Cuentos en el blog

sábado, 19 de febrero de 2011

El gen de la envidia

Esta semana recibí un artículo muy interesante sobre un estudio hecho Universidad Carlos III de Madrid sobre la envidia en donde básicamente se dice que la causa de la envidia se debe netamente a un proceso evolutivo y que como tal está en nuestros genes.
Todos sabemos que la palabra envidia, proveniente del latín invidĭa, es el deseo que un individuo tiene del bien ajeno.
En el artículo decía que el hombre, desde sus orígenes, tiene una aversión a la desigualdad, deseando los bienes, posesiones, etc., de su prójimo debido a la creencia de que al poseerlas podría igualarse a este (un plebeyo desea la corona del rey para obtener todos los beneficios de este). Persiguiendo esta quimera, el individuo hace lo que fuera para reducir o eliminar las diferencias del bienestar material del envidiado.
¿Sería posible un mundo de individuos iguales y por ende sin envidia?
Una vez alguien me dijo si se repartieran todos los bienes del mundo en forma equitativa entre las personas, pronto, los que tenían en abundancia tendrán mucho más y por lógica los desposeídos lo serán mucho más aún. Esto se debe a las diferencias innatas que cada individuo tiene. Por algo no todos los estudiantes de economía son exitosos financistas en Wall street
Ningún individuo, incluyendo a los gemelos, es igual al otro y por más recursos o artimañas que se utilicen para lograr la igualdad, ésta, nunca se podría alcanzar bajo ningún punto de vista.
El hecho de que envidie a un levantador de pesas no hará que me crezcan músculos y pueda levantarlas en el acto. Una persona que maneja una carreta no llegará a destino al mismo tiempo que otro que maneja un auto de formula uno. El que el carretero envidie al corredor no hará que a su carro le crezcan alas o que se transforme en un formula uno, al contrario, al distraerse con los sentimientos mezquinos que acompañan a la envidia se retrazara en la consecución de su meta.
Decía la letra de una canción “no importa en cuanto tiempo se llegue, solo importa llegar” Entonces ¿por qué tiene que importarme si alguien ya llegó? Lo que sí me tiene que importar es como hacer para llegar en forma más rápida y segura.
Creo que la solución a este eterno dilema no esta en gastar todos nuestros recursos en preocuparnos por los logros o los bienes obtenidos por el vecino si no ocuparse por lograr los propios.
Particularmente no creo que la envidia sea una especie de gen evolutivo enquistado en algún rincón del ADN pero si así fuera deberíamos cambiarlo por el de la “admiración” ya que este “nuevo gen” permitiría dejarnos ver, además del sujeto que esta donde nosotros “tendríamos que estar”, el camino que este siguió para que podamos compartir su sitio.
Tal vez, si es cierto que la envidia, junto con sentimientos afines como el egoísmo, ha sido el gatillo de la evolución de la humanidad sea por eso que estamos como estamos. ¿Será posible que la humanidad se de cuenta que ha errado el camino y cambiemos de “gatillo”?
De seguro, el cambiar de “gatillo” cambiará todo el mundo conocido, empezando por las publicidades que se han convertido en verdaderas “usinas de envidia” para poder colocar sus productos... ¿Podremos vivir sin los anuncios de “Fume xx y tenga estilo(que se traduce en autos, mujeres/hombres...)” “Se como yo, tomá cerveza xxx (dicho por un modelo físico culturista acompañado de seis mujeres en diminutos biquinis)”?
Independientemente de que este cambio ocurra alguna vez, creo que cada uno deberíamos admirar a aquel que alcanzó un logro en vez de envidiarlo. Esto hará que reenfoquemos nuestros esfuerzos, y aunque no logremos tampoco disminuir la diferencia entre las personas, lograremos lo que realmente importa que es CUMPLIR NUESTRO OBJETIVO.
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5 comentarios:

  1. Hola Alejandro
    Que tema, no?. Creo que hay dos formar de admirar al otro: una es la admiración sana, aquella que sabe valorar al otro, y también valorarse a si mismo, y la otra que es destructiva, la que produce, rabia, bronca, enojo, la que mantiene a la persona atenta a todo lo que hace o consigue el otro creyendo que es lo mejor, lo debido, lo que quisiera para si mismo pero que no lo sabía hasta que no lo descubrió en el otro.
    Creo que pasa por un complejo de inferioridad, son personas totalmente objetivas, inseguras y buscan destacarse, comparándose pero teniendo más que el otro..más que? me pregunto yo. Todos tenemos un hermoso potencial, que es único, personal. No se debe vivir con el ojo en la mirilla.
    Sabes que conclusión he sacado con mi experiencia?, que lo que te invidian es tu forma de ser, actuar y proceder para conseguir lo que ellos quisieran.
    Buen Domingo!
    Besitos

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  2. La que llamas "admiración destructiva" es la envidia propiamente dicha.
    Creo que debemos aprender a valorar las diferencias que cada uno tenemos y sacar lo mejor de uno para el bien de los demás ¿no te parece?
    La escritora paraguaya Lourdes Talavera acaba de escribir en mi facebooc luego de leer este articulo:
    "Fernando Savater escribió que la envidia es el pecado capital más democrático. Sin embargo, sus estragos son funestos cuando la miserabilidad humana se descontrola"
    Un ciberabraso de luz para vos.

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  3. Créeme que me ha servido de mucho esta entrada, pues ando pasando un momento difícil con estos sentimientos encontrados, impropios de mí y que me llenan de vergüenza. Pero sé que superaré la envidia, por reconozco el problema y le quiero poner fin, para que pase a ser admiración. Prometido :)

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  4. Un tema peliagudo y lleno de interés, la envidia tiene dos vertientes: "envidia sana" y la que provoca un sentimiento dercano al odio. Particularmente, si alguien me envidiara prefiero la primera y es lógico. Que cada cual sepa valorarse a sí mismo y se deje de desear los logros de otros.

    Te dejo un beso grade y un feliz finde.


    ~Charo~☺

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  5. Yo diria que admiracion sana es cuando vemos en el otro el sacrificio que invirtio para llegar a donde esta, ver sus esfuerzos sus derrotas, y considerar de querer tener lo que tiene el otro,que me va a costar lo que le costo a el conseguir esos logros.

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