista Venezuela con 50%, Brasil con 46% y Perú con 35%. Al otro extremo se encuentra México con apenas el 20% de la población lectora.
En lo que respecta a Paraguay, Alejandro Hernández, vicepresidente de la Sociedad de Escritores del Paraguay, coincidió con Vidalia Sánchez, gerente de la editorial Servilibro, respecto a no tener una fuente actualizada y fiel de la población lectora del país.
Hernández comenta que "para esto habría que hacer un estudio, el cual cuesta plata y eso no tenemos". Incluso desmintió las declaraciones que le atribuyen y que afirman que en Paraguay se lee 0,25% libro por habitante. "La población lectora creció mucho, los jóvenes están leyendo no solo porque se los piden en los colegios, sino porque quieren", resalta. Además rechaza un informe del diario ABC sobre que la población lectora ronda los 500 habitantes, ya que para él esto es imposible de comprobar por lo expresado anteriormente.
CONSUMO DE LIBROS
Analizando números y por lógica básica, los chilenos y argentinos leen el mayor número de libros anualmente, un promedio por año 5,4 y 4,6 respectivamente. Seguidos de Brasil con 4 libros por año.
Los ecuatorianos leen en promedio medio libro por año. Panorama totalmente diferente a España donde se leen 10,3 libros por año; siendo Noruega, Suecia, China, Finlandia, quienes más leen con 47 libros por persona en el año.
INTERNET, FACTOR DETERMINANTE
La penetración de Internet, el mayor alcance de la Banda Ancha y el acceso a dispositivos móviles de lectura definen el futuro de la lectura digital. Teniendo en cuenta estos factores, Paraguay no se encuentra muy beneficiado aún. De 142 países miembros de Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe; Chile y Uruguay están arriba en la lista mientras que Paraguay -en el puesto 111 - Bolivia, 127 y Nicaragua en el 131 se encuentran entre los países con menor inserción e incorporación de tecnologías de información y comunicación.
Cerrando el año 2013, América Latina solo tenía el 16,7% de sus libros en formato digital, frente al 53% de Estados Unidos. Del porcentaje marcado para la región, nueve de cada diez libros fueron producidos en Brasil Argentina, Colombia y México.

AMAZON
En Europa y Estados Unidos ya se puede hablar de un "negocio de libros digitales" mientras que América Latina recién se está empezando a acostumbrar a comprar libros en línea. Amazon es el jugador más grande de ventas de libros electrónicos. Desde septiembre del 2011 cuenta con más de 1,7 millones de libros en español y más de 10 millones de libros extranjeros. Google y Apple intentan seguir el ritmo.
E-BOOKS, ¿EL FUTURO?
Y sobre este nuevo esquema de lectura e incluso de escritura, es decir pensando en plataformas digitales, hay paraguayos creando obras. Javier Viveros, escritor y además jurado de concursos de cuentos digitales, es consciente que en Paraguay no existe un hábito importante de lectura y atribuye esta realidad al pobre sistema educativo además de la nula promoción de la lectura, pero aún así ve un futuro positivo los libros y sobre todo en los e-books.
Asegura que crear un libro en formato digital puede ser gratuito, pues uno mismo puede crearlo con las herramientas adecuadas. "No hace falta comprar un software, hay algunas herramientas que son open-source, como Calibre: Y que incluso existen innumerables formatos, todos luchando por ganarse el mercado entre ellos: .pdf, .mobi, .epub.", explica.
"Sucede que aunque el libro sea digital, todavía sigue necesitando lo mismo que sus pares impresos: promoción".— JAVIER VIVEROS
Hoy en día no se puede hablar de fronteras a la hora adquirir un e-book teniendo en cuenta que, gracias a Internet se puede comprar el dispositivo de lectura (Amazon Kindle, Sony Reader, etc.) y luego la compra de los materiales se da a través de sus propias librerías online.
Incluso Viveros vio más allá meses atrás y subió seis de sus propios libros a la tienda Kindle de Amazon. "Hay poca literatura paraguaya allí. Son pocos, pero son", asegura. ¿Cómo eligió este medio de difusión? "Tengo un Kindle y suelo comprar materiales de Amazon y un día me pregunté sobre cuáles serían los pasos necesarios para vender allí mis propios libros". Google le dio la respuesta a su cuestionamiento y sin dar muchas vueltas, sus trabajos ya se encontraban en la tienda de mayor venta de libros en línea.
Pero, ¿es negocio la plataforma digital? "Al menos en lo que a mí respecta las ventas son escasas, ganancias hay, pero están allí cautivas hasta alcanzar un límite mínimo estipulado por Amazon", expresa. Esto tiene explicación: "Sucede que aunque el libro sea digital, todavía sigue necesitando lo mismo que sus pares impresos: promoción".
El escritor asegura más que rédito económico valora esta tienda digital por servirle de vitrina internacional, eliminando así las fronteras entre países y continentes."Sirve sobre todo para que los contactos del exterior puedan acceder a las obras de uno", resalta.
"Estoy convencido que los e-books serán el futuro, porque sus ventajas son aluvionantes. No obstante, el libro impreso seguirá existiendo, cederá terreno -mucho - pero seguirá entre nosotros, y está bien que así sea", concluye.
"Estoy convencido que los e-books serán el futuro, porque sus ventajas son aluvionantes. No obstante, el libro impreso seguirá existiendo, cederá terreno -mucho - pero seguirá entre nosotros, y está bien que así sea".
LA OTRA CARA DE LA MONEDA
Por su parte Vidalia Sánchez opina sobre el formato electrónico que es algo inevitable y sin dudas una evolución pero cree que es más un complemento para el formato físico. "No creo que esto deje de lado a las imprentas y editoriales porque el software para libros digitales es más caro aún que estas aunque quizá dentro de unos años el costo baje", expresa. Agrega que ellos como Servilibro ya recibieron asesoramiento para su uso pero no resulta viable su implementación porque "en Paraguay todavía no estamos listos para esto, así como estamos atrasados en muchas cosas".
Sánchez explica que ellos publican alrededor de 1.000 títulos por año, promedio que creció a partir del 2011 cuando se produjeron 1725 títulos en gran parte gracias al Bicentenario de la Independencia. "Antes de eso producíamos alrededor de 600 títulos por año".
La directiva refiere que en Servilibro hay unos 60 títulos de escritores jóvenes paraguayos que publican por primera vez y que sus materiales son utilizados en las escuelas "Chicos como Diego Martínez, Juan Urraza o Nelson Aguilera que son jóvenes escritores muy talentosos cuyos trabajos se utilizan en las instituciones educativas", cita Sánchez.
"Un libro de Gabriel García Márquez de 150 páginas te sale alrededor de 65 mil guaraníes y un libro de Alcibiades Gonzalez Delvalle de 300 páginas te sale 50 mil guaraníes"— VIDALIA SÁNCHEZ, SERVILIBRO.
De igual forma cuenta que un libro paraguayo cuesta en promedio 40.000 guaraníes e inclusive es más barato en relación a libros de otros países de la región. "Un libro de Gabriel García Márquez de 150 páginas te sale alrededor de 65 mil guaraníes y un libro de Alcibiades Gonzalez Delvalle de 300 páginas te sale 50 mil guaraníes".
Al igual que Hernández ella no está de acuerdo con el adagio popular de que: "El paraguayo no lee". En su larga carrera en el rubro ve actualmente un recambio generacional importante. "Antes solo venía gente mayor a comprar libros y hoy son más los jóvenes que vienen a buscar un libro, no porque sea el texto que les obligaron a comprar para el colegio o la facultad, sino porque les interesa".
Coinciden también en que creció la cantidad de lectores paraguayos pero admite que no en la medida que le gustaría y para ella esto se debe a que no hay suficientes bibliotecas públicas. "En una familia de cuatro, que viven en alquiler y se debe comprar ropa, alimentos, medicamentos, no les sobra para comprar libros", comenta.
Mientras algunos piensan ya en los libros digitales como la manera para masificar la lectura, otros como Vidalia, consideran que las bibliotecas públicas en los barrios, para que las personas pueden ir a leer gratuitamente, podría ser una gran opción. El futuro está aún por escribirse.
- Este texto contiene información del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (Cerlalc-Unesco).
- Foto: Brian Jeffrey Beggerly en Flickr.
Fuente:http://ejempla.com/cultura/lectura-digital-realidad-latinoamericana
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