Cuentos en el blog

miércoles, 24 de octubre de 2012

El gigante invisible, la narrativa en Paraguay

A pesar de excelentes obras como “Follaje en los ojos” de José María Rivarola Mato, “La Babosa” de Gabriel Casaccia, “El trueno entre las hojas” o Yo el supremo de Augusto Roa Bastos, prevalece aún el consenso negativo implícito o explicito en las opiniones de los críticos internacionales reconocidos sobre la Literatura Paraguaya.
¿Por qué ocurre esto? Es probable que una de las causas se deba a la gran anteojera impuesta por la situación política, económica, y cultural en donde dos guerras internacionales (la de la triple alianza y la del Chaco); los arrestos arbitrarios, persecuciones ideológicas, y la represión política, durante los años en que gobiernos opresores y revoluciones obligaron a casi un tercio de la población del Paraguay a exiliarse, entre ellos muchos escritores y artistas.
No obstante y paradójicamente, creo que es esto, lo que ha hecho crecer a la literatura de Paraguay ya que poetas de la talla de Elvio Romero, Herib Campos Cervera, o el mismo Roa Bastos, han hecho sus mejores trabajos fuera del país creando una narrativa de exilio, como bien dice Teresa Mendes Faith en su obra” Paraguay novela y exilio”.
En esta obra, la escritora y crítica literaria, habla de una “verdad de adentro”, del Paraguay, de tierra roja y verdes yerbales, sus calles y gente, como también de la “verdad de afuera”, o sea la realidad de ese otro Paraguay obligado a abandonar su terruño para enfrentarse al exilio y sus dilemas. Este conflicto es el que ha hecho crecer notablemente a la literatura paraguaya.
Por suerte hoy por hoy se esta escribiendo mucho en Paraguay.
Uno puede ir a las librerías y conseguir libros paraguayos que no tienen nada que envidiar a los extranjeros tanto en la narrativa como en poesía.
Siendo el Paraguay bilingüe desde la época colonial, no es de extrañar que el bilingüismo forme parte de la literatura guaraní. Es así que desde la mezcla de lenguas, sin subvertir la lógica lingüística de ninguna de ellas, utilizada por Emiliano R. Fernández, pasando por las experiencias de Roa Bastos en Yo el Supremo y Rubén Bareiro Saguier en su poemario A la víbora de la mar, los escritores paraguayos han ideados estrategias para dar cabida en la literatura a la realidad del bilingüismo como sello de identidad.
La novela “El Rubio”, de Domingo Aguilera, es una muestra contemporánea del intento de llevar al texto narrativo el jopará (una mezcla castellano guaraní donde una lengua afecta y modifica morfológicamente a la otra). 
Kalaito Pombero de Tadeo Zarratea es, por otro lado, una novela escrita y pensada en Guaraní y traducida al castellano.
El fenómeno transfronterizo también tiene su influencia en la literatura escrita y entre sus representantes podemos encontrar a Damián Cabrera, un joven residente en Ciudad del este que con su novela Xirú nos relata la realidad de la zona de la Triple Frontera y la forma de hablar de los habitantes, utilizando en parte de su obra una mixtura de guaraní, español y portugués.

Se dice que el Paraguay es tan fértil que basta poner un dedo en la tierra para que este brote. Algo similar se puede decir en cuanto a las fuentes de inspiración que este país mediterráneo ofrece al escritor.
Dos contiendas internacionales, varias dictaduras y numerosas revoluciones, han servido de inspiración a los artistas y escritores que encontraron en estas una cantera inagotable para sus obras. Personajes históricos convertidos en héroes o villanos, según la tendencia política del autor, sirven de base para novelas, cuentos, teatro y hasta cine.
La novela histórica tiene una multiplicidad de estilos y temas. Probablemente esto se deba a la necesidad de revalorizar los hechos históricos y el embrujo que estos ejercen sobre el publico en general.
Tanto los escritores clásicos paraguayos, como Roa Bastos en Yo el supremo; Juan Bautista Rivarola Matto, en Diagonal de sangre; Guido Rodriguez Alcala, con Caballero o Luís Hernáez con Donde ladrón no llega, por citar algunos, como algunos de los que hemos surgido recientemente, sentimos la necesidad de bucear en las profundidades de nuestra historia y hacerla conocer, incorporando a esta realidad la ficción, el imaginario colectivo, a más del imaginario cultural dando así como producto una creación literaria mas “digerible” y amena a los ojos del lector común reacio a los tradicionales manuales y textos.
Además de la amplia producción de novelas basadas en los acontecimientos bélicos y revoluciones acaecidos entre finales del siglo XIX hasta principio del siglo XX, hace unos años comenzó a surgir una interesante variedad de obras que tienen que ver con la dictadura Stronista y que abarcan desde el hoy ya clásico Celda 12, de Moncho Azuaga, pasando por la novela de la búsqueda de identidades de Lourdes Talavera, Sombras sin sosiego También podemos citar a Gilberto Ramírez Santacruz con su novela “Esta hierba que nunca muere” que plantea el fracaso de la lucha armada contra el dictador Stroessnerr y en donde dominan las cuestiones políticas; La Querida, escrita por Renée Ferrer y por último, la recientemente galardonada con el premio Lidia Guanes “Un viento negro “ de Alcibiades González del Valle, que relata la historia de una pareja separada por la dictadura de Alfredo Stroessner (1954-89), que los tortura y empuja a la mujer al exilio, y su reencuentro tras la caída del general .
Del mismo modo que los escritores anteriores que beben de la fuente de la historia para sus creaciones están los que toman su inspiración de lo urbano. Entre estos podemos mencionar a José Pérez Reyes con su obra Clonsonante. Simpático cuento donde el personaje, Lucas Aguirre que es un teléfonodependiente, un día amanece sin voz y sus palabras solamente pueden ser oídas a través de su aparato celular
Monica Busto con Chico Bizarro y las moscas que puede calificarse como thriller tarantinesco donde el personaje principal nos introducen al submundo de los antivalores donde todo, hasta las cosas más inverosímiles tiene un precio, como cuando el escritor Roa Bastos es supuestamente drogado para posteriormente ser alquilado a un multimillonario mafioso, admirador del escritor, para cenar con él.
Otro ejemplo de la narrativa urbana la encontramos en Noche de pesca de Lisandro Cardozo, Varadero, el burdel de Ña Cande de Victorio Suares, en donde se narra un crimen ocurrido en un prostíbulo de los arrabales portuarios de Asunción, Juan Ramírez Bierderman, en su libro de cuentos Nobis recrea la vida de un barrio asunceno, con sus amores clandestinos y sus criminales nazis prófugos y escondidos en conventillos de mala muerte. 
También la critica social, vista desde el punto de vista desde el interior psicosociológico, esta bien representada en El síndrome de Zavala de Juan de Urraza.
Como en toda sociedad urbana actual, la paraguaya, no escapa de la influencia de la inmigración. Es en este punto en donde se debe citar la obra de la Escritora Susana Gertopan, quien con su sagaz pluma, en sus obras Barrio Palestina, El otro exilio y, sobre todo, en El callejón oscuro, pone en relieve las marcas y las señas de identidad de una minoría social (la judía) compenetrada ya desde hace tiempo con Asunción, a la que dota de sus propios sentidos míticos.
No puede escapar a este breve puzzle de tendencias la narrativa erótica en donde encontramos los relatos de Amanda Pedrozo, entre ellos una obra de sutil nombre: “El diablo por un agujero”
Otra referente de este tipo de literatura es Mabel Pedrozo, hermana de la anterior, quien en Perversidad y en Las arrugas de la Virgen, ofrece cuentos marcados por lo macabro y las burlas del destino.
Otra mujer, Chiquita Barreto, también ha incursionado en el relato erótico en el libro Con el alma en la piel. Pero son sus dos novelas Mujeres de cera y La voz negada las que muestran un amplio retrato, en tono poético, de la vida de las mujeres tanto en el campo como en la ciudad en el Paraguay. 

La ficción, el mundo del misterio, el mundo antiguo y magia tampoco escapan a la literatura paraguaya y entre sus representantes podemos encontrar a Osvaldo Gonzalez Real con su libro Anticipación y reflexión y a Juan de Urraza con la sociedad de las mentes o Alicia y los universos alternativos, Natalia Echauri con su novela Avalón, la isla de las las manzanas ,Eduardo Filippi con Mareas en la noche, o Paula Aguilera Oddone con una trilogía sobre misterio, magia y el mundo antiguo y quien les habla con la tetralogía “Travesías de Waty el escriba” incursionando en el mundo misterioso del antiguo Egipto y los pueblos con los que convivieron o pudieron convivir.
También hay que mencionar que últimamente muchos jóvenes están comenzando a incursionar, cada vez más frecuentemente, tanto en el campo de la narrativa como el de la poesía ya sea a través de las llamadas academias literarias o presentando sus trabajos en concursos literarios organizados por varias instituciones entre ellas la Sociedad de Escritores del Paraguay con el auspicio de varias empresas del sector privado.
Entre los representantes de este grupo quiero nombrar a Cintia Mariela Cañete, ganadora de varios concursos desde el 2009 y próxima a publicar una selección de cuentos, el poeta Ariel Vera, Brian Guines, presidente de la real(Red de Academias Literarias), Gabriel Gromeck, entre otros.
Este efervescente resurgimiento del interés por escribir demuestra que la literatura paraguaya esta más viva que nunca. 
Y por último quiero decir que el interior del Paraguay también existe.
La mayoría de los libros y autores señalados más arriba son residentes de Asunción esto no quiere decir que en Paraguay sólo se escribe en Asunción y gran Asunción. Muy por el contrario.
Como ocurre en todos los países, generalmente, los autores que sobresalen son los de las capitales no porque sean mejores sino porque tienen mayor difusión en la prensa y los distintos medios que nuestros compatriotas de tierra adentro.
Aunque existe una gran mayoría de poetas como es el caso de la encarnacena Sofia Valenzuela, o la ovetence Albis Paredes,por señalar algunos, entre los narradores del interior del Paraguay podemos señalar al joven escritor y cineasta ovetense Rodney Zorrilla con su selección de cuentos Historia de 8 mundos, el ya mencionado Damián Cabrera con su novela Xirú y el Doctor Rolando Bado, presidente de la filial de la SEP en Itapúa, con su libro Cuentos para seguir creciendo entre otros.
Después de este breve pincelazo por la narrativa guaraní de seguro se preguntarán ¿Por qué, como decía al principio, para muchos estudiosos y críticos literarios, entre ellos el peruano Luís Alberto Sánchez que en su obra “Historia de la literatura americana” el Paraguay es toda una incógnita?
Una de las respuestas podría ser que la escasa visibilidad de los autores en los circuitos libreros de la región debido a tiradas por debajo del promedio en los demás países (1000 ejemplares como máximo debido a una cultura poco lectora y poco estimulada) sumado al bombardeo de la literatura “global” altamente publicitada.
Otros expresan que se debe a la casi inexistencia de una crítica literaria sólida, consciente y comprometida con su importancia en el engranaje social del ámbito literario.
Lamentablemente en Paraguay la crítica casi ha desaparecido y eso nos invisibiliza del contexto global ya que los críticos internacionales sólo descubrirán nuestra literatura cuando lean la reseña de los críticos locales.
Hace unos meses asistí al 6º encuentro de escritores del Mercosur en donde descubrimos que esta misma invisibilidad que tienen los escritores de Paraguay la tienen los del interior de grandes paises como lo son Argentina y Brasil y llegamos a la conclusión que una de las soluciones a este problema es leernos y comprometernos con la literatura del compañero escritor.
Este compromiso no debe limitarse al simple intercambio de “figuritas” y un apretón de manos sino de unirnos y tratar de difundir estas obras en nuestros círculos mediante convenios, como el firmado en el 2009 entre la Sociedad de Escritores del Paraguay y la Sociedad de Escritores de Chile, al que se sumaron otras entidades de escritores como la Sociedad Argentina de Escritores y la casa del Escritor de Uruguay, invitando. Se dice que la unión hace la fuerza, entonces unámonos. Después de todo el escritor es escritor aquí o en Mozambique.
Sean estas las contestaciones a la incógnita u otras puedo asegurar que desde la Sociedad de Escritores del Paraguay estamos trabajando arduamente para romper ese manto de invisibilidad y demostrar que la narrativa paraguaya no sólo existe, sino que goza de buena salud.

3 comentarios:

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