Cuentos en el blog

domingo, 12 de diciembre de 2010

De pinos, robles, blancos y negros

Muchas veces me han dicho que debo ser más flexible, cerrar un ojo a ciertas situaciones que el día a día presenta ante mí. Esto no viene de ahora ya que probablemente vea las cosas con el lente de un escorpiano.
Cuando niño mi abuelo, seguramente luego de constatar mi posición absolutista ante alguna situación en particular que ya no recuerdo, me dijo:
En la vida hay que ser flexible como el pino, quien se inclina ante la fuerza del viento pero cuando esta amaina vuelve a su posición original. Si actuamos como el roble, quien inflexiblemente resiste al huracán solamente conseguiremos ser arrancados de nuestro sitio y destruidos.
Todo esto es muy cierto pero...¿hasta donde inclinarnos y por cuanto tiempo?
Es cierto que la vida no puede verse solo en blanco y negro, salvo que uno sea daltónico, pero estos dos colores deben ser, finalmente, los parámetros entre quienes debemos desenvolvernos. Uno puede convivir, hasta cierto punto, con un grupo de personas o con una persona en particular con principios diferentes a los nuestros pero esto no quiere decir que debemos dejar de lado nuestras creencias y parámetros para congraciarnos y ser aceptados ya que si creemos en la facilidad y conveniencia de vivir eternamente entre los grises, y no me refiero a los hombrecillos del espacio, perderemos el rumbo y terminaremos en la mediocridad del abismo al que caeremos sin remedio por haber perdido nuestro eje de gravedad como aquellos árboles enraizados en la cima de los acantilados que crecen torcidos, debido a las continuas ráfagas de viento, que terminan por desbarrancarse a pesar de haberse inclinado toda su vida.

1 comentario:

  1. Opino exactamente lo mismo, aunque me decanto más por el pino, es flexible, aunque no por eso debil y carente de personalidad.
    Saludos

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