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jueves, 19 de marzo de 2009
La nueva Torre de Babel
domingo, 15 de marzo de 2009
El mundo de Pinocho

domingo, 8 de marzo de 2009
¿Ropaje de príncipe o de mendigo?

sábado, 28 de febrero de 2009
El agua y el aceite en la vida
martes, 24 de febrero de 2009
Los sonidos del silencio o el miedo a vernos en el espejo del alma.
Se define al silencio como la ausencia de ruido o sonido, la abstención de hablar, sin embargo nunca el silencio es total. Al contrario, cuando menos ruido hacemos, cuando más esfuerzo ponemos en acallar a nuestro entorno comienzan a surgir otros sonidos, otras sensaciones desconocidas, postergadas u olvidadas en el torbellino en el que la sociedad nos atrapa.
Estas sensaciones, producen muchas veces miedo. ¿Será acaso este miedo producto de la reacción de auto defensa que tenemos a lo desconocido? O simplemente el miedo a encontrarnos a nosotros mismos y que no nos guste lo que vemos.
El hombre de hoy en día esta inmerso en un bombardeo de “ordenes” impuestas por la misma sociedad. Muchas veces estas ordenes, disfrazadas de “modernas” costumbres sociales, van contra nuestras fibras mas intimas pero, sin embargo, las acatamos para no quedar descolocados, para no estar fuera de onda, o como diría un adolescente para no ser un NERD.
Al acatar estas imposiciones, que nuestro interior rechaza, cambiamos lo verdadero por lo banal, nuestro verdadero ser por lo que quieren que seamos. Aunque al principio no se note la diferencia con los años esta se transforma en un verdadero abismo.
Es por esto que cuando llegamos a casa del trabajo nos aturdimos con la radio, la televisión, la licuadora, y cuanto objeto acalle los gritos que da nuestro “yo interior” para que retomemos la senda perdida.
Es cierto que el hombre es un ser social, pero eso no quiere decir que tengamos que transformarnos en el clon del vecino simplemente por el miedo a estar solo y no ser aceptado.
Debemos perder el miedo a estar en silencio y dejar un tiempo para reflexionar y cotejar las actitudes tomadas con las que deberíamos haber tomado.
Si bien la definición de sociedad dice que es:
Una “agrupación natural o pactada de personas, que constituyen unidad distinta de cada uno de sus individuos, con el fin de cumplir, mediante la mutua cooperación, todos o alguno de los fines de la vida”[1], esto no quiere decir que el individuo debe despersonalizarse y perder sus valores por ser parte de esta.
Cada individuo debe respetar la individualidad de cada miembro de la sociedad enriqueciéndose con lo bueno que pueda aprender del otro sin perder su identidad o sus valores. Cuando esto ocurra, de seguro, podremos volver a disfrutar, y sin miedo, los sonidos del silencio.
[1] extraido de Microsoft® Encarta® 2006. © 1993-2005 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.
¿El envoltorio o la golosina?
La cultura occidental nos ha inculcado que lo superficial es lo principal. Nos importa más con que vestimos el caparazón y como alimentamos el ego y la vanidad, pero olvidamos la importancia de alimentar el alma, el espíritu, el "yo superior"
¿Cuantos a nuestro alrededor prefieren ir de shoping a quedarse en casa disfrutando de un libro o simplemente quedarse acompañado de uno mismo?. La gente que nos rodea teme quedarse solo porque teme encontrarse con ella misma.
El alma es lo que nos hace iguales, es lo que nos acerca más los unos a los otros porque cada alma es parte de un todo. Un todo de donde vinimos y a donde volveremos tarde o temprano, sin importar que marca de camisa usemos o que religión profesemos.
La banalidad terrenal hace que la gente se preocupe del cascarón que contiene al alma olvidándose de esta. Es como si atesoráramos los envoltorios y tiráramos las golosinas que en este vinieron envueltas.Olvidamos que ese envoltorio solo sirve para que la golosina pueda cumplir su cometido y no a la inversa.
A mi parecer la misión que nos trae a esta tierra es hacer brillar y crecer nuestra alma, nuestro "yo interior", y hasta que esta misión no se cumpla en su totalidad no podremos subir la escalera que nos llevara a la luz infinita.
jueves, 19 de febrero de 2009
¿Por qué escribis?...

miércoles, 21 de enero de 2009
Tesoros de la humanidad o botin egoista
¿Deben los museos devolver objetos de otra nación?Estoy de acuerdo en que los países deberían devolver lo que en nombre de la arqueología se ha sustraído de Egipto y de otros tantos países como México o Perú. He leído que se dice que muchas de las piezas de los museos son "regalos" que Egipto ha hecho por el aporte hecho por las expediciones. En cuanto a eso solo diré que en muchos casos es fácil conseguir regalos cuando el que los recibe es el que manda como el caso de Francia durante la invasión Napoleónica, Inglaterra a principio del siglo pasado, o naciones beligerantes que de paso por un sitio arqueológico simplemente toman los objetos como souvenir, trofeos de guerra o de conquista.
Si Egipto no tiene las condiciones para albergar todo lo que se ha extraído y desparramado por el mundo entero, pues debería ser ayudado económicamente por los países que usufructuaron de sus tesoros como pago por el tiempo que estos estuvieron maravillando a sus ciudadanos.
La humanidad tiene que tomar conciencia que no se puede andar exhibiendo por ahí el patrimonio cultural de una nación centenaria como el caso de México o Perú o milenaria como Egipto o Irak (Babilonia, Asiria, Elam), entre otras tantas.
Un investigador puede aprender mucho más en un sitio arqueológico recién descubierto como un estudiante o aficionado puede hacerlo desde su monitor, percibiendo ese mismo sitio recién descubierto, en tiempo real, en ves de hacerlo detrás de la vitrina de un museo.
jueves, 15 de enero de 2009
Suplemento Nosotras (ABC Color 5/1/9)
Libros
Material con cuentos, cuyas protagonistas son mujeres libradas a su suerte. De la autoría de Dirma Pardo Carugati, con varios trozos de la vida del universo femenino. Dice Neida Bonnet sobre la obra: “La autora reflexiona y nos induce a coincidir con su parecer sobre la condición femenina”. (Servilibro)
Poemario
Poema Sutra es el libro de Osvaldo González Real en el cual encontrará poemas escritos durante su estadía en la ciudad japonesa de Tokio.
Los versos tienen una inspiración surgida del Budismo Zen y del camino hacia la iluminación. (Servilibro)
Autoayuda
Las Cuatro Caras de la Mujer está basada en aplicaciones prácticas de inteligencia emocional, creativa y espiritual. La cara eterna, la cara tradicional, la cara moderna y la cara shakti dan a las mujeres un modo de verse más claramente para enfrentar el devenir. (Quijote)
Novela
En “El asesinato del Faraón”, dice el escritor Victorio Suárez sobre el autor, Alejandro Hernández y von Eckstein, que deja la huella de una minuciosa investigación que permite captar de manera original situaciones, personajes, hechos y costumbres.
lunes, 5 de enero de 2009
El libro fue uno de los protagonistas en el 2008
jueves, 1 de enero de 2009
Feliz 2009!!!

jueves, 18 de diciembre de 2008
miércoles, 17 de diciembre de 2008
Muchas gracias a todos




martes, 16 de diciembre de 2008
Una novela ambientada en Egipto
Hoy, a las 19:30, Alejandro Hernández y von Eckstein y Editorial Servilibros harán el lanzamiento del libro “El asesinato del Faraón”.Dicha presentación se llevará a cabo en la biblioteca municipal “Augusto Roa Bastos” del centro cultural de la ciudad “Manzana de la Rivera”, Ayolas 129 c/ Paraguayo Independiente, de esta capital. Se referirá a la obra el escritor y dramaturgo Moncho Azuaga.
El escritor Alejandro Hernández y von Eckstein presentará hoy su tercera novela “El asesinato del Faraón”, en un acto que se hará en la Biblioteca Augusto Roa Bastos, de la Manzana.
‘El asesinato del Faraón’ es la tercera novela de las cuatro propuestas de la saga basada en la XVIII dinastía Egipcia, que comenzara con ‘Conspiraciones faraónicas’ y siguiera exitosamente con ‘Bajo la mirada de la cobra’. En ese sentido, en esta y las anteriores producciones aparece la fecunda dilatación imaginativa y la puntillosa manera de encarar hasta lo más mínimo. En sus 11 capítulos, el autor transporta al lector a un apasionante y enigmático viaje por la historia, en donde dioses y mortales, reales o ficticios, se entrelazan transportando al lector por las arenas del tiempo y la aventura.
El escriba Waty protagoniza de nuevo una narración para trasladarnos hacia las sinuosidades revoltosas de la XVIII dinastía egipcia. En un viaje de regreso de la ciudad de Jericó, Waty y sus amigos descubren los restos de una caravana que acababa de ser atacada. De aquí en más, comienza una intrincada y apasionante aventura, que llevará al lector a visitar la antigua Babilonia y varios pueblos de la Mesopotamia asiática, en donde los personajes deberán, entre otras cosas, escapar de las garras del rey asirio.
jueves, 11 de diciembre de 2008
Tercera novela de una saga
El escriba Waty protagoniza de nuevo una narración para trasladar al lector hacia las sinuosidades revoltosas de la XVIII dinastía egipcia.
En un viaje de regreso de la ciudad de Jericó, Waty y sus amigos descubren los restos de una caravana que acababa de ser atacada. De aquí en más, comienza una intrincada y apasionante aventura, que llevará al lector a visitar la antigua Babilonia y varios pueblos de la Mesopotamia asiática.














